El congresista por Florida Carlos Giménez envió sendas cartas a las gerencias de las aerolíneas American Airlines y Delta Airlines donde les expresó su preocupación por sus operaciones comerciales desde Estados Unidos hacia Cuba y les instó a “ponerle fin a todos los vuelos hacia la Isla”.
En su misiva, el representante por el Distrito 28 hizo referencia a la orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el pasado 29 de enero, “declarando una emergencia nacional debido a que la dictadura cubana representa una amenaza inusual y extraordinaria” para EEUU.
El cubanoamericano recordó que el régimen cubano es un Estado Patrocinador del Terrorismo, lo que refleja su “largo historial de apoyar a actores hostiles, dar refugio a fugitivos de la justicia estadounidense y alinearse con gobiernos adversarios” que socavan la seguridad nacional de EEUU.
“Permitir viajes aéreos comerciales de rutina hacia un régimen abiertamente hostil a Estados Unidos presenta serios riesgos para la seguridad nacional y la seguridad pública”, escribió Giménez, el único miembro del Congreso en Washington, DC, que nació en Cuba.
El representante Giménez puso en conocimiento de las compañías que los servicios de inteligencia y seguridad de Cuba mantienen amplias operaciones de vigilancia y contrainteligencia. “El régimen tiene un historial documentado de explotar los viajes y el comercio internacional para sus propios fines”, dijo.
El presidente del Subcomité de Transporte y Seguridad Marítima de la Cámara, también aseguró que “los vuelos comerciales proporcionan a la dictadura cubana divisas que benefician directamente al régimen y a su aparato de seguridad, no al pueblo cubano”.
“Continuar tales operaciones corre el riesgo de legitimar y sostener financieramente a un gobierno que reprime a sus ciudadanos, amenaza la estabilidad regional y actúa en oposición directa a los intereses de seguridad de Estados Unidos”, les escribió.
En su carta, el republicano por el sur de la Florida hace alusión a la Ley Helms-Burton como herramienta legal para desde EEUU negar al régimen cubano recursos “hasta que logre avances verificables hacia la democracia, el respeto de los derechos humanos y el Estado de derecho”.
Según el congresista Giménez, seguir prestando el servicio aéreo comercial hacia la Isla “socava la intención de esta ley al proporcionar beneficios financieros y credibilidad internacional a un régimen que sigue afianzado en la represión y la hostilidad hacia su propio pueblo y hacia Estados Unidos”.
A finales de enero, el representante Carlos Giménez se unió a su colega en la Cámara, el congresista Mario Díaz-Balart, para anunciar en la sede de la Asamblea de la Resistencia Cubana que pedirían oficialmente a la Administración Trump la cancelación de los vuelos a Cuba.
“Sabemos que será difícil para muchas familias, pero ninguna transición ha sido fácil. El régimen es un cáncer y muchas veces para curar un cáncer la medicina es dura pero al final se cura el paciente y el paciente es Cuba”, dijo entonces el congresista Giménez.
Luego, el presidente Donald Trump anunció que había firmado una Orden Ejecutiva declarando una emergencia nacional debido a la “amenaza inusual y extraordinaria” que representa el régimen cubano para EEUU, la cual impone aranceles adicionales a los países que suministren petróleo a Cuba.
De acuerdo con estimaciones de plataformas de vuelos, en este 2026 se programan unos 49 vuelos semanales desde EEUU hacia Cuba, lo que equivale a alrededor de 7 vuelos diarios en promedio, principalmente desde la ciudad de Miami, a las principales provincias cubanas.
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