Sumario
- El experto en energía Jorge Piñón advirtió que Cuba debe diseñar desde ahora una hoja de ruta para su recuperación económica, porque esperar a una transición política agravaría la crisis social y productiva.
- Señaló que existen propuestas de economistas y especialistas, pero falta un plan coordinado, con financiamiento y estructura de ejecución.
El experto en energía Jorge Piñón, de la Universidad de Texas en Austin, advirtió que se debe preparar desde ahora una hoja de ruta para la recuperación económica de Cuba, y que esperar hasta el comienzo de una transición política podría agravar aún más la crisis social y productiva del país.
En entrevista con Martí Noticias, Piñón sostuvo que existen numerosas propuestas elaboradas por economistas y especialistas, pero no un esfuerzo coordinado que permita convertirlas en un programa concreto, listo para ejecutarse.
"La situación económica y social en Cuba en una transición va a ser peor de lo que estamos viendo hoy en día si no tenemos ese plan listo", alertó. A su juicio, el país necesitaría definir previamente cómo financiar y organizar la recuperación para evitar que el deterioro acumulado retrase aún más la reactivación.
El especialista comparó la magnitud del desafío con la reconstrucción europea impulsada por el Plan Marshall tras la Segunda Guerra Mundial. Según explicó, una eventual transición requeriría un fondo y una estructura de coordinación capaces de movilizar inversiones y aprovechar con rapidez el potencial productivo de la isla.
Para Piñón, una parte fundamental de esa estrategia consiste en preservar desde ahora la capacidad de sectores como la energía, el níquel, el azúcar y el turismo.
"El desafío que tenemos entre las manos es cómo mantener la capacidad productiva de Cuba en una línea de continuidad después de una transición", afirmó. El experto consideró que el país necesitaría llegar a ese momento en condiciones de aumentar su producción, en lugar de comenzar la recuperación con una infraestructura aún más deteriorada.
Empresas de EEUU estarían dispuestas a comercializar combustible en Cuba, según Piñón
El investigador también planteó la apertura de la comercialización de combustibles a operadores privados. Indicó que existen compañías estadounidenses, algunas que estuvieron vinculadas al mercado cubano antes de 1959, interesadas en vender sus productos en la isla ante la posibilidad de que Cuba se convierta en un mercado importante.
Según explicó, determinadas operaciones podrían realizarse dentro de las regulaciones vigentes en Cuba y Estados Unidos, pero los activos controlados por las empresas estatales CUPET y CIMEX tendrían que pasar a manos de operadores privados.
"En realidad son acuerdos que se pueden firmar dentro de las regulaciones, según abogados con los que hemos conversado. Por la parte cubana, CUPET y CIMEX, que son los dueños de los activos, ellos tienen que vender esos activos a un comerciante privado. Es decir, si nosotros queremos traer un pequeño buque de gasolina de Houston a Nuevitas, ese tanque por ley no puede ser de CUPET, pero los EEUU sí te darían un permiso para que trajeras ese tanquero a Nuevitas y lo descargaras en un tanque en el cual tú tienes el control, no CUPET y no CIMEX", acotó.
"Las piezas de este rompecabezas están ahí, pero alguien las tiene que probar dentro de los marcos legales existentes en ambos países", afirmó Piñón, quien insistió en que Cuba necesita desde ahora ese plan coordinado para reducir los costos económicos y sociales de una futura transición.
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¿Qué hay detrás de la nueva ley del petróleo en Cuba?: expertos opinanEn un análisis publicado en abril de 2026, el investigador cuestionó el control que ejercen CUPET y CIMEX -ambas bajo GAESA y actualmente sancionadas por EEUU- sobre prácticamente toda la cadena del sector, desde el suministro y la logística hasta las refinerías y la red de servicentros, y se refirió la necesidad de transformar el modelo petrolero cubano.
El experto propuso entonces transferir gradualmente al sector privado los activos vinculados a la distribución y comercialización de combustibles, mientras el Estado asumiría principalmente una función reguladora. También planteó convertir las envejecidas refinerías de La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba en terminales de acceso abierto, como parte de un mercado más competitivo y capaz de atraer inversión internacional.