Enlaces de accesibilidad

Crustáceos de las profundidades podrían ser la clave de la vida en otro planeta


Camarones que sobreviven en las profundidades y a altas temperaturas.

Las bacterias que habitan en los respiraderos son capaces de sobrevivir en ambientes extremos por quimiosíntesis, proceso que trabaja en la ausencia de la luz del sol e involucra organismos recibiendo energía por reacciones químicas.

En uno de los respiraderos hidrotérmicos submarino más profundos del mundo vive una especie de pequeños camarones apilados uno encima del otro, capa sobre capa, arrastrándose en chimeneas de roca que arrojan agua caliente a temperaturas muy altas. Sobreviven alimentándose de bacterias que producen material orgánico, así lo reporta la página digital del Instituto de Tecnología de California.

El misterioso ecosistema se ubica en el Caribe y es investigado por científicos del laboratorio de propulsión a chorro de la NASA en Pasadena, con el fin de obtener pistas sobre lo que podría ser la vida en otro planeta.

Las bacterias que habitan en los respiraderos son capaces de sobrevivir en ambientes extremos por quimiosíntesis, que es el proceso que trabaja en la ausencia de la luz del sol e involucra organismos recibiendo energía por reacciones químicas.

En este caso, las bacterias utilizan el sulfuro de hidrógeno, un químico abundante en las rejillas de ventilación, para hacer materia orgánica. Las temperaturas en las rejillas de ventilación pueden subir hasta el abrasador 750 grados Fahrenheit (400 grados centígrados), pero a solo pulgadas del respiradero las aguas son lo suficientemente frías como para que el camarón pueda vivir. Los crustáceos son ciegos, pero poseen receptores térmicos detrás de su cabeza.

Camarones que pueden vivir en grandes profundidades.
Camarones que pueden vivir en grandes profundidades.

"El objetivo de nuestra investigación es ver cuánta vida o biomasa puede ser apoyado por la energía química de las aguas termales en las profundidades marinas", dijo Max Coleman, investigador a cargo en el JPL.

El Sulfuro de hidrógeno es tóxico para los organismos en altas concentraciones, pero la bacteria que alimenta el camarón necesita una cierta cantidad de esta sustancia química para sobrevivir.

La naturaleza ha elaborado una solución: el crustáceo se posicionan en la frontera misma entre el agua oxigenada, normal del océano y agua rica en sulfuros para que ellos y las bacterias pueden coexistir en armonía.

XS
SM
MD
LG