Sumario
- Jonathan David Muir, adolescente de 16 años, permanece encarcelado en una prisión para adultos en Cuba, en medio de denuncias de deterioro de salud, irregularidades judiciales y campañas de descrédito desde medios oficialistas.
Mientras el régimen cubano continúa promoviendo internacionalmente su sistema educativo y su supuesta protección a la infancia, Jonathan David Muir, un adolescente de 16 años, permanece encarcelado en una prisión para adultos en medio de denuncias sobre su estado de salud, irregularidades judiciales y campañas de descrédito impulsadas desde medios oficialistas.
La polémica aumentó luego de que el perfil “Razones de Cuba” publicara imágenes del menor dentro de la prisión de Canaleta, en Ciego de Ávila, donde aparece tocando un piano presuntamente durante una actividad cultural organizada en el penal.
Su hermana, Dayana Muir, acusó al medio de manipular la realidad del adolescente y de utilizar fotografías tomadas sin autorización de sus padres.
“Razones de Cuba fue la primera página responsable de infiltrar una foto bajo mentiras, bajo calumnias, haciendo creer que la situación de mi hermano era como estar en un hotel”, denunció.
Según la familia, tanto las imágenes como el artículo difundido intentan proyectar a Jonathan como un joven “feliz” y adaptado al entorno penitenciario. Sin embargo, sostienen que la fotografía muestra otra realidad: la de un menor rapado, aislado y encarcelado en un penal para adultos. Dayana Muir calificó el hecho como “una campaña de calumnia y bullying” contra su hermano.
El abogado de Cubalex, Alain Espinosa, cuestionó que el adolescente esté siendo procesado bajo un sistema penal ordinario y recluido junto a adultos.
“Está siendo sometido a una justicia ordinaria que no está preparada para brindar atención jurídica especializada a un menor de edad. Además, estamos viendo cómo se le castiga por motivos de opinión política”, señaló.
El jurista recordó que la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas establece que la detención de menores debe aplicarse únicamente como último recurso, durante el menor tiempo posible y garantizando su separación de los adultos, así como condiciones orientadas a su rehabilitación y protección.
La madre del adolescente, Minerva Burgos, cuestionó que a su hijo no se le haya permitido enfrentar el proceso en libertad bajo fianza, como ocurre en otros casos. “¿Por qué no se le da la posibilidad de aunque sea con una fianza estar en su hogar?”, reclamó.
Por su parte, el padre del menor, el pastor Elier Muir, también denunció el deterioro de la salud de Jonathan y aseguró que necesita atención médica urgente por una condición de salud severa. “Necesita ser asistido, necesita ser inmunizado con antibióticos para luego ser valorado por un especialista en pediatría”, afirmó.
Según explicó, el joven debía comenzar un tratamiento médico el pasado 18 de marzo por una deshidrosis severa, pero su arresto, dos días antes, impidió que iniciara la atención especializada.
El pastor rechazó además la narrativa oficial con la que el régimen intentó presentar a su hijo como “sano y salvo” dentro de la prisión. Aseguró que Jonathan fue engañado para ser grabado y fotografiado “Le prometieron un día de visita como premio. Fue una gran mentira. Lo utilizaron, le tiraron fotos y grabaron videos para hacer estas cosas horrendas”, denunció.
La familia también recordó que el pasado 24 de abril la Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó medidas cautelares a favor del adolescente. No obstante, Jonathan continúa encarcelado mientras espera juicio por el presunto delito de sabotaje.
El caso también generó reacciones entre legisladores estadounidenses. La congresista republicana María Elvira Salazar aseguró que el caso refleja el deterioro del regimen de La Habana.
“El régimen cubano puede intentar venderle al mundo la historia que quiera, pero sabemos perfectamente cuál es: un sistema fallido que se derrumba bajo su propio peso y ahora arremete con violencia”, afirmó.
El congresista Mario Díaz-Balart calificó como “cruel” la situación del adolescente y denunció que el régimen el obligó al menor a tocar el piano mientras permanece encarcelado.
“Es un abuso y una violación flagrante de sus derechos humanos”, declaró, al exigir su liberación inmediata e incondicional.
Las declaraciones se producen luego de la difusión de la foto del menor dentro de la prisión de Canaleta, mientras organizaciones y familiares continúan denunciando que Jonathan David Muir sigue recluido en condiciones que ponen en riesgo su integridad física y emocional.