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La legitimidad del gobierno debería estar en manos del pueblo: Dagoberto Valdés


Dagoberto Valdés

La necesidad de que se produzcan elecciones libres en Cuba fue reafirmada por el director de la Revista Convivencia, a menos de un año de la eventual retirada del poder de Raúl Castro.

La legitimidad de los servidores públicos que aspiran al poder solo la puede dar el voto del pueblo, dijo el fundador y director de la revista Convivencia a Radio Martí, al tiempo que instó a los cubanos a leer el más reciente editorial de la publicación.

Valdés aludió a la necesidad de elecciones libres y transparentes de cara al proceso electoral que está por ocurrir en Cuba el próximo año, cuando deberá retirarse el actual mandatario cubano, Raúl Castro.

“Esa legitimidad es la única que puede garantizar que el servicio público, es decir lo es que ejercen la autoridad, estén avalados por los votos de su pueblo”, expresó Valdés.

El opositor señaló cómo la televisión cubana informa sobre elecciones en muchos países del mundo, entre ellos en Ecuador o Francia, mientras que en la isla es limitado el ejercicio de elegir a los líderes.

“En Cuba el sistema solamente permite elegir directamente a los delegados del poder popular y no al presidente de la República”, agregó.

El editorial de Convivencia se refiere, por ejemplo, al anuncio de una eventual nueva ley electoral en el país. El texto alude a la importancia de que este tema sea del interés de todos los cubanos.

“Pero no solo un interés curioso y expectante, como quien asiste a un escenario ajeno. Todos somos ciudadanos y, por tanto, todos somos o debemos ser protagonistas de los acontecimientos que marcan la vida social y política de nuestro país”, expresó el texto.

La Casa Cuba en que quepamos todos y todas

Sobre los eventuales elegidos a cargos públicos, el editorial alega que deben contar por lo menos con tres requerimientos: honestidad, competencia y legitimidad.

“La legitimidad de los cargos públicos no es inherente a la persona, sino que debe recibirla de otros que validan su elección y su servicio, así como su posible revocación. El cargo es un encargo. El servicio, una misión recibida. Entonces las preguntas clave serían: ¿Quién o quiénes otorgan el encargo? ¿Quién o quiénes encomiendan el servicio? ¿Quién o quiénes delegan la misión?”, señala el artículo que a la vez expresa el deseo de que surja una nueva etapa por la que se pueda transitar de forma “pacífica y ordenada”.

“La gradualidad, la convivencia, la estabilidad y el progreso de la nación crecen directamente proporcionales al grado de participación democrática de sus ciudadanos. Sencillamente porque cada uno podría expresar libremente lo que piensa, podría participar responsablemente en lo que considere su aporte, y podría tener realmente un constructivo sentido de pertenencia. Nadie puede sentirse parte sin ser parte”, advirtió Convivencia.

“Cuba saldría ganando. Todos los cubanos y cubanas seríamos más responsables de nuestros destinos, y los más jóvenes tendrían una nueva motivación para salir de la desconexión y del panfleto, optar por permanecer aquí, y asumir las riendas de la Patria que tiene el deber de edificarles un hogar nacional, una Casa Cuba en que quepamos todos y todas”, concluyó el editorial.

(Readactado por Rosa T. Valdés, con reporte de Yolanda Huerga)

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