Sumario
- La diáspora venezolana creó centros de acopio, coordinó donaciones y sumó el respaldo de ciudadanos mexicanos y de otras comunidades migrantes, incluida la cubana, para enviar alimentos, medicamentos e insumos a las zonas afectadas en Venezuela.
La distancia entre México y Venezuela no impidió que cientos de venezolanos se organizaran para responder a la emergencia provocada por los dos terremotos registrados el pasado 24 de junio.
Desde las primeras horas posteriores al desastre, voluntarios, empresas, organizaciones civiles y ciudadanos comenzaron a movilizar donaciones y a crear centros de acopio en distintos puntos de México. La iniciativa, impulsada principalmente por integrantes de la diáspora venezolana, terminó convirtiéndose en una amplia red de apoyo para las comunidades más afectadas en Venezuela.
Leonor Morreo Sucre, voluntaria venezolana, explicó a Martí Noticias que la movilización ha permitido entregar ayuda económica a organizaciones no gubernamentales y fundaciones que trabajan directamente en Venezuela. Según Morreo, más de 400 toneladas fueron canalizadas a través de esas organizaciones en asistencia humanitaria.
“Los mexicanos, por los dos terremotos que han vivido, tienen mucha empatía con lo que está pasando en Venezuela y se han sumado increíblemente”, afirmó la voluntaria al destacar la respuesta de la sociedad mexicana.
La campaña también recibió aportes de personas de diferentes nacionalidades. A las donaciones de venezolanos y mexicanos se sumaron ciudadanos estadounidenses, canadienses, chilenos, argentinos y miembros de la comunidad cubana residente en México. Javier Illanes, voluntario del Movimiento Civil Venezolanos en México, señaló que el respaldo recibido convirtió la recolección de ayuda en una iniciativa de alcance regional.
“Hemos recibido ayuda de la comunidad americana, canadienses, cubanos, también chilenos y argentinos. Ha sido mucha la ayuda de Latinoamérica en general”, expresó.
La participación de la comunidad cubana tuvo un significado especial para los organizadores, al unir en una misma causa a dos comunidades migrantes que conocen de cerca las consecuencias del desplazamiento, la separación familiar y la necesidad de apoyar a quienes permanecen en sus países de origen.
Los voluntarios advierten que la asistencia no puede limitarse a los primeros envíos. Además de la atención inmediata, Venezuela enfrenta un proceso prolongado de reconstrucción de viviendas, infraestructura y servicios, así como el impacto emocional sobre quienes perdieron familiares, hogares y medios de subsistencia.
Renata de Sousa, voluntaria venezolana, consideró que la recuperación podría extenderse durante años, especialmente en La Guaira, una de las zonas más golpeadas. “No solo se trata de levantar otra vez la ciudad y los edificios que cayeron, sino también del golpe emocional para quienes perdieron familiares, sus casas o sus amigos”, sostuvo.
De Sousa aseguró que muchos venezolanos en el exterior desean regresar algún día al país, pero mientras eso ocurre continuarán colaborando desde fuera con las comunidades afectadas.
Durante un recorrido por Ciudad de México, Martí Noticias también conversó con integrantes de la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco, reconocida por su participación en operaciones de emergencia dentro y fuera de México.
Iván Barrientos, miembro de la organización, afirmó que la magnitud del desastre en Venezuela puede compararse con emergencias internacionales como las ocurridas en Nepal y Haití.
Barrientos, quien ha participado en al menos diez operaciones locales e internacionales, explicó que después de las labores de búsqueda y recuperación de víctimas comienza una fase igualmente compleja que incluye atención médica, cirugías, saneamiento, refugio temporal y asistencia a quienes quedaron sin vivienda. “Esto puede llevar, en el caso de algunos países, hasta cinco años o más”, advirtió.
El rescatista también participó en la creación de uno de los primeros centros de acopio en México, desde donde se reunieron víveres, medicamentos e insumos destinados a Venezuela.
La movilización ha involucrado a venezolanos residentes en Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara y otras ciudades del país. De acuerdo con los organizadores, centenares de toneladas de ayuda humanitaria ya han sido trasladadas hacia Venezuela a través de distintos mecanismos, incluidos envíos marítimos.