Tarde y politizado, el reconocimiento de la ONU sobre crisis humanitaria en Cuba

Esta foto tomada en octubre de 2024 muestra a residentes fuera de sus hogares durante un apagón masivo. (Foto AP/Ramon Espinosa)

La ONU ha reconocido con dinero de emergencia la gravedad de la situación en Cuba, al incluir a la isla entre las crisis humanitarias peor financiadas del mundo. Pero detrás del nuevo diagnóstico oficial, el deterioro del país venía acumulándose desde mucho antes.

La Organizacion de Naciones Unidas acaba de poner nombre, con dinero de emergencia, a lo que durante años se describió como la situación de Cuba “al borde” de una crisis humanitaria.

El 2 de octubre de 2026 la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) liberó 160 millones de dólares del Fondo Central de Respuesta a Emergencias (CERF) para doce de las crisis humanitarias menos financiadas del mundo. Cuba figura en esa lista, con 4 millones: la única asistencia contemplada para un país de América.

El 21 de enero de 2026, más de una semana antes de la orden ejecutiva de Donald Trump sobre Cuba del 29 de enero, el diario británico The Guardian titulaba “Cuba: una sociedad exhausta al borde de la crisis humanitaria”. Pero la crisis multisistémica que agobia a los cubanos ya estaba presente allí desde años antes.

El periódico enumeraba escasez crónica de combustible y electricidad, y crisis encadenadas de transporte, saneamiento, educación y salud, con riesgo de epidemias de chikungunya, dengue, zika, y oropouche. Los dos primeros arbovirus se desarrollaron como epidemias letales en la isla a partir de mayo de 2025, y entre el 17 y 19 de marzo de ese año los residentes de Santiago de Cuba habían protagonizado protestas masivas en las calles pidiendo “corriente y comida”.

Entre los más pobres

La ayuda del CERF coloca a la isla entre países paupérrrimos de África aquejados por crisis humanitarias como Somalia y Sudán (16), Sudán del Sur (15), Burkina Faso, Malí y Níger (10), Chad (9) y Camerún (6).

Esa inclusión no es un gesto político aislado. El Fondo elige las emergencias desatendidas dos veces al año con un análisis cuantitativo de necesidades, riesgos, vulnerabilidades y nivel de financiación, más consultas con agencias de la ONU, ONG y la propia OCHA.

En esta foto tomada el 5 de octubre de 2023, Mario Luis Poll posa sentado en su cama, detrás de una pared derruida, en la casa donde vive con otras cinco familias en la calle Villegas de La Habana.

Desde 2016 usa el Índice CERF de Riesgo y Vulnerabilidad (CIRV), una puntuación de 0 a 100 que combina el INFORM Risk Index, el INFORM Severity Index y datos de financiación del Financial Tracking Service. El resultado sopesa entre otros indicadores inseguridad alimentaria, conflicto, desastres, protección, grupos vulnerables y capacidad de respuesta. No exige una guerra declarada: basta una brecha entre la gravedad de las necesidades y el dinero disponible para salvar vidas.

Ahora la culpa es de Washington

En el caso cubano, el relato oficial de Naciones Unidas ata el corte de salud, alimentos y agua a las medidas recientes de Washington. El Plan de Acción revisado en marzo de 2026 dice que desde enero la isla enfrenta una escasez grave de combustible, “agravada por restricciones externas, incluidas las sanciones y la orden ejecutiva de Estados Unidos del 29 de enero de 2026”, que limita el suministro de petróleo de otros países. El plan elevó la meta a unos 2 millones de personas y advirtió de impactos en agua, salud, saneamiento, educación y comida.

En mayo, Edem Wosornu (OCHA) y Altaf Musani (Organización Mundial de la Salud)) recorrieron la isla y aseguraron que la falta prolongada de combustible, los apagones y el deterioro económico llevaban al límite esos servicios. Musani habló de más de 100.000 pacientes en espera de cirugías aplazadas y de unos 5 millones de enfermos crónicos con tratamientos interrumpidos. En Artemisa, el personal de una clínica materna subía el agua a mano porque las bombas no funcionaban. “Electricidad, alimentos, medicamentos y agua”, resumió Wosornu.

¿Borrón y cuenta nueva?

Ese diagnóstico describe el agravamiento de 2026. No explica el origen ni los antecedentes. La orden ejecutiva del 29 de enero y el corte del crudo venezolano tras la captura de Nicolás Maduro, el 3 de enero de 2026, llegaron cuando el desabastecimiento de alimentos, medicinas agua, y electricidad ya era estructural y crítico.

Entre 2019 y 2024 el PIB cayó alrededor de un 11 % y la agricultura cerca de un 57 %, según cálculos presentados con datos oficiales en la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana.

