Sumario
- Apenas un año y un mes después de haber regresado a la Casa Blanca, Trump hablará al país y frente a una sesión conjunta del máximo órgano Legislativo, sobre lo que considera los logros de su Gobierno.
Este 24 de febrero el presidente republicano Donald Trump volverá al Pleno del Congreso de Estados Unidos para ofrecer su esperado discurso sobre el “Estado de la Unión”, el primero de su segunda Administración.
Apenas un año y un mes después de haber regresado a la Casa Blanca, Trump hablará al país y frente a una sesión conjunta del máximo órgano Legislativo, sobre lo que considera los logros de su Gobierno.
Entre los presentes en el Pleno destacan los jueces de la Corte Suprema, el Estado Mayor del Ejército y miembros del Gabinete; en las galerías estarán la primera dama Melania Trump e invitados de los legisladores y del Presidente.
Estos podrían ser algunos de los temas del discurso, en el que históricamente se utiliza la frase “The State of the Union is Strong”, es decir, “el Estado de la Unión es fuerte”.
Economía e inflación
La economía fue uno de los puntos principales de su campaña electoral para recuperar la Casa Blanca. Por ello, el presidente Trump podría hablar sobre sus políticas para controlar la inflación y bajar el costo de vida de las familias, así como el impulso que habría ganado en este último año las producciones “Made in America”, la revisión de acuerdos comerciales internacionales y su política de aranceles.
En este particular, el mandatario republicano podría hablar sobre la reciente decisión de la Corte Suprema que consideró que no tenía autoridad legal para imponer aranceles globales usando la ley de emergencia económica.
En el ámbito empresarial nacional, estaría la política de reducción de impuestos a grandes y medianas compañías, la cual se hizo permanente tras la aprobación de la “Gran y Hermosa Ley” en julio de 2025.
Inmigración y seguridad en la frontera
La segunda Administración Trump ha convertido lo concerniente a la Inmigración, legal e ilegal, en una cuestión de seguridad nacional.
Desde su juramentación, el presidente firmó varias órdenes ejecutivas, con el objetivo de sellar la frontera sur y limitar la inmigración por vías legales, aplicando filtros mucho más rigurosos.
Trump podría defender la cancelación de políticas migratorias de su predecesor Joe Biden, como el Parole Humanitario y las entradas por CBP One, además de la pausa en procesos migratorios a decenas de países.
Política exterior y reducción de ayudas
Durante los primeros meses de su presidencia, Trump reiteró que recibió del demócrata Biden varios conflictos militares “que no hubieran sucedido si él hubiese sido el presidente”. La guerra entre Rusia y Ucrania es uno de ellos.
La finalización de este conflicto fue una de sus promesas de campaña, pero hasta ahora se ha enfrentado a obstáculos. “Hay mucho odio”, dijo para referirse a la relación entre Putin y Zelenksy.
En política exterior, está además el cierre de la USAID y la terminación de las millonarias ayudas al exterior en la aplicación de su política de “America First”.
Trump podría insistir en que bajo su mandato logró terminar con al menos siete conflictos internacionales, y estableció una organización llamada Junta de la Paz.
También podría ser parte del discurso, su defensa al despliegue militar en Venezuela que derivó en la captura de Nicolás Maduro, además de las sanciones arancelarias a quienes suministren petróleo al régimen cubano y las tensiones con Irán.
Reformando el Gobierno federal
El presidente Trump ha sido un defensor de un Gobierno pequeño y eficiente, por lo cual desde su primer día en la Casa Blanca adoptó medidas para reducir el gasto federal, lo cual podría ser comentado en el “Estado de la Unión”.
El republicano podría explicar al país los beneficios para el contribuyente del cierre de agencias federales, la reducción de personal en todos los departamentos del Gobierno.
Uno de los pilares de esta agenda fue la creación del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), con Elon Musk al frente, que promovió auditorías regulatorias y revisiones de contratos.
Otro de los elementos que el presidente pudiera abordar es el presupuesto federal, aprobado por el Congreso en enero, marcado por un elemento central: la reducción del gasto en múltiples áreas del gobierno federal.
El paquete, valorado en torno a 1,2 billones de dólares, consolidó recortes en agencias civiles no relacionadas con defensa y limitó el crecimiento de programas sociales y regulatorios.