El gobernador de Florida, Ron DeSantis, firmó este viernes la ley HB 905, conocida como Ley de Restricción y Aplicación de la Ley contra la Injerencia Extranjera, en el Museo de la Bahía de Cochinos, en el corazón de la Pequeña Habana de Miami.
Durante el acto, DeSantis rindió homenaje a los veteranos de la Brigada 2506, protagonistas del intento de invasión de abril de 1961 a Cuba, y aseguró que estuvieron “del lado correcto de la historia”.
Tras reunirse con los exiliados, el gobernador fue enfático sobre la necesidad de un cambio de régimen en la isla: “Lo que se necesita es el fin del régimen, no solo reordenar las sillas en el Titanic”.
“No se puede hacer negocios con criminales”, apuntó el gobernador, que destacó el enorme potencial de Cuba.
Si fuera libre, “sería un país increíblemente exitoso”.
En sus redes sociales el Gobernador comentó que "esta legislación combate la influencia extranjera hostil en Florida mediante el establecimiento de nuevas restricciones a los acuerdos y asociaciones que involucren a países de interés como Irán y Cuba, así como sanciones por incumplimiento".
"No se puede permitir que la injerencia extranjera socave nuestro proceso político, nuestras instituciones públicas, nuestra infraestructura crítica ni nuestras industrias", comentó.
La ley HB 905, que entrará en vigor el 1 de julio de 2026, forma parte de un paquete más amplio contra la influencia de países considerados de preocupación extranjera, entre ellos China, Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba, Venezuela y Siria.
En el caso específico de Cuba, autoriza a los gobiernos locales y a los recaudadores de impuestos a revocar o negar licencias comerciales a aquellas empresas que operen en la isla violando leyes federales o estatales. La norma exige declaraciones juradas y establece sanciones por perjurio.
Además, incorpora una sección específica titulada “Apoyo a una Cuba Libre e Independiente”, que prepara explícitamente al estado de Florida para un eventual cambio de estatus diplomático a nivel federal.
En ese escenario, el gobernador queda autorizado a emitir una orden ejecutiva temporal que suspenda ciertas restricciones estatales y facilite interacciones comerciales y de otro tipo con una Cuba post-régimen.
Esta suspensión provisional no podrá renovarse sin la aprobación expresa de la Legislatura estatal. La firma de esta ley cobra especial relevancia al celebrarse cerca del 65 aniversario de la invasión de Bahía de Cochinos y en un momento de endurecimiento de la política estadounidense hacia La Habana.
Con esta acción, DeSantis refuerza el papel histórico de Florida como bastión anticomunista en Estados Unidos y envía un mensaje claro tanto al régimen de La Habana como a las empresas estadounidenses que mantienen vínculos económicos con la isla.
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