La frustración parece aumentar entre los cubanos ahora que los precios de la gasolina y el diésel en los servicentros casi se duplicaron desde este viernes, 15 de mayo, con la entrada en vigor de los precios variables de los combustibles en dólares, una medida que, sin embargo, no ha garantizado que una mayoría de los habitantes de la isla pueda comprar diésel y gasolina.
“Estamos desesperados”, afirmó a la agencia Reuters Mirko Cejas, residente en La Habana. “Estoy buscando información en CUPET (la compañía petrolera estatal de Cuba), pero no me han dado nada; no ha salido ninguna información. Además, tengo un niño pequeño que está un poco enfermo y estoy buscando gasolina”.
Un reporte de la agencia británica reveló que, tras la implementación del fin del precio fijo de los combustibles, las gasolineras abiertas al público en la capital cubana permanecían en gran medida cerradas.
“No nos queda más remedio que esperar noticias del gobierno para que nos digan qué van a hacer finalmente: si la venta será libre o mediante la cartilla de racionamiento”, declaró Cejas.
Autoridades cubanas anunciaron desde el viernes 15 de mayo el fin de los precios fijos de los combustibles y la implementación de nuevos precios variables, argumentando que buscaba reflejar los costos reales de la importación de gasolina y diésel en medio del cerco de la Administración Trump al suministro de combustible a Cuba.
Tras la entrada en vigor de la nueva medida de corte capitalista en la isla de régimen comunista, algunas gasolineras en La Habana mostraban carteles que reflejaban un precio de 2,00 dólares por litro para la gasolina premium, un alza en relación con los 1,30 dólares anteriores, según el informe de Reuters.
La gasolina regular subió a 1,80 dólares, con respecto a los 0,95 dólares anteriores mientras que el aumento del diésel fue de 1,10 a 2,00 dólares.
“Dependiendo de si el precio del combustible se fija en moneda local o en dólares, la tarifa del transporte en automóvil variará. Esperemos que, si el precio del combustible mejora, la tarifa del servicio también pueda aumentar”, afirmó a Reuters, el taxista habanero, Robert Veguet.
Por su parte, la agencia EFE reportó que algunas gasolineras estatales en la capital de al isla vendían ahora el litro de gasolina especial B100 a 2,60 dólares y el diésel a 2,20 dólares, en un alza este último en relación con el precio fijo en todo el país que antes de la medida era de 1,25 dólares.
La subida significativa de los precios de la gasolina y el diésel en dólares en Cuba ocurre en momentos en que el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, informó en conferencia de prensa en La Habana nuevas medidas que restringen aún más el servicio estatal de transporte de pasajeros y de carta por la crisis con los combustibles.
Según el anuncio del Ministerio de Transporte en la isla, los viajes interprovinciales de la capital cubana hacia las cabeceras provinciales se reducen, en su gran mayoría, a tres por semana y los de los trenes nacionales se harán cada dos semanas hacia Santiago de Cuba, Guantánamo, Holguín y Granma a partir de la segunda quincena del mes de junio.
El nuevo descontento de los cubanos por el alza de los combustibles en la isla se suma a la frustración por los apagones sin fin en el país. Este domingo, 17 de mayo, el 65% de todo el país estará a oscuras en el horario pico, de acuerdo con el reporte diario de la la estatal Unión Eléctrica (UNE) al pronosticar un déficit de 2.083 MW.
Los imparables apagones continúan además provocando protestas en las calles de la isla. La noche del pasado viernes, 15 de mayo, lpobladores de varios municipios de La Habana protagonizaron un cacerolazo en medio de estos cortes de electricidad, según testimonios recopilados por la periodista Ivette Pacheco, de Martí Noticias.
“Exigimos el derecho a tener electricidad. Llevamos más de 40 horas sin luz. Vivo en una comunidad donde hay muchas personas mayores, muchas de ellas postradas en cama y muchos niños, y la comida se está echando a perder dentro de los refrigeradores”, declaró a Reuters el habanero Rodolfo Alfonso, uno de los protagonistas de las protestas consecutivas en La Habana de los últimos días.
“Eso nos dio la motivación para salir a la calle, para ver si, aunque sea golpeando una olla, logramos que nos den al menos tres horas de electricidad”, apuntó Alfonso.
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