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El Che y la muerte de Kennedy


Fotograma de una secuencia inédita facilitada el martes 20 de febrero del 2007, que muestra al presidente estadounidense John F. Kennedy (i) junto a su esposa, Jacqueline Kennedy (d), unos 90 segundos antes de que fuera asesinado en Dallas, Texas.

El ‘‘Che’’ se reunió en Panamá con Jack Ruby, el proxeneta que mató a Lee Harvey Oswald.

El misterio de la muerte de John Fitzgerald Kennedy no se detiene y el argentino Ernesto ‘‘Che’’ Guevara aparece ahora como un personaje destacado, 50 años después de las hipótesis del asesinato del 22 de noviembre de 1963, publica hoy La Estrella de Panamá.

Dos hechos abren una nueva puerta en esta investigación: un encuentro del ‘‘Che’’ con el gobierno estadounidense y otro con el asesino de Lee Harvey Oswald, autor del magnicidio más enigmático del siglo XX.

Kennedy recibió a Estados Unidos en medio de la hostilidad con la Unión Soviética y, poco antes de asumir el poder, su predecesor, Dwight D. Eisenhower, rompió relaciones con Cuba tras dos años y medio de Fidel Castro en el mandato, en un abierto desafío de la isla a Estados Unidos. Era la llamada Guerra Fría.

El escenario del choque entre los dos bloques fue la conferencia económica de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada en Punta del Este, Uruguay, del 5 al 17 de agosto de 1961.

Castro envió a una de las figuras más emblemáticas del momento: Ernesto ‘Che’ Guevara. Su propósito era pulsear políticamente con Kennedy, quien había ganado la presidencia criticando duramente a la administración del momento por no tener una política más dura con La Habana. Castro consideraba a Kennedy un millonario iletrado.

JFK envió como su representante al secretario del Tesoro, Douglas Dillon, con una propuesta tentadora para la empobrecida región latinoamericana: 20 mil millones de dólares para financiar el desarrollo de los países del área por 10 años, proyecto que pasaría a la historia como la Alianza para el Progreso.

El panameño Jorge Ricardo Riba estuvo allí y mantiene intactos, a sus 84 años, los recuerdos de ese tenso evento. ‘Irrumpió en la reunión el Che Guevara y dijo al público que esos millones que había propuesto Kennedy para la Alianza para el Progreso no eran nada. Que Estados Unidos sacaba mucho más provecho de los engaños que le hacía a la gente.

Él estaba sentado muy cerca de nosotros, relata el arquitecto que fue enviado como Subdirector de Planificación por el presidente de Panamá en esa época, Roberto Chiari. Junto a él, Gilberto Arias, ministro de Hacienda y Tesoro; el profesor de economía Rubén Darío Carles, David Samudio, director General de la Oficina de Planificación y Administración de la Presidencia hicieron parte de la delegación.

El ‘‘Che’’, que asistió con su uniforme verde oliva de combate a diferencia de los demás ministros que vestían traje, pronunció su discurso el 8 de agosto de pie en el que fustigó la política exterior norteamericana, mientras que el ministro estadounidense Dillon clavaba la vista en el techo y bostezaba ostensiblemente. Guevara, según el periodista Jon Lee Anderson en su libro "Una vida revolucionaria", afirmaba que era un plan para aislar aún más al régimen de Cuba en tanto extendía su control sobre el resto de América Latina mediante el soborno financiero con el fin de acrecentar su sometimiento.

Ese encuentro fue la primera advertencia oficial de lo que sería una dura relación internacional.

El panorama entre Kennedy y Cuba no mejoró con el paso de los años. La Guerra Fría agudizaba y la paz mundial se veía amenazada. Eventos que involucraron a la isla en medio de la confrontación entre los dos bloques hacen pensar que Fidel Castro tenía motivos para querer deshacerse del joven mandatario estadounidense.

‘Todavía hay dudas sobre quién lo mató. La teoría sobre la posible intervención de Cuba en ese asesinato se da porque a Kennedy le tocó enfrentar la invasión a Bahía de Cochinos o Playa Girón en abril de 1961 (operación dirigida por la CIA con exiliados cubanos de Miami entrenados en Fort Clayton, Zona del Canal de Panamá). Y a Fidel Castro, que en ese tiempo estaba en sus mejores días, para nada le gustó’, asegura Riba.

En la llamada Crisis de los Misiles ocurrida en octubre de 1962, Estados Unidos y la Unión Soviética estuvieron a punto de desencadenar una guerra nuclear debido a la instalación de misiles nucleares por parte de Moscú en la isla caribeña.

Entonces, en medio de este tira y afloja aparece en el mapa un encuentro que abre la puerta de las suposiciones a los más suspicaces: el ‘‘Che’’ se reunió en Panamá con Jack Ruby, el asesino de Lee Harvey Oswald, el hasta ahora único responsable por el asesinato de JFK.

El informe Warren ofrece detalles del encuentro de Guevara con Ruby, que con un disparo calló a un Oswald que se fue a la tumba con el secreto del cerebro detrás del magnicidio.

Ese encuentro genera todo un cuestionario para los líderes cubanos acerca de su relación con Oswald, que tras ser acusado por matar a Kennedy fue abaleado y asesinado por un fanático.

Con la muerte de Kennedy, la tan discutida Alianza para el Progreso murió de a poco con el mandatario. Desde el principio tuvo sus obstáculos debido a que no pudo conseguir la aprobación del Congreso para financiar plenamente el programa, y enfrentó trabas burocráticas, tanto en Washington como en el resto del hemisferio. Al final, se limitó la ayuda financiera estadounidense en América Latina, prefiriendo acuerdos bilaterales en los que primaba la cooperación militar.

‘La Alianza para el Progreso significó mucho. No nos tocó gran cosa en fondos, pero el hecho de que participáramos sí era importante para Panamá y el Canal. El asesinato de Kennedy me impresionó mucho. Con su muerte, la Alianza para el Progreso perdió fuerza. A pesar de que el presidente que lo sucedió, Lyndon B. Johnson, era progresista, no tenía interés de proyectarse en América Latina’, recuerda Riba. ‘Yo veía en Kennedy la esperanza de un giro en la política de Estados Unidos hacia América Latina y hacia el mundo entero’.

Aunque el programa fue disuelto sí logró algunos objetivos, como dar apoyo a la construcción de viviendas, escuelas, aeropuertos, hospitales, clínicas y proyectos de purificación de agua en toda América Latina, donde también se distribuyeron textos escolares gratuitamente.

El final del enigmático caso está lejos y aún, 50 años después, se conocen nuevos detalles de testigos que como Riba compartieron en primera fila con hombres clave como el ‘‘Che’’, el mismo que nunca dudó en mostrar su oposición y el mismo que se reunió poco después con el asesino de JFK.
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