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De La Habana a Dallas: la conexión cubana que rodeó a Lee Harvey Oswald

Placa conmemorativa con fragmento del discurso que no pudo ofrecer el presidente JFK en Dallas, Texas, en noviembre de 1963.
Placa conmemorativa con fragmento del discurso que no pudo ofrecer el presidente JFK en Dallas, Texas, en noviembre de 1963.

Sumario

  • En septiembre de 1963, Oswald viajó a Ciudad de México para intentar obtener una visa hacia Cuba y luego la URSS, realizando visitas a las embajadas soviética y cubana bajo vigilancia de la inteligencia estadounidense.
  • El oficial soviético Nikolái Leónov, aseguró haberse reunido con Oswald en la embajada soviética y describió su comportamiento como nervioso y paranoico.
  • La “pista cubana” persiste por la acumulación de contactos de Oswald con actores vinculados a Cuba, la Guerra Fría y las operaciones encubiertas de EEUU contra Castro, así como por vacíos documentales sobre su estancia en México.
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Dallas, Texas - La tarde del martes 8 de septiembre, Día de la Virgen de la Caridad del Cobre, caminé por Dealey Plaza. Había visto estas imágenes cientos de veces: el antiguo Texas School Book Depository, la ventana del sexto piso, Elm Street, el lugar por donde avanzó la limusina presidencial y la pequeña elevación que pasó a la historia con dos palabras: Grassy Knoll.

Pero una cosa es conocer la historia y otra muy diferente estar allí. Me detuve frente al edificio desde donde, según las investigaciones oficiales, Lee Harvey Oswald disparó contra el presidente John F. Kennedy. Caminé por Elm Street. Miré hacia la Grassy Knoll e intenté reconstruir mentalmente aquellos pocos segundos del mediodía del 22 de noviembre de 1963 que cambiaron la historia de Estados Unidos.

Almacen de libros de Dallas, desde donde Lee Oswaldo disparó al presidente Kennedy.
Almacen de libros de Dallas, desde donde Lee Oswaldo disparó al presidente Kennedy.

Lo primero que sorprende son las distancias. Todo está mucho más cerca de lo que parece cuando se observa en fotografías, películas y documentales. Pero mientras caminaba por Dealey Plaza pensé inevitablemente en un lugar situado a más de mil millas de Dallas: la isla de Cuba.

Para un cubano resulta difícil recorrer este lugar sin recordar que alrededor del hombre acusado de asesinar a Kennedy aparece, una y otra vez, Cuba. Eso no significa que Fidel Castro o la dictadura comunista hayan sido responsables del asesinato. Ninguna investigación oficial logró demostrarlo. Pero Cuba estuvo extraordinariamente presente en la actividad política y en los movimientos de Oswald durante los meses inmediatamente anteriores al magnicidio. Y algunos episodios todavía provocan preguntas.

Oswald y la revolución cubana

Elm Street en Dallas, Texas, donde fue asesinado el mandatario JFK.
Elm Street en Dallas, Texas, donde fue asesinado el mandatario JFK.

Durante el verano de 1963, Oswald vivía en Nueva Orleans. Había regresado de la URSS el año anterior, donde estuvo viviendo y trabajando en Minsk, y hasta contrajo matrimonio. A su regreso a EEUU comenzó a presentarse públicamente como defensor de la Revolución cubana. Promovía el Fair Play for Cuba Committee, organización estadounidense favorable al gobierno de Fidel Castro, distribuía propaganda con el lema Hands Off Cuba y llegó a presentarse como responsable de un capítulo local de la organización.

Entonces aparecieron los exiliados cubanos. El 5 de agosto de 1963, Oswald visitó a Carlos Bringuier, representante en Nueva Orleans del Directorio Revolucionario Estudiantil (DRE), una de las organizaciones anticastristas más activas de aquellos años.

Según el testimonio posterior de Bringuier, Oswald se presentó inicialmente como alguien dispuesto a ayudar a la causa contra Castro e incluso habló de su experiencia militar. Pocos días después ocurrió algo sorprendente. Bringuier encontró a aquel mismo hombre distribuyendo propaganda a favor de Fidel Castro en las calles de Nueva Orleans.

El enfrentamiento terminó con Oswald y varios cubanos detenidos. Poco después, Bringuier y Oswald volvieron a encontrarse, esta vez ante los micrófonos de una emisora de radio, para debatir públicamente sobre Cuba. Visto desde la perspectiva actual, el episodio resulta extraordinario: tres meses antes del asesinato de Kennedy, el hombre que posteriormente sería acusado de matarlo estaba enfrentándose públicamente con exiliados cubanos mientras defendía la revolución de Castro.

Pero el episodio más intrigante todavía estaba por ocurrir.

