"Al régimen de La Habana le disgusta que Estados Unidos sea el mayor proveedor de combustible para el sector privado de Cuba", señaló el embajador estadounidense ante Naciones Unidas Mike Waltz durante el debate anual sobre el embargo estadounidense a Cuba, destaca este jueves un post del Departamento de Estado.
El día de la votación de la resolución de condena propuesta por Cuba, Waltz explicó que, en los primeros 8 meses de 2026, empresas estadounidenses exportaron 876 millones de dólares en bienes a Cuba. De esa cifra, aproximadamente 250 millones correspondieron a combustible destinado al sector privado cubano.
"Preferimos que el combustible llegue directamente al pueblo cubano antes de que termine en el yate de lujo y las cocinas privadas de la familia Castro", subrayó el alto diplomático estadounidense. El día anterior, ante el mismo foro, Waltz había mostrado imágenes que desmontan el discurso de víctima del régimen de La Habana y evidencian que Cuba no vive bajo un "bloqueo absoluto", sino bajo una dictadura.
En febrero de 2026, la administración del presidente Donald Trump autorizó la venta de combustible estadounidense a empresas privadas cubanas, manteniendo la prohibición de ventas al Estado prevista en la Ley Helms-Burton, que codifica el embargo.
El Departamento de Estado ha reconocido que no puede descartar algún desvío hacia entidades vinculadas al régimen, pero afirma que continuará sancionando a quienes suministren conscientemente al Estado, y que la nueva política ya ha roto el monopolio estatal del combustible.
Documentos internos de CIMEX, corporación del conglomerado militar GAESA, indican que esta entidad compra gasolina y diésel a mipymes privadas y lo revende en sus estaciones. Al menos 16 de 21 proveedores listados en una investigación de ADN Cuba, en colaboración con Martí Noticias, eran privados.
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