Tienen un pie dentro y otro afuera: economista advierte que el régimen no suelta el control de los privados

Cubanos llenan tanques con gasolina en un servicentro en La Habana. Foto: REUTERS/Norlys Pérez

Sumario

  • El régimen cubano busca ahora una mayor participación del sector privado para intentar impulsar la producción, captar recursos y aliviar la crisis.
  • Para el economista Julio Smith, especialista en contabilidad de mipymes, el creciente peso de estas empresas no significa que hayan alcanzado una verdadera autonomía frente al Estado.
  • “Los privados están con un pie afuera y un pie adentro. Casi en las manos de cualquier decisión gubernamental, pueden cerrar cualquier mipyme en Cuba”, afirmó Smith en entrevista con Martí Noticias.

El régimen cubano, que durante décadas colocó a la empresa estatal en el centro de su modelo económico, busca ahora una mayor participación del sector privado para intentar impulsar la producción, captar recursos y aliviar algunos de los principales problemas que enfrenta la economía de la isla.

Miguel Díaz-Canel se reunió esta semana con un grupo reducido de empresarios privados a quienes pidió aumentar la producción y participar con mayor fuerza en sectores considerados estratégicos. No se trató, sin embargo, de una representación de las casi 10.000 mipymes privadas existentes en el país. La información oficial sobre el encuentro no precisó qué empresas estaban representadas ni cuáles fueron los criterios utilizados para seleccionar a los participantes.

Para el economista Julio Smith, especialista en contabilidad de mipymes, el creciente peso de estas empresas no significa que hayan alcanzado una verdadera autonomía frente al Estado.

“Los privados están con un pie afuera y un pie adentro. Casi en las manos de cualquier decisión gubernamental, pueden cerrar cualquier mipyme en Cuba”, afirmó Smith en entrevista con Martí Noticias.

La escena refleja un giro significativo frente a la historia económica del régimen. Después de que Fidel Castro proclamara en abril de 1961 el carácter socialista de la Revolución, el Estado amplió progresivamente su control sobre la actividad económica. Ese proceso culminó en 1968 con la llamada Ofensiva Revolucionaria, que eliminó decenas de miles de pequeños negocios que todavía permanecían en manos privadas.

Más de seis décadas después, el Gobierno necesita precisamente de empresarios privados para producir y comercializar una parte creciente de los bienes y servicios que la deteriorada estructura estatal no logra garantizar.

Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), en 2025 funcionaban en Cuba unas 9.660 mipymes privadas, frente a poco más de 2.000 empresas estatales.

Smith sostiene que parte de la explicación está en el deterioro acumulado por estas últimas. “Las empresas estatales están depauperadas, con ciclos de capital rotos”, señaló.

Combustible desde Estados Unidos: un negocio millonario

Uno de los asuntos abordados durante el encuentro con Díaz-Canel fue la energía, un sector especialmente sensible en momentos en que Cuba continúa enfrentando una severa crisis eléctrica y dificultades para garantizar el suministro de combustible.

Durante el intercambio, Díaz-Canel preguntó a los empresarios cuánto estaba aportando el sector privado a la industria energética. Más de 200 empresas cubanas han participado en operaciones de importación de combustible procedente de Estados Unidos, principalmente mediante ISO-tanques que pueden ser enviados hasta el puerto del Mariel.

De acuerdo con datos recopilados por el Consejo Económico y Comercial EEUU-Cuba, entre enero y junio de 2026 el valor de esas operaciones alcanzó los 95,7 millones de dólares.

Martí Noticias contactó a diferentes compañías del sur de Florida dedicadas a este tipo de operaciones para conocer cómo funciona el proceso. Una de ellas explicó por teléfono que el envío puede realizarse con relativa rapidez una vez efectuado el pago.

“Aproximadamente, dependiendo de qué día usted haga el pago, se tramita y sale el mismo tanque esa semana. Si usted paga un viernes, ya saldría a la siguiente semana”, explicó un representante.

El costo también es considerable. Según la empresa consultada, “un ISO-tanque de gasolina te puede salir entre 42.000 y 50.000” dólares hasta el Mariel. Una vez en Cuba, agregó, el comprador debe asumir el traslado desde el puerto o la instalación correspondiente hasta el lugar donde finalmente será distribuido el combustible.

El crecimiento de estas operaciones introduce una nueva realidad dentro de la economía cubana: empresas privadas están movilizando millones de dólares en un sector que durante décadas permaneció prácticamente reservado al Estado.

Más producción, pero también más controles

Díaz-Canel pidió además a los empresarios incrementar la producción nacional de alimentos, bienes y servicios, reducir costos y disminuir la dependencia de las importaciones.

Al mismo tiempo, el gobernante cuestionó problemas que atribuye al sector no estatal, entre ellos la evasión fiscal, el acaparamiento y las llamadas “ganancias ilegítimas”.

Los empresarios, por su parte, aprovecharon el encuentro para señalar obstáculos que continúan enfrentando dentro de las propias estructuras gubernamentales. Uno de los participantes cuestionó directamente el funcionamiento de los inspectores estatales.

“Respecto a los inspectores, funcionan como una mafia. No creo que resuelvan ningún problema y cada vez responden más a sus propios intereses que a los intereses públicos, siendo trabajadores públicos”, afirmó a Martí Noticias el economista.

La contradicción queda así planteada: el régimen necesita que las empresas privadas produzcan más, importen, inviertan y participen incluso en sectores estratégicos, pero mantiene mecanismos administrativos y regulatorios que pueden limitar su funcionamiento.

Díaz-Canel aseguró que los encuentros con empresarios privados tendrán carácter sistemático. Las próximas decisiones mostrarán hasta dónde está dispuesto a llegar la dictadura. Si el acercamiento queda limitado a reuniones y llamados a producir más o si estará acompañado de mayor autonomía y espacio para que las empresas privadas puedan invertir, expandirse y operar en una economía todavía dominada en sus áreas estratégicas por el Estado.