Sumario
- La inflación en Cuba siguió acelerándose entre enero y septiembre de 2026. Solo en septiembre, los precios avanzaron 3,37 %.
- El economista Elías Amor atribuyó la presión inflacionaria al descontrol monetario, el déficit fiscal y la baja producción nacional, con especial impacto de la crisis agropecuaria y la depreciación del peso.
La inflación continúa golpeando el poder adquisitivo de los cubanos. Según los últimos datos publicados por la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), los precios acumularon un incremento del 24,85 % entre enero y septiembre de 2026, mientras que la inflación interanual se situó en el 28,44 %, impulsada principalmente por el encarecimiento de los alimentos.
Esta última cifra pudiera ser peor, según el prestigioso economista de la Universidad Johns Hopkins, Steve Hanke, quien estima un alza del 71,4%, lo que posiciona a Cuba como el quinto país con la mayor inflación en todo el mundo.
El 13 de octubre, el profesor de Economía Aplicada, considerado uno de los mayores expertos globales en reformas monetarias, hiperinflación y tipo de cambio, escribió: "Hoy, sitúo la inflación de Cuba en un nivel demoledor del 71,4 % anual".
Según la ONEI solo durante septiembre, los precios aumentaron un 3,37 % respecto al mes anterior. Entre los productos que registraron mayores incrementos figuran las salchichas, con un 11,72 %, y la carne de cerdo, con un 10,69 %, alimentos que forman parte de la dieta de numerosas familias cubanas.
Inflación descontrolada
En entrevista con Martí Noticias, el economista cubano Elías Amor explicó que la persistencia de la inflación responde a una combinación de factores estructurales, entre ellos el descontrol monetario, el déficit público y la insuficiente producción nacional.
"Realmente los precios están aumentando en buena medida porque se juntan una serie de factores, algunos ajenos al gobierno, otros provocados directamente por el gobierno, que son los que hacen que la inflación esté descontrolada", afirmó Amor.
Según el especialista, uno de los principales problemas radica en el elevado déficit fiscal y la cantidad de dinero que circula en la economía sin un respaldo equivalente en bienes y servicios.
"Cuando tú en la economía tienes mucho papel en circulación, los productos suben de precio con respecto al papel que se deprecia, que es lo que le está pasando al tipo de cambio del peso", explicó.
A esta situación se suma la crisis de la producción agropecuaria, que ha reducido la disponibilidad de alimentos y provocado un incremento sostenido de sus precios.
"La falta de producción de la agricultura, la falta de productos obliga a pagar un precio muy alto por los que llegan a los mercados y, por tanto, la inflación está alimentada por los precios de los productos de alimentación, que son los que más crecen", señaló Amor.
De acuerdo con las estadísticas oficiales, los alimentos y las bebidas no alcohólicas representaron más del 73 % de la variación mensual del índice general de precios durante septiembre.
El incremento del costo de la vida también afecta a otros sectores, como los servicios de restaurantes, el transporte y las bebidas alcohólicas y el tabaco, cuyos precios han registrado aumentos significativos durante los últimos meses.
Las cifras oficiales y la realidad de los mercados
Aunque los indicadores de la ONEI reflejan una inflación elevada, Amor advirtió que existen dificultades para medir con precisión el comportamiento de los precios en un país donde conviven diferentes mercados, monedas y condiciones de comercialización.
"Las cifras oficiales son las que da la Oficina Nacional de Estadística e Información y, por tanto, son las que tenemos para opinar y para analizar", sostuvo.
Sin embargo, señaló que la metodología utilizada para calcular el Índice de Precios al Consumidor (IPC), aunque comparable internacionalmente, presenta limitaciones ante las particularidades del sistema comercial cubano.
"No es lo mismo entrar en una bodega en el centro de La Habana que entrar en una nueva tienda de las que venden en dólares, por ejemplo, donde los precios son completamente distintos, las condiciones de pago y la moneda utilizada son distintas", explicó.
Como ejemplo, mencionó el comportamiento del precio del aceite de oliva, cuya reducción del 11 % aparece reflejada en las estadísticas oficiales de septiembre, mientras que, según testimonios recibidos desde la isla, continúa comercializándose por encima de los 3.000 pesos cubanos el litro.
Esta diferencia, a juicio del economista, evidencia las dificultades para reflejar el impacto real de la inflación sobre los consumidores.
La inflación podría alcanzar hasta un 45 % al cierre de 2026
El panorama podría agravarse durante los próximos meses. Amor estima que, de mantenerse la tendencia actual, la inflación interanual podría situarse entre el 35 % y el 45 % al finalizar el año.
"Estaremos ante una inflación muy elevada, persistente, muy extendida en todos los componentes del IPC y que no ha hecho más que acelerarse desde el mes de enero", advirtió.
Para frenar esta escalada, el especialista considera indispensable incrementar la producción agropecuaria, fortalecer el control monetario, reducir el déficit público y actuar sobre la depreciación del peso cubano.
El economista insistió en que la recuperación de la producción nacional resulta fundamental para aumentar la oferta de alimentos y reducir la presión sobre los precios.
También alertó sobre las consecuencias de mantener una inflación elevada durante períodos prolongados, especialmente para una población cuyos ingresos resultan cada vez más insuficientes frente al costo de los productos esenciales.
"Un país cuando tiene una inflación muy elevada, se resiente el poder adquisitivo de la población", afirmó.
Mientras tanto, los cubanos continúan enfrentando el encarecimiento de alimentos, transporte y otros bienes y servicios básicos, en medio de una crisis económica marcada por la depreciación de la moneda nacional y la pérdida sostenida del poder adquisitivo.