Sumario
- El Movimiento Cubano Reflexión exige revisión independiente del caso de Alexander Martínez Amoroso, condenado a 18 años tras las protestas del 11J
A más de un lustro, esperando que se le hiciera justicia tras ser condenado a 18 años de privación de libertad por participar en las protestas del 11 de julio en La Güinera del municipio habanero Arroyo Naranjo, el preso político Alexander Guillermo Martínez Amoroso calificó su proceso penal como “viciado”, en el que no se respetó el principio de presunción de inocencia.
A través del activista Librado Linares, presidente del Movimiento Cubano Reflexión, el prisionero denunció que, en su juicio, inicialmente por “Desorden Público”, y luego cambiado el cargo a “Sedición”, no se probó su culpabilidad.
Afirma que se le atribuyó ser “cabecilla” de las protestas del 11 y 12 de julio de 2021, pese a que estas fueron espontáneas y sin líderes por lo que considera que su sentencia "respondió a motivaciones políticas y no a pruebas legítimas".
Según el testimonio del manifestante, encarcelado en el Combinado del Este de La Habana, la acusación se basó únicamente en las declaraciones de un vecino y la única evidencia presentada fue un video donde aparece él tomando ron en una acera.
Martínez Amoroso relató que en la prisión ha pasado hasta cinco días sin acceso a agua potable y se ve obligado a lanzar excrementos desde el cuarto piso porque no tiene agua para descargar el retrete.
Los alimentos que le proporcionan en la cárcel, con relativa frecuencia están en estado de descomposición y sin la debida higiene.
Encima de las deplorables condiciones de reclusión, las autoridades someten a los reclusos a un trato degradante y cruel, contrario a las normas internacionales de derechos humanos, y a castigos reiterados en celdas de aislamiento.
El Movimiento Cubano Reflexión solicitó en comunicación abierta a la Fiscalía General de la República de Cuba y al Departamento de Prisiones, así como a organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y Prisoners Defenders que se investigue de manera independiente este caso por violaciones al debido proceso y a los derechos humanos.
También que se garantice la integridad física y psicológica del preso, se revisen las condiciones de reclusión y se asegure el acceso a agua bebible, alimentación adecuada y trato digno.