Exmilitares cubanos ven viable que haya filtraciones a la CIA desde las Fuerzas Armadas

Una parada militar en Cuba. (AP/Ramon Espinosa/Archivo)

Sumario

  • En sintonía con el llamado de Estados Unidos a los cubanos para que colaboren con la Agencia Central de Inteligencia, la grieta interna pudiera abrirse desde los cuarteles.
  • Exmilitares advierten que las bases castrenses ya no son fieles a la dictadura.

Ante el reciente llamamiento del secretario de Estado de EEUU Marco Rubio, instando a los ciudadanos cubanos, en especial a los miembros del aparato estatal y militares, a colaborar con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), se ha abierto un debate sobre su viabilidad táctica y las fracturas internas en el poder de la isla.

Dos exmilitares cubanos coincidieron, en declaraciones a Martí Noticias, en que es altamente viable y factible que exista una filtración real de información sensible desde el interior de las fuerzas armadas cubanas hacia los servicios de inteligencia estadounidenses.

Para el exteniente coronel cubano Máximo Ruiz Matoses, exiliado en España y directivo del grupo independiente Militares Objetores de Conciencia, el mito de un gobierno y unas fuerzas armadas monolíticas en Cuba hace tiempo que dejó de reflejar la realidad.

Según su análisis, existen numerosos oficiales dentro y fuera de la isla que ya han roto sus vínculos ideológicos con el sistema gobernante, y permanecen en las filas castrenses por mera subsistencia económica y para sostener a sus familias, pero carecen de un compromiso real con la dictadura en su fuero interno.

"Todo lo que se haga en favor de la liberación de Cuba vale, es un paso más en la dirección correcta", afirmó el exoficial cubano, sugiriendo que un buen manejo táctico por parte de la inteligencia estadounidense podría motivar a mandos con acceso a tropas blindadas y recursos estratégicos a jugar un papel decisivo.

Advirtió también que este tipo de iniciativas propicia un clima de desconfianza interna, donde los oficiales "se van a empezar a mirar unos a otros" y se fomentará la filtración de información sensible.

Por su parte, desde La Habana, Ramón Escalona, ingeniero en telecomunicaciones y con experiencia de servicio activo como militar, aportó una perspectiva centrada en la viabilidad operativa y el uso de tecnologías actuales dentro de las unidades castrenses.

"Cualquier operación militar que vaya a realizar el gobierno de los Estados Unidos en Cuba, primeramente, tiene que contar con información de inteligencia. Por tanto, esta publicación que hizo la CIA en su página es de vital importancia", señaló Escalona, conocido como "El opositor de Satanás".

El exmilitar recordó que, a diferencia de su etapa formativa en 2009, cuando los teléfonos móviles estaban prohibidos para las tropas, en la actualidad los efectivos sí suelen portarlos.

A pesar de las restricciones internas de acceso a las unidades con estos dispositivos, Escalona sostiene que se pueden introducir de manera oculta: "Se puede usar en un horario, por ejemplo, en los servicios de guardia en la noche, que prácticamente no hay nadie en la unidad militar, para tomar fotos, hacer videos y entregarles esa información a los servicios de inteligencia".

Con un llamado directo a sus excompañeros de armas, Escalona concluyó: "Yo le recomiendo a los militares cubanos que no sigan el juego de la dictadura. Este es momento de hacer algo por la Patria, la Patria que no es el PCC. La Patria que es la nación cubana y es de todos los cubanos".

En Facebook, el llamado de Rubio a los cubanos para colaborar discretamente con la CIA ha generado reacciones divididas. Por un lado, sectores de la oposición y usuarios en el exilio ven la propuesta con esperanza, considerándola una vía de presión válida para fracturar el sistema y alentar un cambio político ante la crisis generalizada en la isla.

En contraste, simpatizantes del régimen cubano rechazan tajantemente la iniciativa calificándola de provocación injerencista e ironizando sobre las tácticas de reclutamiento abierto de la agencia estadounidense.

Otros cubanos muestran cautela y escepticismo, debatiendo sobre los riesgos reales de involucrarse en este tipo de operaciones debido al fuerte control de la Seguridad del Estado.