Sumario
- Largas filas de hasta dos cuadras y personas durmiendo en la calle durante días para comprar cilindros de gas en Santa Clara.
- El precio de 30 dólares por "balita" de gas supera el salario mensual de muchos trabajadores y jubilados, generando reventa de turnos por hasta 5.000 pesos.
- El proceso incluye compra de ticket, registro de identidad y largas esperas adicionales para recoger el producto, con opción futura de pagos desde el exterior, reflejando creciente dependencia de divisas y remesas.
Filas de hasta dos cuadras, personas durmiendo durante tres días en la calle y turnos revendidos por miles de pesos, todo para comprar un ticket de 30 dólares que garantice el acceso a una "balita" de gas para cocinar.
La escena se repitió desde el sábado hasta este martes frente a la Mipyme "La Pequeña Isla", ubicada en la Calle 1ra #14, entre la avenida Sandino y la Carretera Central, en Santa Clara, donde comenzó la venta de cilindros de gas en medio de una de las peores crisis de abastecimiento de combustible que enfrenta la isla.
Para muchos cubanos, el precio representa una barrera casi imposible de superar. Treinta dólares equivalen a cerca de 21 mil pesos cubanos según la tasa actual de cambio en el mercado informal, una cifra que supera ampliamente el salario mensual de numerosos trabajadores estatales y jubilados.
La demanda ha provocado largas colas y una nueva dinámica de reventa de turnos. Según residentes consultados por Martí Noticias, algunas personas pagan hasta 5 mil pesos solo para avanzar posiciones en la fila.
“Eso está imposible. La gente está comprando los turnos a 5 mil pesos, pero igual tienen que estar ahí horas. Yo tengo un vecino que compró una cola en 5 mil pesos y creo que hace como el 200 y pico en la fila”, relató Yadira Rodríguez, residente de Santa Clara.
El procedimiento tampoco termina con la compra del ticket. Los clientes deben presentar su carnet de identidad, recibir un comprobante y esperar a que se les indique un punto de distribución donde posteriormente podrán recoger el cilindro.
“Tú vas con los 30 dólares y tu carnet de identidad, te dan un ticket y con ese ticket te hacen como un contrato. Luego te avisan cuándo y dónde recoger la balita de gas”, explicó Rodríguez.
Según su testimonio, los compradores deben regresar al día siguiente o cuando sean convocados y volver a realizar largas filas para recibir finalmente el producto. “Imagínate que hoy hacen la cola para el comprobante y mañana tienen que volver a hacer otra cola entera en el punto de venta que les indiquen”, agregó.
La propia mipyme ya anunció la posibilidad de realizar pagos desde el exterior a través de un sitio web que, según indicaron, todavía no se encuentra disponible. La medida refuerza una tendencia cada vez más visible en Cuba: el acceso a bienes esenciales depende cada vez más de dólares y remesas enviadas por familiares desde otros países.
Mientras el régimen cubano anuncia reformas económicas, apertura a nuevas formas de gestión y medidas para modernizar el modelo socialista, la realidad cotidiana continúa marcada por la escasez de productos básicos y la búsqueda desesperada de alternativas para alimentarse o simplemente cubrir necesidades elementales.
La necesidad de pasar días enteros en una fila, pagar 30 dólares por un cilindro de gas y depender de remesas enviadas desde el extranjero, evidencia que los servicios básicos que antes eran subsidiados por el Estado hoy resultan inaccesibles para una parte importante de la población.
La situación también pone de relieve una creciente desigualdad económica. Quienes tienen familiares en el exterior cuentan con más posibilidades de acceder a productos esenciales, mientras el cubano de a pie depende de salarios bajos que cada día pierden más valor frente a la inflación.
Aunque cocinar debería ser una necesidad garantizada, la compra de una balita de gas se ha convertido para muchos en un privilegio reservado solo para quienes pueden pagar en divisas.