Preso político en huelga de hambre tras arbitrariedad penitenciaria en cárcel de Holguín

El preso político del 11 de julio de 2021, José Ramón Solano Randiche.

Sumario

  • El preso político José Ramón Solano Randiche inició una huelga de hambre el 14 de julio en la Prisión Provincial de Holguín tras la cancelación de un permiso de salida para asistir al cumpleaños de su hijo de dos años.
  • Su esposa, Liuba María Gallo Plácido, denunció a Martí Noticias que las autoridades penitenciarias y la Seguridad del Estado justificaron la suspensión del pase con explicaciones contradictorias y evasivas.
  • Solano Randiche, sentenciado a 13 años por "sedición" tras participar en las protestas del 11J, permanece actualmente en el puesto médico de la prisión.

El preso político José Ramón Solano Randiche se encuentra en huelga de hambre desde el pasado 14 de julio en la Prisión Provincial de Holguín, en protesta por la cancelación intempestiva del permiso de salida que le correspondía para celebrar el cumpleaños de su hijo de dos años.

La cancelación intempestiva del derecho de pase reglamentario para asistir al cumpleaños de su hijo de dos años demuestra una total falta de sensibilidad humana y el uso de represalias familiares para quebrantar la moral de los manifestantes del 11J, en un entorno hostil donde el Estado sistemáticamente ignora las Reglas Nelson Mandela sobre el trato digno a los reclusos.

La denuncia fue confirmada a Martí Noticias por su esposa, Liuba María Gallo Plácido, quien detalló que el opositor permanece recluido en el puesto médico del centro penitenciario tras iniciar el ayuno voluntario.

Solano Randiche, quien cumple una condena de 13 años de cárcel por el delito de sedición tras su participación en las manifestaciones populares del 11 de julio de 2021 en la capital holguinera, había sido trasladado tiempo atrás al régimen de mínima severidad, condición que le otorgaba el derecho a pases periódicos.

"Le suspendieron el pase que le tocaba y ese mismo día era el cumpleaños de nuestro hijo, de dos años", explicó Gallo Plácido.

"Ya le habían dicho con anterioridad que era probable que suspendieran el pase, pero no era nada seguro, y cuando estuvo listo para salir, le dijeron a todo el mundo que ya no había pase".

Según relató su cónyuge, las autoridades de la prisión y de la Seguridad del Estado justificaron la medida con evasivas:

“El jefe de la prisión me dijo que se había suspendido por orden de arriba, el jefe de la Seguridad del Estado, que ese día se cayó el sistema. Así todos esquivan la respuesta”, añadió.

A pesar de los intentos de su madre y su hermana por persuadirlo para que deponga la postura, Solano Randiche se mantiene firme en la protesta.

"Todo el tiempo que estaban hablando ellas dos con él, él estaba llorando y muy molesto, pero no decía nada", precisó la esposa, quien espera poder visitarlo tras los días feriados en la isla para dialogar sobre sus demandas.

Ante la gravedad de la situación, el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas emitió una alerta en la que exigió a las autoridades del régimen: garantizar la vida, la integridad física y la salud de Solano Randiche, respetar su autonomía y dignidad durante el desarrollo de la huelga de hambre, cesar cualquier tipo de represalia en su contra y revisar de inmediato la suspensión del pase denunciada por la familia.

El caso de Solano Randiche visibiliza una vez más las denuncias constantes sobre los abusos de poder, la falta de transparencia y las represalias psicológicas aplicadas por el Sistema Penitenciario Cubano contra los manifestantes del 11J y la oposición política en la isla.