La administración del presidente Donald Trump anunció este jueves el inicio de una campaña internacional para enfrentar lo que define como una amenaza transnacional del “terrorismo radical de izquierda”, durante una reunión con altos funcionarios de gobiernos de distintas partes del mundo.
Según un comunicado de la Casa Blanca, la estrategia busca tratar el extremismo de izquierda con el mismo nivel de prioridad que durante años se ha otorgado al terrorismo yihadista. La iniciativa contempla acciones coordinadas para identificar, perseguir y desmantelar redes consideradas responsables de actos violentos con motivaciones políticas.
El secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que las políticas antiterroristas han subestimado históricamente la violencia proveniente de sectores de la izquierda radical. De acuerdo con el funcionario, los ataques y conspiraciones vinculados a este tipo de extremismo han aumentado en Estados Unidos hasta niveles que, afirmó, no se observaban desde hace décadas.
Rubio también señaló que grupos identificados con movimientos antifascistas y organizaciones afines operan a través de redes internacionales que incluyen el intercambio de propaganda, entrenamiento, materiales e información sobre objetivos potenciales mediante canales cifrados y estructuras de apoyo en distintos países.
Por su parte, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció que su departamento ampliará las investigaciones sobre organizaciones benéficas y entidades sin fines de lucro que, según la administración, podrían estar siendo utilizadas para financiar actividades ilícitas o ejercer influencia extranjera. El funcionario aseguró que las autoridades perseguirán las fuentes de financiamiento que respalden actos de violencia política.
El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Stephen Miller, defendió la postura de la administración y afirmó que el gobierno no retrocederá en sus esfuerzos para combatir este fenómeno. Miller aseguró que Estados Unidos ya ha adoptado medidas para reconocer formalmente la violencia de izquierda como una forma de terrorismo político que representa una amenaza para la seguridad nacional.
La Casa Blanca indicó que la campaña forma parte de una estrategia sostenida destinada a erradicar una ideología que, según el gobierno, ha tenido como objetivos a fuerzas policiales, civiles e instituciones democráticas.
El comunicado recuerda que el año pasado el presidente Trump designó a Antifa como organización terrorista doméstica y desde entonces impulsó una ofensiva dirigida a desmantelar sus estructuras y llevar ante la justicia a sus presuntos integrantes. Según la administración, la nueva coordinación internacional buscará además cerrar refugios, bloquear canales de propaganda y frenar operaciones transfronterizas vinculadas a estos grupos.
La Casa Blanca concluyó que la iniciativa representa un esfuerzo para enfrentar lo que considera una amenaza organizada y de alcance global asociada al extremismo de izquierda.
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