Revista de Arquidiócesis de La Habana pide mayor libertad religiosa en Cuba

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Grupo de fieles a la entrada de una capilla rural en La Habana.

El artículo publicado en la revista "Palabra Nueva" aboga por "remover definitivamente las restricciones que pesan sobre todas las instituciones religiosas y permitirles desarrollar su trabajo libremente".

La revista Palabra Nueva, de la Arquidiócesis de La Habana, que encabeza el cardenal Jaime Ortega, pidió este miércoles "remover definitivamente" las restricciones que frenan el trabajo de las instituciones religiosas, para que la reciente visita del papa Francisco no sea un "paréntesis" en la vida nacional.

"Un paso necesario sería remover definitivamente las restricciones que pesan sobre todas las instituciones religiosas y permitirles desarrollar su trabajo libremente", dijo Orlando Márquez, el portavoz del Arzobispado y director de Palabra Nueva, en un extenso artículo de opinión.

La apertura es necesaria para "que la visita del Papa Francisco a Cuba no sea otro paréntesis en la vida nacional, reconocida la creencia y práctica religiosa de la mayoría de los cubanos, urgido el país de rescatar valores y tradiciones urbanas, cívicas, familiares o culturales; sin razón alguna para desconfiar de las intenciones y propósitos de la Iglesia católica, de otras iglesias cristianas o de cualquier otra manifestación religiosa presente en Cuba que desee trabajar por la paz, la fraternidad y la promoción de los cubanos", señala.

Márquez, afirma que esa apertura definitiva es imprescindible "cuando se necesita la colaboración de todos en el proceso de cambios que vive el país".

Tras el diálogo con el Estado, iniciado en 2010 y que motivó la excarcelación de más de 130 presos políticos, entre otras consecuencias positivas, sería "coherente" que las autoridades reconocieran "el lugar que corresponde a la Iglesia en la sociedad y su triple misión: cultual, caritativa y profética", señaló.

En julio de 2013, Castro pidió el concurso de las instituciones religiosas en Cuba en la recuperación de valores cívicos.

"En realidad, es poco lo que pueden hacer las iglesias y otras manifestaciones religiosas que existen hoy en Cuba al respecto, si no se les facilita su capacidad de acción, ni se crean las condiciones que permitan y garanticen de modo permanente y transparente su acción", dijo Palabra Nueva.

En referencia a reticencias ideológicas que aún sobreviven en círculos oficiales, Palabra Nueva concluye con una pregunta: "Si la religión no es el opio del pueblo, ¿quién tiene interés en mantener encendida una pipa virtual o difundir una droga artificial?".