Padre Alberto Reyes: “Ha vuelto un período de desesperanza” para Cuba

El padre Alberto Reyes, en entrevista exclusiva con el periodista Mario Pentón, para Martí Noticias.

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  • “Cada día en Cuba es una agonía. Es decir, no hay corriente, no hay agua, el calor, los mosquitos, las cosas que se echan a perder. Cuba vive una situación, yo diría, peor que de guerra”, afirmó.

El sacerdote cubano Alberto Reyes, párroco de Esmeralda, Camagüey, afirmó que Cuba atraviesa nuevamente un período de “mucha desilusión y desesperanza”, después de que las expectativas de un posible cambio en la isla se hayan ido desvaneciendo.

En entrevista con Martí Noticias AM, Reyes describió el agravamiento de la crisis económica y social, cuestionó las recientes medidas anunciadas por La Habana y defendió el papel de la Iglesia Católica como acompañante de una población cada vez más vulnerable.

“La situación se depaupera cada vez más. Cada vez es peor. Pero bueno, lo que ya conocemos: los precios siguen subiendo, la cuestión de los medicamentos, de la salud, todo eso va empeorando. Yo creo que el punto donde yo veo ahora un problema mayor es que ha vuelto, por un período, la desesperanza”, afirmó.

El sacerdote explicó que, a diferencia de meses atrás, cuando muchos cubanos tenían la expectativa de que se aproximaba un cambio, esa esperanza se ha debilitado.

“Nosotros entendemos que la solución de Cuba es complicada. Pero ciertamente hace unos meses había una expectativa muy grande de que el cambio estaba ya a las puertas. Esa expectativa se ha ido desvaneciendo y yo creo que hemos entrado otra vez en un período de mucha desilusión, mucha desesperanza que hace retomar a la gente el espíritu del ‘sálvese quien pueda’”, señaló.

Según Reyes, esa pérdida de esperanza también está llevando a muchos cubanos a retomar sus planes de emigrar.

“El problema de fondo es el fin de la dictadura”

Al analizar las reformas anunciadas recientemente por el gobierno cubano, el sacerdote sostuvo que las medidas no resuelven la raíz de la crisis porque, a su juicio, no implican una transformación política.

“El problema de fondo es el fin de la dictadura, es el cambio hacia la democracia. El problema de fondo es la libertad. Una de las cosas que nos preocupa es que no creemos que haya una intención real del gobierno de dejar el poder”, afirmó.

Reyes cuestionó la estrategia del gobierno cubano y consideró que las medidas anunciadas buscan ganar tiempo.

“Creemos que lo que ha buscado hacer es ganar tiempo, a ver si cambian las circunstancias y puede reposicionarse en el poder. Entonces, en ese sentido, estas medidas no van a solucionar nada, estas medidas no van a hacer cambiar el país. Esto es una cortina de humo más”, sostuvo.

El sacerdote también expresó desconfianza ante los llamados a la inversión y al crecimiento económico dentro de Cuba, al considerar que existe un precedente de intervenciones estatales cuando los ciudadanos comienzan a prosperar.

“Preferimos un final espantoso a un espanto sin final”

Durante la entrevista, Reyes retomó una frase que había utilizado anteriormente para describir su posición ante la necesidad de un cambio en Cuba: “preferimos un final espantoso a un espanto sin final”.

El sacerdote explicó que, desde su perspectiva, la vida cotidiana en la isla se ha vuelto tan difícil que muchos cubanos desean que ocurra algo que permita romper el ciclo actual.

“Cada día en Cuba es una agonía. Es decir, no hay corriente, no hay agua, el calor, los mosquitos, las cosas que se echan a perder. Cuba vive una situación, yo diría, peor que de guerra”, afirmó.

“La ayuda está llegando a la gente”

Reyes confirmó que la ayuda humanitaria enviada a Cuba desde Estados Unidos a través de la Iglesia Católica, Cáritas y otras organizaciones está llegando a ciudadanos cubanos.

“Todavía es incipiente en muchos lugares e incluso en mi diócesis, pero hay lugares donde sí ya está llegando, con toda la bendición y la problemática que esto supone”, explicó.

El sacerdote destacó que la necesidad es tan grande que los recursos disponibles resultan insuficientes para atender a todos, elogió particularmente el trabajo de Cáritas y explicó que la organización ha establecido criterios de vulnerabilidad para determinar quiénes reciben asistencia.

“Yo creo que Cáritas lo está haciendo muy bien, muy bien, porque lo primero que se ha hecho es elaborar todos unos criterios de vulnerabilidad. Es decir, la sociedad cubana en general es muy vulnerable y está en una necesidad muy grande, pero los recursos son limitados”, dijo.

“La Iglesia es voz de los que no tienen voz”

El sacerdote también habló sobre el papel de la Iglesia Católica frente a la crisis cubana y explicó por qué continúa utilizando las campanas de su parroquia durante los apagones, a pesar de las presiones y amenazas que ha recibido de la Seguridad del Estado.

“Cada uno tiene que hacer lo que pueda. Cuba es de todos, el compromiso es de todos, la lucha por la libertad es de todos. A mí no me toca, yo soy sacerdote. A mí no me toca organizar una manifestación, a mí no me toca organizar un partido político”, afirmó.

Reyes explicó que su papel es acompañar y defender a quienes no pueden expresarse. “Yo creo que la Iglesia, siempre, una de las formas de definir la Iglesia muy hermosas es que la Iglesia es voz de los que no tienen voz y eso tenemos que tenerlo muy claro nosotros. La Iglesia es voz de los que no tienen voz. El pueblo cubano, en una gran medida, no tiene voz”, sostuvo.

Reyes rechazó presentar su activismo como algo extraordinario y aseguró que simplemente está cumpliendo con lo que considera su responsabilidad. “Yo no creo que esté haciendo nada extraordinario. Yo estoy haciendo simplemente lo que tengo que hacer”, concluyó.