Sumario
- La iniciativa, según explicaron a Martí Noticias sus creadores, surge de manera orgánica como un espacio íntimo de creación. Su nombre hace referencia a un pequeño cuarto dentro de una vivienda, convertido en escenario improvisado donde se graban conversaciones, reflexiones y pronunciamientos individuales y colectivos.
Desde un estudio independiente de creación audiovisual para redes sociales conocido como El4tico, los jóvenes cubanos Ernesto Medina y Kamil Zayas han articulado un "espacio disidente dentro" de la isla.
En su último video, exigen transformaciones profundas e inmediatas y rechazan que el país continúe siendo rehén de una ideología única y de una verdad oficial impuesta.
El mensaje, publicado desde el perfil El4tico, interpela directamente el monopolio de poder del Partido Comunista y cuestiona los cimientos del modelo político cubano. “El partido no es Cuba”, afirman.
¿Qué es El4tico?
La iniciativa, según explicaron a Martí Noticias sus creadores, surge de manera orgánica como un espacio íntimo de creación. Su nombre hace referencia a un pequeño cuarto dentro de una vivienda, convertido en escenario improvisado donde se graban conversaciones, reflexiones y pronunciamientos individuales y colectivos.
La escenografía es austera pero simbólica: una pared cubierta con periódicos oficiales, un ventilador ruso que gira cuando hay corriente pero no mueve las aspas, y una pizarra verde utilizada para aclarar o subrayar los titulares de cada video. Todo transcurre sin producción técnica sofisticada y sin censura previa, según indican.
Sus gestores son amigos desde hace años. Kamil, vinculado al mundo de las artes y la creación escénica, y Ernesto, graduado de Matemática Pura.
“El4tico somos Kamil y yo”, dijo Ernesto a nuestra redacción. “El resto de las personas que aparecen han sido colaboradores, amigos que vienen y van. El espacio siempre ha estado abierto".
“Nuestro productor es Jesús [Cristo]”, aseguró.
“No hay nadie diciéndonos qué decir ni cómo decirlo. Todo surge de manera natural, desde lo que sentimos y pensamos”, indicó.
En sus inicios, el proyecto evitó conscientemente los temas políticos, religiosos o deportivos. Sin embargo, el contexto cubano terminó imponiéndose. “Fue inevitable”, reconoce Kamil. “Hablar de la realidad terminó siendo una necesidad”.
Con el tiempo, El4tico pasó de ser un ejercicio creativo y humorístico a convertirse en un espacio abiertamente de reflexión social, aunque sus creadores rechazan la etiqueta de activismo tradicional. No buscan liderar movimientos ni organizar protestas, sino generar conciencia.
Imágenes del set de El4tico, un espacio de creación colectiva audiovisual para redes sociales.
“No nos interesa la denuncia vacía ni gritar consignas por gritar”, explica Kamil. “Nuestro objetivo es fomentar el pensamiento crítico, que la gente aprenda a pensar y a cuestionar”.
A diferencia de otros discursos más confrontativos, los creadores de El4tico rechazan la violencia como vía de cambio, reconocen la profundidad del entramado de poder en Cuba y dudan de que una transformación pueda lograrse por la fuerza.
“No creemos en la violencia. Las revoluciones violentas terminan repitiendo los mismos patrones de abuso”, sostiene Kamil.
Aunque son conscientes de las limitaciones del activismo digital, defienden el uso de las redes sociales como una herramienta imprescindible en el contexto actual. “Puede que esto no cambie el sistema mañana, pero siempre hay alguien a quien el mensaje le llega y decide cambiar algo en su vida. Eso ya es suficiente para seguir”.
En su su video, "El pueblo exige cambios", convocaron a la participación colectiva y exigieron el fin del monopolio político, elecciones reales, tribunales independientes, libertad de expresión sin censura, legalización plena de la propiedad privada, una educación que enseñe a pensar y el reconocimiento del daño histórico causado por décadas de represión y exilio. En el pronunciamiento participaron jóvenes tanto dentro como fuera de Cuba.
“Si la ley solo sirve para silenciar, entonces no es ley, es represión”, afirman. Y añaden: “Si no se puede decir lo que se piensa, entonces no es un país, es una cárcel”.
“No pedimos permiso, no esperamos milagros. Este país no necesita más reformas cosméticas. Necesita que se acabe el abuso y el chantaje, y eso empieza por decirlo alto y claro”, concluyen.