El viaje a embajadas comunistas en el DF mexicano

El 26 de septiembre de 1963, menos de dos meses antes del asesinato, Oswald llegó a Ciudad de México. Su objetivo era conseguir autorización para viajar a Cuba y desde allí continuar hacia la Unión Soviética. Durante aquellos días visitó repetidamente las representaciones diplomáticas soviética y cubana.

La Comisión Warren reconstruyó posteriormente buena parte de esos movimientos. Oswald llevaba documentación relacionada con su estancia en la URSS y con sus actividades políticas a favor de Cuba. Su esposa, Marina, declaró que había hablado de viajar a la isla e incluso de su deseo de conocer a Fidel Castro. Y es en Ciudad de México donde aparece un personaje excepcional dentro de esta historia.

Leonov, estudiante de la UNAM y general del KGB

Nikolai Leonóv, con su uniforme de oficial de la KGB
Nikolai Leonóv, con su uniforme de oficial de la KGB

Su nombre era Nikolai Serguevich Leonov. Era un oficial de inteligencia soviético destinado en México que con el tiempo llegaría a ocupar posiciones importantes dentro del KGB y se convertiría en uno de los principales especialistas soviéticos en América Latina. Pero para la historia cubana existe un detalle todavía más interesante: Leonov era amigo personal de Raúl Castro. Ambos se habían conocido en 1953, una década antes del asesinato de Kennedy. Aquella relación continuaría durante años y Leonov terminaría profundamente vinculado con los dirigentes de la Revolución cubana y con las relaciones entre Moscú y La Habana.

Y fue el propio Leonov quien dejó escrito posteriormente que se encontró personalmente con Lee Harvey Oswald en la representación soviética de Ciudad de México. En sus memorias, Tiempos difíciles, Leónov recordó aquel encuentro - era sábado y, según su relato, se encontraba jugando voleibol con otros funcionarios cuando fue llamado para atender a un estadounidense que había llegado muy alterado. El visitante se identificó como Lee Oswald. Según el relato de Leonov, Oswald explicó que había vivido en la URSS, concretamente en Minsk, y que quería regresar. Leonov recordó a un hombre extremadamente nervioso, que aseguraba sentirse vigilado y perseguido.

Hay un detalle particularmente inquietante en sus memorias: Leónov sostuvo que Oswald llegó a hablar de matar a personas del hotel donde se hospedaba porque creía que lo estaban espiando. El ruso le indicó que debía presentar formalmente por escrito su solicitud para regresar a la Unión Soviética y el incidente fue comunicado al área consular. Según su propio relato, no volvió a saber nada de aquel extraño visitante hasta después del asesinato de Kennedy. El episodio aparece narrado por el propio Leónov en sus memorias, publicadas en Moscu en el 2005. Esto coloca frente a frente, pocas semanas antes de Dallas, a dos personajes con trayectorias extraordinarias: Lee Harvey Oswald, futuro acusado del asesinato de Kennedy, y Nikolái Leónov, oficial soviético y amigo personal de Raúl Castro. El hecho es históricamente significativo.

De los soviéticos a los cubanos

Oswald buscaba algo concreto en México: llegar a Cuba. Por eso también acudió a la representación diplomática cubana. Allí trató con Silvia Durán, empleada mexicana del consulado cubano, a quien solicitó una visa que le permitiera viajar a La Habana en tránsito hacia la Unión Soviética.

El problema era burocrático. Cuba necesitaba determinada documentación soviética antes de autorizar el viaje y los soviéticos tampoco podían resolver inmediatamente su solicitud. Oswald se movió entonces entre ambas representaciones tratando de conseguir los documentos. La inteligencia estadounidense vigilaba estrechamente tanto la sede soviética como la cubana en Ciudad de México, y las investigaciones posteriores pudieron reconstruir una parte importante de aquellos contactos. Sabemos, por tanto, bastante sobre lo ocurrido. Pero no sabemos absolutamente todo.

No existe una reconstrucción completa e incontrovertible de cada conversación que Oswald mantuvo, de cada persona con la que pudo encontrarse ni de todo lo que se dijo durante aquellos días. Y esa diferencia es importante. Decir que todo permanece secreto sería incorrecto. Miles de documentos han sido desclasificados y sucesivas investigaciones han reconstruido gran parte de la estancia mexicana de Oswald. Pero todavía quedan vacíos. Y esos vacíos han convertido el viaje a México en uno de los capítulos más estudiados de toda la investigación Kennedy.

Placa commemorativa del momento del primer impacto de bala al presidente JFK en Elm Street.
Placa commemorativa del momento del primer impacto de bala al presidente JFK en Elm Street.

Kennedy, Castro y una guerra secreta

Para comprender por qué cualquier conexión cubana despertó inmediatamente sospechas después del asesinato hay que regresar al mundo de 1963.

