Sumario
- Investigadores, exoficiales cubanos y antiguos agentes del FBI se reunieron para analizar el alcance de las operaciones de inteligencia de Cuba en EEUU.
- Exagentes del FBI señalaron que la inteligencia cubana es una de las más efectivas del mundo, citando casos como la Red Avispa y Ana Belén Montes, quien espió durante 17 años motivada por convicciones ideológicas.
El alcance real de las operaciones de inteligencia del régimen cubano dentro de Estados Unidos fue el hilo conductor que reunió a expertos de los servicios secretos cubanos y antiguos agentes del FBI en un foro realizado esta semana en la sede de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) en Washington D.C.
Titulado The Enemy Within? Cuban Intelligence Penetration in the United States (¿El enemigo interno? La penetración de la inteligencia cubana en Estados Unidos) y organizado por el Adam Smith Center for Economic Freedom, el foro se centró en el informe reciente del Departamento de Estado, Cuba: la capital del Comunismo en el siglo XXI, que documenta casi siete décadas de espionaje e influencia ideológica del régimen de Cuba en territorio estadounidense.
Carlos Díaz-Rosillo, director del centro, exfuncionario en la Casa Blanca y especialista en seguridad nacional, abrió el panel con la advertencia de que lo que ocurre en Cuba no se queda ahí, sino que se proyecta directamente sobre Estados Unidos.
La primera ponencia fue de la investigadora María Werlau, directora ejecutiva de Archivo Cuba, que explicó que La Habana ha tenido por décadas una estrategia de penetración en sistemas democráticos precisamente mediante un sistema totalitario que ha permitido operaciones más sutiles y prolongadas en el tiempo, y que Fidel Castro se dedicó a estrechar y diversificar sus alianzas políticas con otros detractores de Estados Unidos.
La autora de "Las víctimas olvidadas del Che Guevara" advirtió que La Habana logró construir una imagen internacional de víctima que ocultó por años el verdadero alcance de sus operaciones. También se refirió a que el régimen ha sostenido miles de relaciones de inteligencia en territorio estadounidense, y que esos contactos no siempre buscan la clandestinidad y el robo de información secreta, sino que muchas veces se trata de personas con acceso legítimo a universidades, gobiernos y compañías que resultan valiosas por su posición.
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Del control interno a la influencia exterior: Cuba exporta espionaje, represión y desestabilizaciónPor su parte, la periodista Gelet Martínez Fragela, aseguró que la mayor industria de Cuba es "la influencia" y que "su principal línea de producción se encuentra aquí, dentro de los Estados Unidos".
La también directora de ADN Cuba presentó una investigación centrada en las redes vinculadas al régimen cubano dentro de Estados Unidos. Durante más de dos años, ha revisado documentos públicos (desde registros municipales hasta itinerarios de viajes) para mapear un universo de más de 1.500 organizaciones y personas que considera parte de un claro sistema de influencia política.
"No estoy afirmando que Cuba dirija a cada organización o a cada individuo", enfatizó la periodista, dejando claro que su trabajo no prueba una cadena de mando directa, sino un entramado de relaciones que resultan convenientes para los intereses de La Habana y que, al ser abiertas resultan más difíciles de atajar.
"La influencia es abierta, mientras que la injerencia es encubierta. Estas relaciones son muy abiertas, y por eso a las fuerzas del orden les resulta tan difícil combatir esta red", apuntó.
Entre los grupos identificados destaca Pastores por la Paz, el cual ha operado en estrecha colaboración con el Instituto de Amistad con los Pueblos (ICAP) recientemente sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Según la investigación de Martínez Fragela, la organización funciona como puente político entre activistas de Estados Unidos y el gobierno cubano, además de facilitar el envío de ayuda material y coordinar viajes de simpatizantes hacia la isla.
Enrique García, quien fue reclutado por la inteligencia cubana a los 17 años y desertó en Ecuador en 1989, relató que durante su carrera presenció el financiamiento de campañas electorales latinoamericanas con dinero enviado por Fidel Castro, además de reclutamientos de altos funcionarios extranjeros.
La perspectiva de exagentes del FBI sobre el espionaje cubano
El exagente especial Stuart Hoyt Jr., quien pasó dos décadas en el FBI persiguiendo redes de espionaje cubanas como la Red Avispa, aseguró que el servicio de inteligencia cubano es uno de los mejores del mundo por su persistencia y paciencia, y que mientras un agente estadounidense cambia de asignación y de amenaza cada pocos años, su contraparte cubana puede pasar toda una carrera estudiando un único país. Como ejemplo, mencionó los mensajes cifrados que salieron a la luz durante el juicio de la Red Avispa, en los que Cuba exigía a sus agentes no abandonar sus intentos de infiltración en la Florida, aunque tomara años lograrlo.
Otro de los elementos que han contribuido al éxito de operaciones de inteligencia cubanas y que se expuso en el foro, fue el hecho de reclutar personas que trabajen por motivación ideológica y no financiera. Un importante ejemplo es el de Ana Belén Montes, a quien, según el exagente Peter Lapp, tomó tantos años descubrir porque rechazaba genuinamente la política exterior de Washington, lo cual, a diferencia de un espía que cobra por información, eso algo que no deja huellas bancarias que perseguir.
Lapp fue frontal al comparar prioridades: para las agencias de inteligencia de Estados Unidos, China y Rusia acaparan la atención, mientras Cuba queda relegada a un segundo plano pese al historial de casos como el de Montes y a que, para el servicio de inteligencia del régimen, Washignton es prioridad.
Que Cuba enfrente una crisis económica severa, coincidieron los participantes, no dice nada sobre su capacidad operativa. Todo lo contrario, son las libertades propias de un sistema democrático las que le permiten a La Habana moverse con margen dentro de Estados Unidos sin cruzar líneas legales evidentes ni activar las alarmas que sí despiertan rivales como Moscú o Beijing.