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Cuba: encontronazo entre los muertos de Halloween y los de Palo Monte


Halloween.

Ahora, desasidos de sus tradiciones por el cataclismo de la historia, los cubanos se aferran a cualquier tradición ajena con bastante superficialidad.

En Cuba se desconocía la fiesta de Halloween, no sólo por el ateísmo impuesto en la isla por la revolución comunista a partir de 1959, sino porque allí lo que se celebraba popularmente como parte de la tradición católica proveniente de España era el Día de los Fieles Difuntos.

Pero ahora, desasidos de sus tradiciones por el cataclismo de la historia, los cubanos se aferran a cualquier tradición ajena con bastante superficialidad.

Entre tradiciones ajenas

Así, la prensa recoge que, este viernes un adolescente vestido de Batman bailaba ante la puerta a ritmo del reguetón durante una fiesta de Halloween en el apartamento del primer piso de un proyecto de viviendas de la era soviética en la capital de Cuba.

Un joven perdido entre dos tradiciones ajenas a lo cubano, entre la era de los soviéticos y la era de los americanos, la primera impuesta por la fuerza de las armas, la segunda por la fuerza del destino manifiesto de la fruta madura y las apetencias del mercado.

Sobre una mesa a un lado, las velas emitían su luz parpadeante desde el interior de linternas de calabaza. Marilyn Álvarez daba el toque final con maquillaje rojo alrededor de los ojos de Luis Ramos, estudiante de secundaria de 19 años, que estaba vestido de diablo.

Numerosos adolescentes disfrazados de esqueletos, brujas y un verdugo bailaron bajo luces de discoteca, comieron pastel de calabaza y tomaron bebidas cremosas que tenían ron.

Conmemoración de los muertos y el santo patrono de Internet

Tradición al fin, la conmemoración del 2 de noviembre como Día de los Fieles Difuntos, no surgió en la isla de repente pues, desde el siglo VII, el Arzobispo de Sevilla, quien devino San Isidoro de Sevilla (560-636) estableció que el lunes de Pentecostés se ofreciera el Santo Sacrificio por todos los difuntos.

Igual costumbre existía en otros países, sobre todo en los cabildos y monasterios. Por cierto que a Isidoro se le considera el santo patrono de Internet, pues resulta que el arzobispo fue un gran escritor, compilador y recopilador, entre cuyas obras se encuentra Etimologías, escrita cerca del año 634, una especie de enciclopedia o base de datos en la que intentó incluir todo aquello que conformaba el conocimiento de la época y su evolución a través de los tiempos.

Así, siguiendo con la celebración de los muertos, San Odilón, fallecido en 1049 y Abad de Cluny en Francia, se dedicó a recoger toda esta tradición y la concretó en una conmemoración general que es la actual. La tradición saltó el Atlántico con la conquista y la colonización de América, fusionándose en muchos casos con las tradiciones autóctonas, de modo que en altares decorados se ofrecen, al estilo de vida de los difuntos comidas, flores, velas, el tradicional pan de muertos y los familiares pasan la noche en los cementerios junto a sus seres queridos, como México.

Familiaridad con la muerte y con los muertos en Cuba

En el caso de Cuba habría que decir que, más allá del ateísmo racionalista impuesto en la isla por la revolución y más allá de la tradición católica anterior, la relación con los muertos no se limita a una fiesta, sino que se manifiesta como una relación diaria y fluida mediante la celebración y práctica de los cultos espiritistas y de la denominada regla de Palo Monte en sus disímiles ramas.

Según el fallecido etnólogo y escritor cubano de origen estadounidense, Joel James, el trato de muchos cubanos con la muerte, y con los muertos, es de una sacra familiaridad mediante los actos de culto del Palo Monte presentes en la isla desde el siglo XVI al menos, a consecuencia de la trata negrera.

Pero, ahora, inspirados en películas y programas de televisión estadounidenses pirateados, los jóvenes cubanos han puesto de moda en la isla las fiestas de Halloween al estilo de Estados Unidos.

Encontronazo entre los muertos de Halloween y los muertos de Palo Monte en Cuba

La costumbre del Halloween estadounidense de que niños pidan golosinas casa por casa no se ha establecido en Cuba, pero este fin de semana según recoge AP, muchos alumnos de primaria, secundaria y universidad han disfrutado -con disfraces y bailes- una festividad que pocos conocían de niños.

El aumento de la popularidad del Halloween es una de las muchas manifestaciones de las décadas de entrelazamiento de las culturas de Cuba y Estados Unidos, a pesar del medio siglo de hostilidades debido a la imposición de un régimen comunista en la isla.

Los cubanos parecen estar cada vez más inmersos en la cultura popular estadounidense y cada vez más en los productos norteamericanos que los expatriados traen cuando visitan a sus familias en la isla. Por lo que el antiamericanismo visceral impuesto por el castrismo parece haber surtido un efecto contrario al esperado en el imaginario colectivo nacional.

La pregunta es cómo percibirán la nueva y superficial relación con el mundo del más allá estilo Halloween, los viejos y ceremoniosos tatas o sacerdotes de Palo Monte, o mejor, como percibirán los espíritus de sus muertos laborantes para bien y mal en los calderos y macutos sazonados con la sangre de los sacrificios, la invasión de otros espíritus de muertos provenientes no de lo católico, que de alguna manera han podido asimilar, sincretizar, sino del nórdico paganismo celta pasado ahora por las aguas del mercantilismo militante.

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    Armando de Armas

    Armando de Armas, (Santa Clara, 1958) escritor y periodista de MartíNoticias. Como analista político es una personalidad habitual en la radio y la televisiónn hispana en los Estados Unidos. Integró el movimiento de derechos humanos y cultura independiente dentro de Cuba en los años 90. Sus novelas y ensayos han sido traducidos a varios idiomas. Relatos de su autoría han sido escogidos para publicarse en antologías de Alemania, Francia, España, Italia, República Checa y EE.UU. "Los naipes en el espejo", su más reciente libro de ensayo, avizora la victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses en 2016 y un cambio de época y paradigma político cultural en Occidente.

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