Sumario
- Daniel Ortega declaró que en Nicaragua no habrá elecciones que permitan una alternancia en el poder, reafirmando el control de su régimen.
- La oposición en el exilio interpretó sus palabras como una admisión de que busca consolidar un sistema autoritario y de partido único, similar al de Cuba o Corea del Norte.
- Según críticos, el discurso confirma el cierre de las vías democráticas en el país.
El gobernante nicaragüense Daniel Ortega cerró la puerta a cualquier posibilidad de alternancia democrática en Nicaragua al afirmar que su régimen no permitirá procesos electorales que pongan en riesgo el control que ejerce con puño de hierro sobre el país centroamericano desde el año 2007.
"Aquí (en Nicaragua) no volverá a haber elecciones para que por allí intenten ellos (oposición) atrapar el gobierno, atrapar el poder", señaló Ortega en un discurso el domingo en la capital nicaragüense durante la celebración del 47 aniversario de la revolución sandinista.
El acto reunió a policías, militares y miles de funcionarios públicos.
El dirigente sandinista dijo que los opositores en el exilio andan "agazapados" y los acusó de querer ganar unas elecciones para enriquecerse. También anunció que trabajará con la Asamblea Nacional -subordinada al poder bicéfalo de Ortega y su esposa Rosario Murillo- para legislar leyes que “pongan un muro a los golpistas, a los vendepatrias, y que por mucha plata que le den los yanquis (EEUU), no podrán" superar.
Para Félix Maradiaga, aspirante presidencial en las elecciones de 2021, el discurso de Ortega el 19 de julio “no constituye una demostración de fuerza, sino una confesión de miedo”.
“Ortega reconoció públicamente lo que siempre ha sido su verdadera intención: impedir que su proyecto tiránico sea sometido a cualquier forma de competencia democrática” expresó Maradiaga en un comunicado.
El texto agrega que “Ortega ante su paranoia y su miedo, sabe que incluso en una competencia imperfecta, pero con algún margen mínimo de libertad, el sandinismo no tendría ninguna posibilidad real de ganar”.
Maradiaga explicó que el discurso de Ortega “también demuestra que la oposición democrática continúa viva. Ortega le teme particularmente a quienes seguimos organizándonos dentro de Nicaragua de manera clandestina, y a quienes continuamos trabajando desde el exilio”.
El expreso político, que ahora desde el exilio preside el partido Ruta del Cambio, señaló a Martí Noticias que Ortega siempre ha deseado tener un modelo de partido único. “Recuerdo que lo mencionó explícitamente en una oscura y poca publicitada, exposición que hizo en la Universidad de La Habana, cuandorecién tomó el poder después de 2007. Ahí mencionó explícitamente su deseo de partido único”.
Maradiaga apuntó que a “Ortega también le atrae mucho el modelo centralista Chino; lo que el partido comunista chino llama centralismo democrático” sin embargo subrayó que “en Nicaragua claramente hay una resistencia a ese modelo. De hecho el mismo partido sandinista ha tenido que construirse una máscara de democracia occidental, pero esa máscara se cayó en el 2018”.
Un modelo como Corea del Norte o Cuba
Por su parte, Juan Sebastián Chamorro, también aspirante presidencial en 2021 y ahora en el exilio, señaló en un video que el discurso de Ortega “refleja el pensamiento y el deseo expuesto desde hace ya muchos años de convertir a Nicaragua en un país de partido único como China Corea del Norte o Cuba”.
“Ortega siempre ha expresado que los partidos políticos son indeseables porque según él dividen a las sociedades” apuntó el político y economista nicaragüense quien al mismo tiempo agregó que las palabras de ayer son una reacción a la demanda de los opositores que “al unísono hemos expresado que la solución es la vía democrática como igualmente lo ha indicado Estados Unidos y el Parlamento Europeo”.
Chamorro, coordinador del partido Ciudadanos por la Libertad en el exilio, dijo que “Ortega en realidad está reaccionando a nuestras presiones internacionales. Nos menciona y si lo hace es porque le duele lo que hacemos desde el exilio” y prometió que van a seguir “quitándole la paz y el sueño” al régimen Ortega Murillo.
“Dictador 4x4”
Para Luis Fley, comandante de la contrarrevolución en los años ochenta y aspirante presidencial en las elecciones de 2021, “ayer Daniel Ortega ya dejó claro que es un dictador 4x4 quien no cree en la democracia como modelo de vida de los nicaragüenses”.
El opositor ahora en el exilio dijo a Martí Noticias que “hasta cierto punto salió muy bien que Ortega aclarara este asunto a quienes están pensando en participar en un proceso electoral sin condiciones”. Fley, conocido como el comandante Jhonson durante la guerra contra los sandinistas, recordó que Ortega “desde 1979 tiene la misma filosofía: venía por el poder para mantenerse del poder”.
Fley, quien ahora forma parte del directorio de la Unión Republicana-Fuerza Democrática Nicaragüense, señaló que “gracias a la lucha de la contrarrevolución de los años 80 se logró sacar a Ortega y vivir en democracia, pero ésta se perdió debido a los pactos y las componentes de los políticos corruptos que permitieron el regreso de Ortega quien ahora dice abiertamente que no va a soltar el poder”.
“Un desafío a los Estados Unidos”
Un exdiplomático nicaragüense consultado por Martí Noticias señaló que “ayer, en su discurso, Ortega celebró la consolidación de ‘su modelo’ de país, una Nicaragua hecha a su medida en base a la represión, el terrorismo de su Estado, el exilio, la muerte, la cárcel, la persecución religiosa, etc. convertido a la vieja usanza del marxismo ortodoxo, en un instrumento de dominación de una familia y su sistema pretoriano sobre la nación en su conjunto”.
El exdiplomático, que pidió el anonimato para hablar libremente sobre el tema, dijo que “lo que vimos en Managua es el avance imparable hasta ahora de la norcoreanización de nuestro país. Fue una demostración de fuerza militar, policial y de seguridad a la vez que un desafío a los Estados Unidos y a los países democráticos al prometer que no habrá elecciones como medio de alternabilidad en el poder”.
“Lo más dramático de todo esa parafernalia y retórica”, agregó la fuente, “es que no hay una respuesta eficaz y eficiente del mundo civil y civilizado a la brutalidad de la actual dictadura Ortega Murillo”.