"No olvidar jamás", Trump llama a cada estadounidense a recordar el 9/11

Personas en el Memorial del 11-S durante la ceremonia que conmemora el 25.º aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre en la ciudad de Nueva York. DAVID DEE DELGADO / POOL / AFP

A continuación, un editorial que refleja la postura del Gobierno de los Estados Unidos:

Hace veinticinco años, bajo un cielo despejado de septiembre, la paz de Estados Unidos se vio quebrantada cuando terroristas islámicos radicales secuestraron cuatro aviones comerciales y los convirtieron en armas de asesinato masivo.

A las 8:46 a. m. del 11 de septiembre de 2001, el vuelo 11 de American Airlines fue estrellado deliberadamente contra la Torre Norte del World Trade Center en la ciudad de Nueva York. Muy cerca le seguía el vuelo 175 de United Airlines y, en un lapso de 17 minutos, la Torre Sur fue impactada.

En ese momento quedó claro que nuestra nación estaba siendo atacada, declaró el presidente Donald Trump en una proclamación de la Casa Blanca. Antes de que terminara la mañana, ambas torres imponentes se habían derrumbado sobre la ciudad, cobrándose miles de vidas inocentes y dejando tras de sí una destrucción inimaginable.

Tan solo 34 minutos después, en las afueras de la capital de la nación, en Arlington (Virginia), el vuelo 77 de American Airlines fue estrellado contra el Pentágono, acabando con la vida de miembros de las Fuerzas Armadas de EE. UU. y funcionarios públicos. Entre el humo y las llamas, los supervivientes regresaron al edificio en llamas para poner a salvo a otras personas.

Pero el horror de aquella mañana no había terminado. A bordo del vuelo 93 de United Airlines, los pasajeros descubrieron que su avión estaba siendo utilizado como arma y decidieron contraatacar.

Entre ellos se encontraba Todd Beamer —esposo y padre devoto, y hombre de profunda fe—, quien guio con calma a sus compañeros de viaje en el rezo del Padre Nuestro antes de pronunciar sus últimas e inmortales palabras: "¿Están listos? Muy bien. Vamos a la acción".

Con esas palabras inmortales, los héroes del vuelo 93 emprendieron un audaz ataque contra los secuestradores y obligaron a la aeronave a estrellarse en un campo a las afueras de Shanksville, Pensilvania.

En aquel fatídico día, 2.977 almas inocentes perecieron en el acto terrorista más despreciable de la historia de los Estados Unidos. Sin embargo, entre los escombros y la devastación de aquella jornada, el mundo fue testigo del coraje, la valentía y el patriotismo de Estados Unidos. Equipos de rescate, personal médico y miles de voluntarios respondieron al llamado, arriesgando sus propias vidas y entregándolo todo para ayudar a sus compatriotas.

En los días, meses y años posteriores, miles de patriotas estadounidenses dieron un paso al frente para vestir el uniforme de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Durante casi un cuarto de siglo, toda una generación de guerreros sirvió, luchó y se sacrificó en defensa de nuestra libertad.

"No tengo mayor deber que garantizar la seguridad y el bienestar del pueblo estadounidense", afirmó el presidente Trump.

"Nunca dudaré en proteger a nuestro país aplicando una política exterior de paz a través de la fortaleza, llevando una justicia rápida a nuestros enemigos dondequiera que se escondan y defendiendo enérgicamente nuestros intereses de seguridad nacional, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras", dijo el mandatario.

"Entre las cenizas de la Zona Cero hicimos la promesa solemne de no olvidar jamás; una promesa que debe renovarse en el corazón de cada estadounidense, enseñarse en cada aula y honrarse en cada comunidad de nuestra nación", sentenció.