Sumario
- Aguas de La Habana informó una interrupción programada de Cuenca Sur este martes 6 de octubre por trabajos eléctricos y reparaciones, con afectaciones en varios municipios capitalinos.
- La escasez ha generado compras en el mercado informal, pagos por transporte de agua y tensiones sociales, mientras las autoridades reconocen más de 577.000 afectados en La Habana y unos 2,7 millones en todo el país.
Aguas de La Habana anunció que Cuenca Sur interrumpió sus operaciones este martes 6 de octubre debido a trabajos de la Empresa Eléctrica y reparaciones en la conductora. Las labores estaban previstas entre las seis de la mañana y las ocho de la noche, con afectaciones en zonas de Plaza de la Revolución, Cerro, Diez de Octubre, Boyeros, Centro Habana y La Habana Vieja.
Pero avisos como este se han vuelto frecuentes en medio de una crisis que va mucho más allá de una interrupción programada. Conseguir agua potable se ha convertido en una odisea diaria para miles de familias en La Habana y otras provincias del país.
En la capital se repiten las imágenes de personas cargando tanques, cubos y cualquier recipiente disponible, mientras otras corren detrás de las pipas que llegan a determinados barrios para intentar conseguir un poco de agua.
La escasez también ha impulsado un mercado informal. Ante la falta de suministro, algunas familias recurren a la compra de agua o pagan por su traslado hasta las viviendas, un gasto adicional en medio de la difícil situación económica que atraviesa el país.
La desesperación ha provocado situaciones de tensión. Un video difundido recientemente en redes sociales mostró una pelea tumultuaria que, según las publicaciones que acompañaron las imágenes, comenzó por una disputa relacionada con el acceso al agua.
Las cifras muestran la dimensión del problema. A comienzos de septiembre, más de 577.000 consumidores en La Habana tenían dificultades con el suministro. Aunque las autoridades aseguraron posteriormente haber recuperado el servicio para unas 251.000 personas, reconocieron que las afectaciones persistían en los 15 municipios de la capital.
A nivel nacional, las propias autoridades cubanas han reconocido alrededor de 2,7 millones de consumidores con afectaciones totales o parciales en el suministro de agua.
A las averías y el deterioro de la infraestructura se suma la crisis energética. Más del 85% de las estaciones de bombeo del país dependen de la electricidad. Cuando ocurre un apagón se detienen pozos, bombas e impulsores y, aun después de restablecerse el servicio eléctrico, el agua puede tardar en regresar debido al tiempo necesario para recuperar los sistemas de distribución.
“Nos quitan el agua. Cogemos una vez con un tanque y diez que no hay. Y que no venga nadie de Aguas de La Habana con un recibo, que no se va a pagar. Nosotros no tenemos agua”, reclamó una residente en declaraciones a Radio Martí.
Otra mujer describió las medidas que toma en su vivienda para aprovechar hasta la última cantidad disponible. “El agua cuando se friega, esa misma agua yo la voy echando en un cubo. Entonces, con esa misma agua voy y descargo. El baño no queda limpio, pero por lo menos se va la suciedad más grande”, explicó.
Los testimonios reflejan una realidad que se extiende más allá de las estadísticas oficiales: familias obligadas a almacenar, reutilizar o comprar un recurso básico.
Mientras las autoridades continúan anunciando reparaciones, averías y afectaciones asociadas a los apagones, millones de cubanos se preguntan diariamente cuándo volverá a salir agua de la llave.