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Denuncia de presencia terrorista en Nicaragua eleva el riesgo para Ortega, advierten especialistas

El presidente de Nicaragua Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, vicepresidenta del país.
El presidente de Nicaragua Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, vicepresidenta del país.
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El canciller de Costa Rica, Manuel Tovar, denunció ante la Organización de Estados Americanos (OEA) la presencia de organizaciones terroristas como Hezbolá y Hamás, así como militares de Rusia en Nicaragua.

Tovar advirtió que esta situación representa una seria amenaza para la seguridad, estabilidad y democracia de Costa Rica y toda Centroamérica.

Esta es la primera ocasión que un funcionario de un gobierno hace una acusación de vínculos del régimen de los Ortega Murillo con organizaciones terroristas de Oriente Medio considerados extensiones del régimen de Irán. Dos especialistas en temas de seguridad fueron consultados por Martí Noticias y analizaron las implicancias de esta denuncia realizada por Costa Rica.

Para Guillermo Pacheco, especialista en seguridad, defensa y relaciones internacionales, “esta acusación pública de Costa Rica, un país tradicionalmente neutral y desmilitarizado, marca un hito diplomático al vincular directamente al régimen de Daniel Ortega con grupos terroristas como Hamás y Hezbolá”.

Pacheco considera que “la denuncia ante la OEA eleva el perfil de la crisis nicaragüense, atrayendo atención sobre posibles redes de inteligencia, financiamiento o logística terrorista en Centroamérica”.

Por su parte, Fernando Vaccotti, capitán de Navío de la Armada Nacional de Uruguay y ex consejero de Seguridad de la ONU, explicó tres implicancias regionales inmediatas: “Primero, eleva la tensión diplomática entre Costa Rica y Nicaragua. Segundo, obliga a Centroamérica a revisar inteligencia, fronteras, migración, financiamiento ilícito y cooperación policial. Tercero, internacionaliza el caso Nicaragua dentro de la OEA y ante Washington”.

Vaccotti subrayó que el señalamiento del canciller costarricense “puede complicar la cooperación en migración, control fronterizo, intercambio de inteligencia, lavado de activos, trata de personas, crimen organizado, ciberseguridad y vigilancia de infraestructura crítica”.

“Centroamérica puede quedar partida en dos: por un lado los países que cooperan con el sistema interamericano de seguridad y por otro los países que funcionan como plataformas de penetración de fuerzas extracontinentales”, advirtió el especialista.

Pacheco coincidió con Vacotti en este último aspecto al señalar que la denuncia de la posible presencia de grupos terroristas en Nicaragua “puede complicar la cooperación en foros como el SICA (Sistema de la Integración Centroamericana)” y “acelera la percepción de Nicaragua como un ‘estado problema’ en la región, similar a cómo se vio a Venezuela en ciertos periodos”.

¿Nicaragua un Estado patrocinador del terrorismo?

Ante la pregunta de si este señalamiento del gobierno costarricense podría dar pie a que EEUU considere incluir a Nicaragua como país patrocinador del terrorismo, ambos especialistas explicaron que no es algo que suceda de formar inminente, pero podría ser el primer paso para iniciar un proceso para incluirla en esta lista en la que actualmente están Cuba, Irán, Corea del Norte y Siria.

“La acusación aporta elementos que podrían usarse en evaluaciones futuras”, señaló Pacheco y recordó que “aunque Nicaragua no está en la lista ya enfrenta sanciones individuales y sectoriales (RENACER Act, etc.) como consecuencia de la represión interna, corrupción y alianzas con adversarios de EEUU”.

Vacotti estimó que “para una designación se requiere evidencia creíble y sostenida de apoyo repetido a actos de terrorismo internacional” y señaló que aunque “la denuncia costarricense es grave, necesitaría corroboración pública por parte de la inteligencia estadounidense”.

“No es un proceso automático, pero eleva el riesgo para Ortega”, destacó el también profesor de la Escuela de Guerra Naval de Uruguay para quien una posible designación de Washington “necesitaría construir un expediente de apoyo reiterado a actos de terrorismo internacional”.

No obstante, para Vacotti el señalamiento costarricense “podría servir como justificación para más sanciones selectivas o presión diplomática, especialmente en el contexto de la Administración Trump”.

Mayor aislamiento y vigilancia

Pacheco, quien se desempeña como director de Asuntos Internacionales y profesor en el Security College de EEUU, destacó que la vinculación del régimen de Nicaragua con grupos terroristas de Oriente Medio “refuerza su imagen de paria internacional, complicando relaciones económicas y diplomáticas y abre la puerta al posible aumento de sanciones, menor inversión y mayor vigilancia sobre sus aliados sobre todo Irán”.

“Los riesgos de inestabilidad fronteriza y los temores de Costa Rica por la minería ilegal, migración irregular y posibles actividades de inteligencia o desestabilización en la frontera norte podrían llevar a mayor militarización o patrullaje en zonas limítrofes”, agregó el especialista.

“Esta denuncia acelera la fragmentación geopolítica de Centroamérica en un contexto de competencia global EEUU-China-Rusia-Irán. El desenlace dependerá de si hay más evidencia pública y respuesta coordinada de la OEA o EEUU", concluyó Pacheco.

Al respecto Vacotti destacó que el impacto de este nuevo escenario en Centroamérica “sería una securitización de la relación con Nicaragua: más controles fronterizos, más cooperación con EEUU, más inteligencia regional y menos margen para la ambigüedad diplomática”.

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