A continuación, un editorial que refleja las opiniones del Gobierno de los Estados Unidos:
Durante el fin de semana de Pascua se llevó a cabo una misión heroica para rescatar a dos pilotos de cazas F-15 estadounidenses, cuyo avión se estrelló en lo profundo de territorio enemigo en Irán mientras participaban en la Operación Epic Fury. Ambos miembros de la tripulación se eyectaron de la aeronave y aterrizaron con vida en suelo iraní.
El presidente Donald Trump tomó la decisión de ordenar a las fuerzas armadas de EE. UU. que hicieran todo lo necesario para traer de vuelta a casa a los valientes guerreros de Estados Unidos. Fue una decisión arriesgada, afirmó. "Pero en el ejército de los Estados Unidos, no dejamos a ningún estadounidense atrás".
En cuestión de horas, EE. UU. desplegó 21 aeronaves militares en espacio aéreo hostil; muchas de ellas volaban a muy baja altitud y bajo fuego enemigo.
Esta primera oleada de fuerzas de búsqueda y rescate localizó con éxito al piloto del F-15, quien fue extraído de territorio enemigo por un helicóptero mientras los soldados estadounidenses enfrentaban disparos a muy corta distancia.
Mientras tanto, el segundo miembro de la tripulación había aterrizado a una distancia considerable del piloto. Resultó que estaba herido y varado en una zona repleta de terroristas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. A pesar del peligro, el oficial siguió su entrenamiento y ascendió a una mayor altitud para evadir la captura.
"Cuando finalmente pudo activar su transpondedor de emergencia, su primer mensaje fue sencillo y poderoso", declaró el Secretario de Guerra, Pete Hegseth. "Envió un mensaje: 'Dios es bueno'. En ese momento de aislamiento y peligro, su fe y su espíritu de lucha brillaron con intensidad".
La segunda misión de rescate involucró a 155 aeronaves, incluyendo cuatro bombarderos, 64 cazas, 48 aviones cisterna de reabastecimiento, 13 aeronaves de rescate y más.
"En una asombrosa demostración de destreza y precisión, letalidad y fuerza, las fuerzas armadas de Estados Unidos irrumpieron en la zona... enfrentaron al enemigo, rescataron al oficial varado, destruyeron todas las amenazas y abandonaron el territorio iraní sin sufrir bajas de ningún tipo", declaró el Secretario Hegseth.
La CIA desempeñó un papel fundamental en la localización del aviador, desplegando tanto recursos humanos como tecnologías de vanguardia que ningún otro servicio de inteligencia en el mundo posee. La CIA también ejecutó una campaña de engaño para confundir a los iraníes, quienes buscaban desesperadamente al aviador estadounidense.
Dirigiéndose a los aviadores rescatados y a sus familias, el Secretario Hegseth expresó: "Bienvenidos a casa. Su valentía y entereza —esa silenciosa declaración de fe en medio de la tormenta— nos inspiran a todos. Dios es bueno, todos los días".
"Y a nuestros adversarios que observan desde Teherán, que esto sirva como un mensaje claro: las fuerzas armadas de Estados Unidos irán a cualquier lugar, en cualquier momento, para proteger a los nuestros y cumplir la misión".
"Estas dos operaciones reflejan la obligación más sagrada de nuestra nación hacia los miembros de nuestras fuerzas armadas", declaró el General Dan Caine, Presidente del Estado Mayor Conjunto.
"No dejamos a nadie atrás. Asimismo, encarnan a la perfección la primera gran verdad de nuestras fuerzas de operaciones especiales: que las personas son más importantes que el equipamiento. Ese es el principio por el que nos regimos, y las fuerzas de rescate que ejecutan estas misiones operan bajo un lema inequívoco: "Hacemos estas cosas para que otros puedan vivir".