Jamaica abre contratación directa de médicos cubanos tras romper trato con La Habana

La Embajadora de Cuba en Jamaica Tania López Laroque posa con los médicos cubanos en Kingston.

Jamaica ha decidido poner fin a la contratación de médicos cubanos bajo el modelo bilateral vigente, ofreciendo la posibilidad de que los profesionales que permanezcan en el país sean contratados directamente.

Jamaica anunció esta semana el fin de la contratación de cientos de médicos cubanos al régimen de La Habana y abrió la posibilidad de que los galenos que decidan permanecer en ese país sean contratados de manera directa.

El Ministerio de Asuntos Exteriores y Comercio Exterior, encabezado por la ministra Kamina Johnson Smith, emitió un comunicado el jueves 5 de marzo confirmando la decisión, argumentando que "no pudieron acordar los términos y condiciones de un nuevo arreglo de cooperación técnica" tras la expiración del acuerdo anterior en febrero de 2023.

El ministro de Salud y Bienestar, Christopher Tufton, dijo en una sesión parlamentaria que en estos momentos hay alrededor de 280 profesionales cubanos de la salud (médicos, enfermeras y otros) en el sistema sanitario de su país.

"Hay una oferta para que tengan contratos individuales de acuerdo con las leyes del país y continúen su estancia aquí, y eso se ha dejado muy claro", dijo Tufton quien también agradeció la contribución histórica, aclarando que no se trata de un rompimiento total, sino del fin del modelo bilateral actual.

Por su parte la llamada Brigada Médica de Kingston resaltó que Cuba y Jamaica han mantenido "50 años de colaboración en la salud" y que seguirán "aportando a sus servicios donde nos necesiten. Ahí estaremos"

El representante cubanoamericano Carlos A. Giménez celebró el anuncio de Jamaica de poner fin al programa de cooperación médica con Cuba.

"En el Congreso de Estados Unidos, agradecemos al pueblo de Jamaica por poner fin a esta patética y criminal operación de trata de personas con la dictadura en Cuba", escribió el legislador floridano.

"¡Los médicos fueron víctimas de trata de personas, sus salarios embargados y sometidos a condiciones inhumanas que equivalen a la esclavitud moderna!", denunció Giménez.

En marzo pasado, durante su primer viaje a Jamaica como jefe de la diplomacia estadounidense, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, denunció las condiciones en que laboran miles de médicos enviados por el régimen cubano a varios países del mundo,

En una conferencia conjunta con el Primer Ministro de Jamaica, Dr. Andrew Holness, Rubio fue cuestionado sobre su postura acerca de la presencia de los profesionales médicos cubanos en el Caribe y qué alternativas proponía para garantizar la estabilidad de la atención médica en ese país.

"No se trata de médicos. No se trata de la prestación de asistencia médica. No tenemos ningún problema con la asistencia médica ni con los médicos. Tenemos un problema… y no me refiero a Jamaica; ellos… hoy hemos hablado de esto sobre el cumplimiento de las normas laborales internacionales y similares. Pero me refiero a este programa en general, a cómo funciona en todo el mundo", aclaró el funcionario de origen cubano.

El jefe de la diplomacia estadounidense recordó entonces que "la forma en que funciona en todo el mundo es que, básicamente, a los médicos no se les paga. En muchas otras partes del mundo, no se les paga. Se le paga al gobierno cubano; el gobierno cubano decide cuánto, si es que hay algo, darles; les retiran los pasaportes; básicamente, operan como mano de obra forzada en muchos lugares".

Las brigadas médicas cubanas, promocionadas por el gobierno de La Habana como un símbolo de solidaridad internacional, han sido denunciadas por organismos internacionales y gobiernos como un esquema de esclavitud moderna.

Las acusaciones principales incluyen la retención del 75% al 95% de los salarios de los profesionales enviados al exterior, lo que genera ingresos millonarios para el Estado cubano (estimados entre 4.900 y 8.000 millones de dólares anuales), mientras los médicos reciben solo una fracción mínima.

Además, se les confisca pasaportes y documentos al llegar al país de destino, se imponen toques de queda estrictos, vigilancia constante por supervisores o inteligencia cubana, prohibiciones de relacionarse libremente con locales y restricciones severas a la libertad de movimiento, todo bajo amenaza de represalias contra ellos o sus familias en Cuba.