El sacerdote cubano Alberto Reyes Pías publicó este sábado un mensaje en sus redes sociales en el que insta a los ciudadanos a superar el miedo y asumir con determinación el anhelo de un cambio democrático en Cuba.
En su reflexión titulada “He estado pensando… (144)”, el religioso asegura que, tras los recientes acontecimientos en Venezuela, se ha reactivado en la isla la esperanza de una transformación profunda, aunque también —dice— ha crecido el temor a lo desconocido.
“No es un secreto para nadie que, a raíz de los últimos sucesos ocurridos en Venezuela, se ha disparado la esperanza de que ocurra un cambio radical en Cuba que permita el final de la dictadura y el inicio de una era de democracia y prosperidad. Sin embargo, junto a la esperanza, el miedo ha hecho nido en los corazones de muchos cubanos”, escribió en Facebook.
Reyes reconoce que muchos cubanos viven atrapados entre la esperanza y el miedo, un miedo alimentado no solo por la incertidumbre sobre el futuro, sino también por la costumbre de haber aprendido a sobrevivir dentro de las carencias del sistema actual.
“Cuba es un desastre, pero es nuestro desastre”, afirma, al describir cómo la población ha desarrollado estrategias para conseguir alimentos, sortear apagones, enfrentar la represión y adaptarse a la falta de oportunidades.
El sacerdote se pregunta si los cubanos no están ya cansados de vivir “en la miseria, en la necesidad y en el miedo”, y subraya que, aunque el deseo de un cambio de sistema es real, persiste el temor a no saber cómo enfrentar una nueva sociedad: una donde las viejas formas de “resolver” no funcionen.
“(...) ¿No estamos ya hartos de vivir en la miseria, en la necesidad, en la falta de oportunidades?, ¿no estamos hartos de que nos manipulen y nos atiborren la mente con mentiras y discursos vacíos?, ¿no estamos hartos de hablar con miedo, de actuar con miedo, de vivir con miedo?”, cuestiona el religioso.
Pese a ello, Reyes insiste en que la transformación del país requiere valentía y decisión. “La vida hay que empujarla”, escribe, comparando el proceso con un parto doloroso pero necesario para que nazca una nueva sociedad.
A su juicio, este no es un momento para la pasividad ni para el silencio, sino para ejercer una “esperanza creativa”, reclamar derechos y defender el ideal de una Cuba “libre, democrática y plural”.
El sacerdote convoca a hablar sin miedo, a no dejar que la inseguridad silencie a la ciudadanía y a rezar para que confluyan las condiciones que permitan construir un futuro de libertad, justicia y verdad. Para reforzar su mensaje, cita al evangelista Lucas: “Levántense, alcen la cabeza, se acerca su liberación”.
Reyes concluye su reflexión con un llamado a confiar en que ninguna oscuridad es eterna: “No existe oscuridad en este mundo que se perpetúe sin que, antes o después, sea vencida por la luz. Y es este el tiempo de creer en el poder de la luz”.
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