Kennedy y Castro eran adversarios. Estados Unidos había sufrido el desastre de Bahía de Cochinos en abril de 1961. En octubre de 1962, Washington y Moscú estuvieron al borde de una guerra nuclear durante la Crisis de los Misiles, con Cuba situada literalmente en el centro del enfrentamiento entre las dos superpotencias. Al mismo tiempo, Estados Unidos desarrollaba operaciones clandestinas contra el gobierno cubano. Décadas después, investigaciones del Congreso revelarían algo que la Comisión Warren no había conocido plenamente: la CIA había participado en planes para asesinar a Fidel Castro, incluyendo operaciones en las que se establecieron contactos con figuras del crimen organizado. Esto produjo una de las grandes paradojas de la investigación Kennedy.

Mientras se investigaba si Castro o sus enemigos podían haber tenido alguna responsabilidad en la muerte del presidente, los investigadores originales no tenían ante ellos toda la historia de las operaciones secretas estadounidenses contra Castro.

¿Fidel Castro ordenó matar a Kennedy? - Es probablemente la pregunta más importante de la llamada conexión cubana. Y también es donde resulta imprescindible separar los hechos de las teorías. No existe evidencia concluyente de que Fidel Castro o el gobierno cubano ordenaran el asesinato de John F. Kennedy. La Comisión Warren concluyó en 1964 que no había encontrado pruebas de que Oswald hubiera actuado como agente del gobierno cubano o soviético ni evidencia de una conspiración extranjera.

Pero las preguntas continuaron. Más de una década después, el House Select Committee on Assassinations (HSCA) del Congreso volvió a investigar el asesinato. Su conclusión fue diferente en un aspecto fundamental: sostuvo que Kennedy probablemente había sido asesinado como resultado de una conspiración, aunque no logró identificar quién habría integrado esa conspiración.

Respecto a Cuba, sin embargo, el comité concluyó que el gobierno cubano, como institución, no estuvo involucrado en el asesinato. También determinó que las organizaciones anticastristas cubanas, como grupos, no habían participado. Sin embargo, dejó abierta una pequeña pero significativa puerta al señalar que la evidencia disponible no permitía excluir completamente la posible participación de individuos particulares relacionados con esos ambientes. Eso no es una prueba. Pero explica por qué la pista cubana nunca desapareció completamente.

Cuba estaba alrededor de Oswald

Lo que sí podemos afirmar es que durante los últimos meses antes del asesinato encontramos a Oswald: defendiendo públicamente la Revolución cubana; distribuyendo propaganda procastrista; promoviendo el Fair Play for Cuba Committee; buscando inicialmente contacto con exiliados anticastristas; enfrentándose posteriormente con Carlos Bringuier y miembros del DRE; viajando a Ciudad de México con intención de llegar a Cuba; entrando en las representaciones soviética y cubana; encontrándose, según las memorias del propio Leónov, con un oficial soviético estrechamente vinculado a Raúl Castro; y solicitando una visa para viajar a La Habana.

Oswald no consiguió su propósito. Regresó a Estados Unidos a comienzos de octubre de 1963. Menos de dos meses después, John F. Kennedy estaba muerto.

Desde Dealey Plaza me volvieron las preguntas. Volví a mirar hacia la ventana del sexto piso. Después miré Elm Street. Luego la Grassy Knoll. Han pasado casi 63 años desde aquel 22 de noviembre y probablemente pocos lugares de Estados Unidos hayan sido fotografiados, medidos, investigados y discutidos tanto como estos pocos metros de Dallas. Pero después de caminar por aquí, lo que más me impresionó no fueron las teorías de conspiración. Fue comprender cómo, durante unos pocos meses de 1963, terminaron cruzándose historias y personajes separados por miles de kilómetros.

Kennedy. Fidel Castro. Raúl Castro. Lee Harvey Oswald. Los exiliados cubanos enfrentandose y debatiendo con el magnicida. El KGB. Nikolai Leonov. DF. Washington. Moscú. La Habana. Nueva Orleans. Ciudad de México. Y finalmente, Dallas.

Salí de Dealey Plaza con más preguntas. La documentación disponible permite responder muchas de ellas. Otras pertenecen al terreno de las hipótesis. Y algunas quizá nunca puedan responderse definitivamente. Pero mientras me alejaba esta tarde de Elm Street tuve una certeza: para comprender la historia que terminó aquí, en Dallas, el 22 de noviembre de 1963, no basta con mirar hacia aquella ventana del sexto piso. También hay que mirar hacia Cuba.

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    Alvaro Alba

    Álvaro Alba. Subdirector de la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB). Historiador y periodista especializado en temas de Europa del Este y la ex Unión Soviética. Máster en Historia por la Universidad Estatal de Odesa, Ucrania. Premio Emmy 2017 (Emmy Award) en la categoría de Documental Histórico y Premio David Burke a la excelencia periodística de USAGM (2020). Desde 1998 trabaja en OCB. Es frecuente panelista en programas de radio y televisión sobre esos temas. 
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