Sumario
- El preso político Dixán Gaínza Moré, recluido en la prisión Kilo 8 de Camagüey, denunció nuevas violaciones de derechos humanos y calificó el penal como “la prisión del terror”.
- Según su testimonio, las autoridades esposan de pies y manos a los reclusos en huelga de hambre y los mantienen inmovilizados en el hospital penitenciario, práctica que describió como tortura.
El preso político Dixán Gaínza Moré, miembro de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) recluido en la prisión de máxima seguridad Kilo 8, en Camagüey, ha realizado una nueva denuncia sobre las condiciones y las prácticas abusivas que se aplican en el penal, especialmente contra los presos políticos y los reclusos en huelga de hambre.
Gaínza Moré describe el centro penitenciario como “la prisión del terror” y señala la vulneración sistemática de los derechos humanos, el irrespeto a los beneficios penitenciarios y el uso de castigos extremos contra los reclusos por parte de las autoridades.
"Estoy denunciando desde Kilo 8, la prisión del terror, la situación que está habiendo con los presos políticos y con los demás miembros de la Unión Patriótica de Cuba reclusos, así como (...) el irrespeto, la vulneración de los derechos humanos, especialmente de los beneficios de los reclusos, y los castigos a que se les está sometiendo", dijo en un audio compartido este lunes en Facebook por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos.
Según el testimonio de Gaínza Moré, los guardias del penal esposan a los presos que se declaran en ayuno voluntario como protesta por las condiciones carcelarias.
"Eso es una tortura, porque ya solamente estar plantado en huelga de hambre, eso es terrible. Y si a eso se le suma estar esposado cuando estás reclamando un derecho, un beneficio, una determinada situación, eso para mí se convierte en terrorismo", apuntó el prisionero político.
El activista de la UNPACU detalló casos concretos de reclusos enviados a celdas de castigo.
“Mira, los hermanos Ediolvis Marín Mora y Fausto René Ramos Ramírez Alfonso y el hermano Vanisbel cuyos apellidos no tengo en este momento, se encuentran en celdas de castigo aquí, en Kilo 8, la 26", afirmó.
De acuerdo con la denuncia, Marín Mora fue sacado de su celda este fin de semana. "Le dijeron, a eso a las 11 de la mañana, que recogiera todas sus pertenencias, y no dijeron a dónde lo llevaban". Mientras, Ramos Ramírez fue llevado a celda de castigo.
"Ellos estaban denunciando la situación que está pasando con los presos y con los plantados. Especialmente, estaban denunciando que el hermano Vanisbel, por denunciar la mala alimentación, la falta de derechos humanos, la violación a las condiciones tan precarias en que nos encontramos los reclusos, en castigo, quedó para la celda", señaló el activista.
Gaínza Moré alertó en el audio sobre una práctica de tortura aplicada a los reclusos en huelga de hambre.
“Ahora están cogiendo y están llevando a los plantados para el hospital de Kilo 8 y los están esposando de pies y manos. Entonces ahí los pican los mosquitos por la noche, ahí les da cuca (calambres), les dan dolores en las articulaciones, porque están en una sola posición, bocarriba, acostados, con las manos esposadas hacia adelante y los pies hacia atrás, como si estuvieran en un potro, estirado, con las esposas, todo el cuerpo", detalló.
El castigo, aseguró el prisionero político, provoca contracciones musculares y mucho dolor, además de la molestia de no poder defenderse de los mosquitos cuando pican de noche, por lo que muchos reclusos optan por abandonar su protesta sin conseguir siquiera que los entrevisten para escucharsus demandas.
Gaínza Moré, de 40 años, fue arrestado tras participar en las protestas de julio de 2021 en Camagüey, y acusado de presunto atentado, desórdenes públicos y propagación de epidemias. Por estos cargos, fue condenado a seis años de privación de libertad en el penal de Kilo 8.
A principios de julio de este año, el opositor difundió un comunicado en el que denuncia el aumento de la desnutrición en las cárceles de la isla y las condiciones precarias en que sobreviven los reclusos. "El régimen cubano continúa aplicando contra los prisioneros políticos una política judicial selectiva, discriminatoria, cruel y políticamente motivada, ejecutada por los órganos represivos de la policía secreta conocida como la seguridad del estado en complejidad abierta con la fiscalía y Ministerio del Interior de Cuba", apuntó.