Sumario
- El presidente Donald Trump nominó a Daniel Pérez, presidente de la Cámara de Representantes de Florida e hijo de inmigrantes cubanos, como embajador de Estados Unidos en Brasil, un nombramiento estratégico que fortalece la presencia cubanoamericana en la diplomacia hacia América Latina.
Daniel Pérez, el cubanoamericano nominado por el presidente Donald Trump para embajador en Brasil, testificó este jueves ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense .
Pérez, actual presidente de la Cámara de Representantes de Florida e hijo de inmigrantes cubanos, delineó sus prioridades: expansión del comercio, acceso a minerales críticos y combate al crimen transnacional.
"Brasil no es simplemente nuestro mayor socio comercial en Sudamérica. Es un país de escala continental, con una riqueza natural extraordinaria y una creciente importancia estratégica, cuya trayectoria en los próximos años moldeará la seguridad, la prosperidad y la influencia de todo el Hemisferio Occidental", dijo.
"Brasil posee vastas reservas de minerales críticos esenciales para la fortaleza económica y la seguridad nacional de Estados Unidos", agregó.
De ser confirmado por el Senado —controlado por los republicanos—, Pérez asumirá el cargo en un momento clave.
Brasil celebrará elecciones generales el 4 de octubre de 2026, con posible segunda vuelta el 25 de octubre. Este proceso definirá el rumbo político de la mayor economía de América Latina en los próximos cuatro años.
En la audiencia, el nominado se comprometió a apoyar las instituciones democráticas brasileñas y a promover condiciones para elecciones libres y justas, independientemente del resultado.
"Traigo a este cargo una profunda convicción en el poder de las relaciones. Haber crecido y servido en Miami-Dade, una de las comunidades multiculturales más vibrantes del mundo, me enseñó a escuchar, a encontrar puntos en común y a construir confianza entre culturas... Mis prioridades más altas, si soy confirmado, serán la protección de los ciudadanos estadounidenses en Brasil, el avance de nuestros intereses nacionales en comercio e inversión, la disrupción del tráfico de narcóticos y el crimen transnacional, y la construcción de asociaciones resilientes que sirvan a la economía estadounidense y al trabajador estadounidens", dijo.
Pérez enfatizó el valor estratégico de los vastos recursos minerales de Brasil, esenciales para la seguridad nacional estadounidense en cadenas de suministro de semiconductores, energía limpia y defensa. También abordó el desequilibrio comercial, como las barreras a las exportaciones de etanol de EE.UU., y prometió fortalecer lazos entre sectores privados para reducir brechas.
Durante la audiencia de confirmación, el senador Rick Scott (R-FL) introdujo a Pérez y expresó un fuerte respaldo en X, destacándolo como un “luchador” que siempre defiende lo correcto y urgiendo su rápida confirmación.
Pérez respondió agradeciendo el liderazgo y la amistad de Scott, así como el tiempo del Comité de Relaciones Exteriores, y reafirmó su compromiso de servir a Estados Unidos en Brasil si es confirmado.
Este intercambio subraya el sólido apoyo dentro de la delegación republicana de Florida al nominado. Este nombramiento no es aislado. Forma parte de un patrón visible en la segunda administración Trump: la designación de cubanoamericanos de Florida en puestos diplomáticos clave en América Latina y Europa.
Pérez se uniría a Kevin Marino Cabrera, embajador en Panamá (ex comisionado de Miami-Dade, hijo de exiliados cubanos), Bernie Navarro, embajador en Perú (empresario de Coral Gables), y Benjamín León Jr., embajador en España (empresario de la salud y filántropo).
Otros nombres mencionados en el ecosistema incluyen a Peter Lamelas en Argentina. Al frente de esta red está el secretario de Estado Marco Rubio, también cubanoamericano y senador por Florida, quien juramentó a varios de estos diplomáticos.
Pérez destacó el hilo común: “Todos venimos de trasfondos cubanos. Entendemos la importancia de defender la democracia y el capitalismo, y lo que pasa cuando se pierden”.
Brasil, miembro de BRICS y G20, es un actor clave en minerales críticos y multilateralismo del Sur Global. La llegada de Pérez coincidiría con un periodo de transición política en Brasília, lo que podría abrir oportunidades —o tensiones— en temas como inversión extranjera, narcotráfico y alineamientos geopolíticos. El gobierno brasileño ya recibió el pedido de agrément (aprobación formal).