"Nos estamos volviendo locos": El grito de impotencia de Jaimanitas ante los apagones en Cuba

Protesta en Jaimanitas (Yunia Figueredo)

Sumario

  • El tranquilo pueblo costero de Jaimanitas rompió su habitual apacibilidad el pasado domingo cuando una multitud de residentes se movilizó hacia el "puesto de mando" del Ministerio del Interior para exigir soluciones.

La desesperación se apodera de la población cubana agobiada por los extremos cortes eléctricos que acarrean escasez de agua, la descomposición de los alimentos y la imposibilidad de un adecuado descanso.

El poblado costero Jaimanitas que, alejado del bullicio del centro urbano, ha conservado la atmósfera apacible de pueblo de pescadores, rompió su quietud en la tarde noche del domingo cuando su gente impotente ante la imparable caída de las condiciones de vida, acudieron en masa hacia el “puesto de mando” del Ministerio del Interior, el lugar designado por las autoridades locales para canalizar reclamos de la ciudadanía.

“Esto se ha caracterizado siempre por ser un pueblo tranquilo, porque está lleno de guardafronteras, seguridad personal, la policía política, etcétera, pero la gente no aguantó más y ya se lanzó a la calle. Por la calle se ven las personas con ollas de presión en la mano, parecen locos porque la verdad que nos estamos volviendo locos”, indicó la periodista independiente Yunia Figueredo.

“Se movilizó gran parte de Jaimanitas, Barlovento y Santa Fe, por el hecho de que llevamos casi dos semanas que apenas tenemos una hora de corriente al día. Todos los alimentos se han echado a perder, se han podrido. No hay manera de dormir por la cantidad de mosquitos, los basureros desbordados, moscas por donde quiera, la gente no puede más”, lamentó.

Según Figueredo, la energía fue restituida al inicio de las protestas, pero el suministro se cortó nuevamente durante la madrugada y persistió la interrupción hasta el mediodía siguiente.

Otra residente de Jaimanitas, Luz María Pelegrino, agregó que, durante la concentración de personas, "frente a la biblioteca", en el puesto de mando, una oficial del Ministerio del Interior, salió a hablar con la multitud y explicó que con las protestas no se conseguía la electricidad porque los apagones se debían a la crisis energética provocada por el embargo.

“Dijo que, si ponen la corriente, es casualidad, pero es mentira, pusieron la corriente, aunque la volvieron a quitar en la madrugada y no hay corriente todavía”,precisó Pelegrino.

El restablecimiento temporal del servicio eléctrico ante las protestas ciudadanas revela una gestión gubernamental improvisada y circunstancial. Las autoridades priorizan apagar el conflicto social antes que solucionar la crisis estructural, evidenciando una total incapacidad para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico y prevenir fallas.

El suministro devuelto suele ser frágil y de corta duración, ya que la infraestructura sigue estando obsoleta o sobrecargada. En lugar de invertir en la modernización de la red o en nuevas plantas de generación, se recurre a maniobras temporales que no resuelven los desajustes crónicos entre la oferta y la demanda.

“Hasta ayer llevábamos tres y hasta seis días que nomás nos ponían dos horas de luz. Un ejemplo de una de la mañana a tres, que no te da ni tiempo de hacer nada porque estás durmiendo o si no te la ponen de once a una de la tarde y no ves más luz hasta el otro día”, apuntó Pelegrino.

Lejos de calmar a la población, este manejo intermitente agrava la desconfianza pública. La ciudadanía percibe que sus derechos básicos están condicionados a la confrontación directa con el Estado, lo que termina detonando ciclos repetitivos de movilización social cada vez que los apagones se intensifican.

El servicio de agua depende directamente del suministro eléctrico, lo que genera una situación crítica: si falta la electricidad, tampoco hay agua en las tuberías. Lo más frustrante es que esta dependencia es total, ya que incluso en los momentos en que regresa la luz, el vital líquido sigue sin llegar debido a las fallas y la baja presión en la red de distribución, precisó Pelegrino.

También se movilizó el sábado, la zona 21 de Alamar, de acuerdo a un video divulgado por la periodista independiente Camila Acosta, en el que vecinos, además de tocar calderos, gritaron libertad y ¡Viva el 4 de julio!