Un nuevo hecho de violencia machista fue verificado por el Observatorio de Género Alas Tensas (OGAT): Camila González Arias, de solo 17 años, fue asesinada a golpes el 21 de junio de 2026 en el municipio Arroyo Naranjo de La Habana, presuntamente a manos de su pareja, un hombre de 29 años identificado como Carlos René Alfonso Gorejuria.
De acuerdo con la información reunida durante el proceso de documentación del caso, el crimen ocurrió en la vivienda del agresor, ubicada en el reparto La Palma, tras haber asistido a una fiesta en una piscina.
Fuentes familiares confirmaron que la propia madre del presunto perpetrador alertó a las autoridades policiales luego de intentar frenar el ataque. Para cuando los agentes llegaron al lugar, la joven ya había fallecido. El presunto feminicida fue detenido poco después.
La confirmación de este crimen requirió un prolongado y riguroso proceso de investigación por parte del OGAT, explicó a nuestra redacción, Ileana Álvarez, la directora de la institución independiente.
Con la incorporación de este caso, se contabilizan 51 feminicidios en Cuba en lo que va de 2026, además de 21 intentos de feminicidio y dos asesinatos de hombres en contextos de violencia machista, apuntó la directora del OGAT.
Camila es la quinta menor de edad asesinada este año en la isla bajo estas circunstancias. Su nombre se suma al de Katherine Cruz Aguilera, de 14 años; Gabriela Herrera Rodríguez, de 7 años, Camila Aguilera Peña, de 12 y Merlin Noay, de17 años. Los hechos reflejan una tendencia de vulnerabilidad en niñas y adolescentes.
“Estamos hablando de cinco niñas adolescentes asesinadas en contextos de violencia feminicida en Cuba, en lo que va del 2026. No podemos convertir esos nombres en una simple estadística. Sus muertes obligan a mirar específicamente hacia la situación de los menores de edad: Camila tenía 17 años y el hombre con quien mantenía una relación tiene 29. Una menor con un hombre adulto”, apuntó la experta.
“Durante décadas en Cuba se han normalizado las relaciones de niñas y adolescentes con hombres mucho mayores, incluso relaciones de desigualdad en las que un adolescente está vinculada emocionalmente, sexual y económicamente con un adulto”, detalló.
“Parece también un problema de protección legal: Cuba estableció en el 2022, los 18 años como edad mínima para contraer matrimonio, sin excepciones. Sin embargo, la legislación penal no establece esa misma frontera para las relaciones sexuales entre adultos y menores. Hay una franja ahí entre los 12 y los 17 años que la protección depende de determinadas circunstancias como la violencia, la intimidación, el engaño o el abuso de autoridad”, subrayó la activista.
Álvarez dijo que el problema va mucho más allá de una brecha jurídica.
"Estamos hablando de desprotección institucional y social. ¿Quién identifica esas adolescentes vulnerables, quién detecta relaciones abusivas o profundamente desiguales, dónde están los mecanismos de prevención, dónde puede acudir una menor que se siente amenazada, dónde están los refugios, quién acompaña a las familias?", se cuestionó.
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