Residentes en distintas regiones de Cuba reportan suspensiones prolongadas del servicio de agua por tuberías, recurriendo al consumo de agua de lluvia, el acarreo desde pozos artesanales y la compra de camiones cisterna a precios elevadísimos.
En el municipio de San Juan y Martínez, Pinar del Río, Michel Valladares, afirmó que en la zona La Estrella acumulan más de cuatro meses sin suministro en las viviendas.
Según su testimonio, familias del área hierven agua de lluvia para beber y cocinar debido a la imposibilidad de costear la compra de pipas, cuyo valor oscila entre 15.000 y 20.000 pesos cubanos, o de tanques de 200 litros, que se comercializan entre 1.000 y 1.200 pesos.
Valladares señaló además presuntas irregularidades en la gestión local del acueducto y conexiones ilegales a la red central que reducen la presión del flujo.
En el oriente del país, en el municipio Songo, La Maya, Santiago de Cuba, la activista y periodista independiente Yadira Serrano indicó que en el centro de la localidad el desabastecimiento se extiende de tres a cuatro meses, existiendo comunidades donde los problemas con el abastecimiento del liquido alcanza un año.
Serrano explicó que los habitantes acuden a pozos artesanales o pagan entre 1.000 y 1.500 pesos por tanque a vendedores independientes, mientras que el costo de las pipas llega a 15.000 pesos.
En la provincia de Granma, el activista Yurisnel Domenech informó desde la localidad de Media Luna que la población suma entre cinco y seis días sin acceso al recurso, tras perderse el suministro en zonas que anteriormente contaban con servicio.
En La Habana, la situación se refleja en reportes de la página de facebook "Víctimas de Aguas de La Habana". Vecinos del reparto Las Piedras, en San Francisco de Paula, señalan sumar 38 días sin servicio por red.
En la Loma de Córdoba, en Lawton, los residentes reportan acumulaciones de 19 días de interrupción tras un período previo de casi 80 días sin agua, mientras que en sectores colindantes los cortes superan las dos semanas.
De acuerdo con informes de las autoridades del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) y del Grupo Empresarial de Agua y Saneamiento, alrededor de 2,5 millones de personas, equivalentes al 32% de los clientes conectados a las redes públicas, presentan afectaciones en el servicio de agua potable en el país.
El organismo estatal atribuye el problema fundamentalmente a la crisis energética, precisando que más del 85% de las estaciones de bombeo dependen del Sistema Eléctrico Nacional para operar.
Según los datos presentados por el INRH, los cortes de fluido eléctrico y las fallas en los equipos representan el 88% de las causas de la parálisis del abasto, mientras que el impacto de la sequía abarca el 4%.
Los reportes oficiales detallan que los sistemas de acueducto requieren entre 10 y 12 horas continuas de energía para llenar las tuberías y presurizar la red, tiempo que se interrumpe por los esquemas de apagones.
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