Un basurero en La Habana fotografiado en agosto de 2024.

El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) describió 2024 como un año de escasez generalizada de alimentos, medicinas, combustible y electricidad, tras la caída del turismo, la pandemia, la inflación y el ordenamiento o reforma monetaria de 2021.

En julio de 2025 las propias autoridades reconocieron que solo disponían del 30 % de los medicamentos esenciales. Food Monitor Program señaló que en 2024 el 96,91 % de la población había perdido acceso a alimentos por la inflación. En septiembre de 2025 el mismo OCDH estimó que el 89 % de los hogares cubanos vivía en pobreza extrema. Nada de eso depende de medidas firmadas en 2026.

¿Por qué no hay dinero para lidiar con la crisis?

Esas privaciones coincidieron con una acumulación de moneda dura que el Miami Herald documentó años antes de la orden ejecutiva y de la captura de Maduro. En diciembre de 2024 el diario publicó balances filtrados según los cuales Gaviota, la hotelera militar, tenía unos 4.300 millones de dólares en cuentas bancarias. Era casi trece veces los 339 millones que el Gobierno decía necesitar cada año para surtir las farmacias, en un momento en que el propio primer ministro admitía que faltaba el 70 % de los medicamentos esenciales.

En agosto de 2025 el Herald amplió el hallazgo con más de veinte estados financieros filtrados del sistema contable interno de GAESA, el conglomerado de las Fuerzas Armadas, correspondientes a marzo y agosto de 2024, algunos con datos de 2023. Según esa lectura, en marzo de 2024 el grupo tenía hasta 18.000 millones de dólares en activos corrientes en moneda dura.

Unos 14.500 millones estaban en bancos no identificados y en instituciones financieras del propio conglomerado, convertibles con rapidez en efectivo. La cifra no incluye los activos en dólares de CIMEX, de modo que el total sería mayor. Los mismos papeles registran 2.100 millones de beneficio neto en el primer trimestre de 2024 y 7.200 millones en los ocho primeros meses de 2023, mientras la red eléctrica colapsaba y el Gobierno pedía a la ONU ayuda para la leche de los niños.

Una mujer compra medicamentos en una farmacia junto a un cartel que anuncia las próximas elecciones legislativas, en el centro de La Habana, Cuba, el 17 de marzo de 2023.

Médicos exportados y petróleo revendido

El economista Emilio Morales, presidente de The Havana Consulting Group, sitúa el enriquecimiento de esta cleptocracia mucho antes, entre 2008 y 2022, y lo cifra en alrededor de 100.000 millones de dólares. Así lo expuso el 9 de septiembre de 2026 en la Universidad Internacional de Florida. El grueso, dijo, sale de la exportación de personal sanitario. La Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos firma los contratos, pero el dinero (hasta un 95 % descontado de los salarios) entra en el Banco Financiero Internacional, bajo control de GAESA.

El segundo canal que describió Morales es el mismo petróleo venezolano que no siempre llegaba a las plantas. De unos 63.000 millones de dólares entregados por Caracas, calculó que alrededor de 30.000 millones se desviaron por una red de más de cien empresas en Liechtenstein, Luxemburgo, Chipre, Hong Kong, Panamá y Londres, y por doce tanqueros —entre ellos el Sandino, el Petión, el Esperanza, el Yara y el Vilma— que vendían crudo sobre todo a China y Singapur.

Los pagos, dijo, pasaban por el Banco Financiero Internacional y por el banco cubano Havin Bank de Londres. “Cuba nunca había tenido tanqueros de petróleo”, señaló. Con cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, ONEI, contrastó los 24.000 millones invertidos en hoteles entre 2008 y 2022 con los 1.751 millones destinados a salud pública.

Gaviota, añadió, tiene 37.781 habitaciones, valoradas en 18.000 millones, y en sus mejores años ingresaba entre 800 y 900 millones. Su conclusión fue explícita: la causa de la crisis no es el embargo ni las medidas de Trump, sino un conglomerado que descapitalizó energía, agricultura, transporte, azúcar y agua potable mientras más de nueve millones de cubanos quedaban bajo el umbral de pobreza.

Esas reservas y esos desvíos son anteriores a las medidas de Trump de 2026. Los balances del Herald son de 2023 y 2024. El periodo que suma Morales cierra en 2022.

Cuando la ONU atribuye el corte de salud, alimentos y agua a la orden del 29 de enero y a las sanciones, el expediente que deja fuera es este: un grupo militar con miles de millones en cuentas, hoteles financiados muy por encima de los hospitales, y crudo venezolano revendido en los mismos años en que la isla ya apagaba la luz y vaciaba las farmacias.