El presidente Donald Trump detalló este viernes las exigencias clave de su gobierno en un pacto tentativo con Irán.
A través de una publicación en su cuenta de Truth Social indicó:
“Irán debe aceptar que nunca tendrá un arma nuclear o bomba. El Estrecho de Ormuz debe abrirse inmediatamente, sin peajes, para el tráfico marítimo sin restricciones en ambas direcciones. Todas las minas acuáticas, si las hay, serán eliminadas. Ya hemos removido numerosas minas con nuestros dragaminas submarinos. Irán completará la remoción inmediata y/o detonación de las que queden.Los buques atrapados en el Estrecho debido al bloqueo naval estadounidense, que ahora será levantado, podrán comenzar a regresar a casa. El material enriquecido, enterrado a gran profundidad tras el ataque con bombarderos B-2 realizado hace aproximadamente 11 meses, será desenterrado por Estados Unidos —en coordinación con Irán y la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA)— y posteriormente destruido. No se entregará dinero alguno hasta nuevo aviso. Otros temas de menor importancia ya han sido acordados”.
Según fuentes cercanas a las negociaciones, ambas partes han alcanzado un Memorando de Entendimiento tentativo de 60 días que contempla la extensión del alto el fuego actual, la reapertura inmediata del Estrecho de Ormuz al tráfico comercial internacional y el inicio de negociaciones más profundas sobre el programa nuclear, el enriquecimiento de uranio, los misiles balísticos y un posible alivio selectivo de sanciones.
Trump ha insistido en múltiples ocasiones que “el tiempo es esencial” e Irán “quiere mucho hacer un trato”, pero ha sido enfático: “Solo aceptaremos un buen deal”.
Mientras tanto, el secretario de Estado Marco Rubio mantuvo una reunión este viernes en Washington con el ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, enfocada primordialmente en los avances de las negociaciones con Irán.
El cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán en los últimos meses provocó una fuerte subida en los precios del petróleo y generó tensiones internacionales. La combinación de presión militar estadounidense y la vía diplomática parece estar dando resultados.
Aunque todavía falta la aprobación final del presidente Trump y la confirmación pública por parte de Irán, en Washington predomina un cauteloso optimismo.