Sumario
- UN Watch acusa a Navi Pillay de haber mostrado selectividad como Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, al no pronunciarse sobre múltiples denuncias de violaciones en Cuba ni sobre otros “países no libres”.
- El texto enumera casos cubanos durante su mandato —presos políticos, la muerte de Orlando Zapata Tamayo, hostigamiento a las Damas de Blanco, la muerte de Oswaldo Payá y comunicaciones de relatores de la ONU— y sostiene que Pillay no emitió declaraciones equivalentes.
Navi Pillay, la jurista sudafricana recién laureada con el Premio Nobel de la Paz, ha sido acusada de selectividad durante su trayectoria como Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU y luego de antisemitismo como presidenta de la Comisión de Investigación de la ONU sobre Territorios Palestinos Ocupados.
La organización no gubernamental UN Watch ha denunciado que desde ese cargo, que ejerció entre 2008 y 2014, la señora Pillay “hizo la vista gorda ante la mayoría de los peores abusadores del mundo, incluyendo a Cuba. Añade que “no expresó ninguna preocupación por las víctimas en 34 países calificados como ‘No Libres’ por Freedom House, es decir, aquellos con los peores historiales y las víctimas más necesitadas”.
Durante su mandato tuvieron lugar las siguientes denuncias sobre violaciones de los derechos humanos en Cuba sin que la exdefensora de los presos del apartheid se pronunciara:
Presos de la Primavera Negra y presos políticos en general. La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional que presidía Elizardo Sánchez documentó unos 234 presos políticos a inicios de 2008 y unos 205 a inicios de 2009, de ellos decenas reconocidos por Amnistía Internacional como presos de conciencia. En marzo de 2009, de los 75 detenidos en 2003, 54 seguían presos. El resumen de partes interesadas del Examen Periódico Universal EPU de Cuba (A/HRC/WG.6/4/CUB/3, noviembre de 2008) compiló 326 contribuciones de la sociedad civil. El EPU se celebró el 5 de febrero de 2009 y de nuevo en 2013. La oficina de Pillay elaboró los resúmenes técnicos; ella no emitió una declaración de país.
Muerte de Orlando Zapata Tamayo (23 de febrero de 2010), tras 85 días de huelga de hambre en protesta por las condiciones de reclusión y después de dos semanas privado de agua. El caso provocó condenas de la Unión Europea, Estados Unidos y organizaciones de derechos humanos. No aparece un comunicado de Pillay.
Hostigamiento a las Damas de Blanco. El patrón de detenciones breves, golpizas y actos de repudio fue documentado de forma continuada entre 2009 y 2014. El Departamento de Estado de Estados Unidos denunció, el 10 de diciembre de 2012, la detención de unas 94 integrantes en vísperas del Día de los Derechos Humanos. No hay declaración equivalente de la Alta Comisionada.
Muerte de Oswaldo Payá y Harold Cepero (22 de julio de 2012). La familia y el Movimiento Cristiano Liberación denunciaron de inmediato un atropello de agentes estatales. Años después la Comisión Interamericana de Derechos Humanos concluyó que había indicios serios de participación de agentes del Estado. El político español Angel Carromero confirmó en marzo de 2013 al Washington Post que el auto en el que murieron Payá y Cepero fue embestido por la policía política. Entre 2012-2014 no hay pronunciamiento público de Pillay.
Comunicaciones de procedimientos especiales. Entre 2013 y 2014 los relatores temáticos del Consejo (reunión pacífica, defensores, opinión y expresión) enviaron al menos estas comunicaciones: CUB 1/2013 (uso excesivo de la fuerza contra una defensora), CUB 4/2013 (represalias contra abogadas por cooperar con el Comité CEDAW), CUB 6/2013 (malos tratos a un periodista detenido), CUB 1/2014 (hostigamiento en torno a la cumbre de la CELAC) y CUB 2/2014 (detenciones y represalias contra defensores). Cuba respondió a algunas y no a otras. Durante todo el mandato de Pillay, Cuba no aceptó visitas de los relatores sobre libertad de expresión, defensores o reunión pacífica. La Alta Comisionada nunca tocó el tema
Israel, ¿culpable de la masacre?
Desde sus cargos internacionales, la señora Pillay ha revelado con frecuencia su parcialidad contra Israel.
Presidió en 2009 la Conferencia de Examen de Durban, boicoteada por varios Estados occidentales por su trato al Estado judío y por antisemitismo; tras el discurso del presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, Pillay describió a los grupos judíos que protestaban como “grupos de presión centrados en un solo tema”. Ordenó retirar la acreditación a la Unión de Estudiantes Judíos de Francia, a la Unión Europea de Estudiantes Judíos, a un delegado de B’nai B’rith y a otros, por conductas disruptivas, como la interrupción del discurso de Ahmadinejad.
UN Watch destaca que durante su mandato como Alta Comisionada de Derechos humanos de la ONU hizo 21 declaraciones entre 2008 y 2010 sobre países de Oriente Medio y el norte de África. Nueve de ellas fueron sobre Israel, la única democracia de la región.
En las guerras de Gaza de 2008-2009, 2012 y 2014 ella condenó el uso de la fuerza israelí por desproporcionado y afirmó que ninguna de las dos partes había llevado a cabo investigaciones creíbles.
En 2014, más de 100 miembros del Congreso de Estados Unidos escribieron que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU no podía tomarse en serio mientras investigaba a Israel y no a Hamás.
En mayo de 2021 el Consejo creó la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén Oriental, e Israel (S-30/1). El mandato cubre las presuntas violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos desde el 13 de abril de 2021, y también las causas de fondo del conflicto. Navi Pillay fue designada presidenta de esa comisión el 22 de julio de 2021.
En 2023 se vio obligada por los horrores de la masacre del 7 de octubre cometida por Hamás contra civiles israelíes a condenarla explícitamente: El 24 de octubre, como presidenta de esa entidad declaró ante la Tercera Comisión de la Asamblea General que la Comisión “condena inequívocamente” la muerte de más de mil ciudadanos israelíes a manos de Hamás y otros grupos armados palestinos, los miles de heridos y el secuestro de más de 200 rehenes, incluidos niños. En el mismo texto condenó también los ataques militares israelíes que, según dijo, habían matado “a miles de civiles palestinos”, y pidió el cese de las hostilidades y el regreso inmediato de los rehenes.
En junio de 2024, la Comisión que ella presidía concluyó que Hamás y otros grupos armados eran responsables de crímenes de guerra por el 7 y el 8 de octubre: ataques deliberados contra civiles, homicidio, tortura, tratos crueles, toma de rehenes y violencia sexual y de género.
Sin embargo, posteriormente la señora Pillay justificó de hecho la masacre sin hacer distinciones entre quién atacó y quién se defendió: en una declaración oficial el 19 de junio de 2024, como Presidenta de la Comisión escribió: “El ataque del 7 de octubre en Israel y la posterior operación militar de Israel en Gaza no ocurrieron en el vacío. Fueron precedidos por décadas de violencia y represalias, desposesión, ocupación ilegal y negación del derecho de los palestinos a la autodeterminación”. Este argumento lo reiteró en junio de 2025.
Durante casi tres décadas desde que abrió su bufete de abogados en 1967 en Natal, Sudáfrica, Navanethem “Navi” Pillay defendió a opositores del apartheid, denunció torturas y, en 1973, logró que los presos de Robben Island, entre ellos Nelson Mandela, tuvieran acceso a abogados.