Sumario
- El paquete incluye cerca de 133 millones de dólares para el Llamamiento Global 2026 del CICR y 70 millones para la FICR, dentro de una estrategia de financiamiento flexible para responder con rapidez a emergencias y conflictos.
- El Departamento de Estado subrayó que apoyar a organizaciones con infraestructura consolidada reduce cargas burocráticas y acelera la entrega de asistencia en zonas de difícil acceso.
El gobierno de Estados Unidos anunció este jueves una contribución superior a los 200 millones de dólares destinada al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y a la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) para reforzar la respuesta ante crisis humanitarias y desastres en todo el mundo.
Según informó el Departamento de Estado, el paquete incluye cerca de 133 millones de dólares para el Llamamiento Global 2026 del CICR y 70 millones de dólares para la FICR. La asistencia forma parte de la estrategia estadounidense de financiamiento flexible para que las organizaciones humanitarias puedan responder de manera inmediata a emergencias y conflictos sin depender de largos procesos administrativos.
Las autoridades estadounidenses destacaron que la FICR cuenta con una red de 18 millones de voluntarios capacitados en las sociedades nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, lo que le permite desplegar ayuda rápida y a gran escala cuando ocurren desastres naturales o emergencias complejas. Los fondos ayudarán a fortalecer la capacidad de respuesta de estas organizaciones sobre el terreno.
Por su parte, la contribución al CICR respaldará la entrega de ayuda vital a poblaciones afectadas por conflictos armados. El Departamento de Estado señaló que el mandato neutral e imparcial de esa organización le permite acceder a comunidades ubicadas en zonas de combate y áreas de difícil acceso, donde otros grupos humanitarios enfrentan mayores limitaciones.
Washington también afirmó que canalizar fondos a través de organizaciones con infraestructura ya establecida permite ofrecer asistencia de forma más rápida y eficiente, aprovechando redes humanitarias consolidadas y reduciendo cargas burocráticas.
La nueva ayuda complementa aportes similares realizados a organizaciones como Catholic Relief Services, UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos, así como el compromiso de 3.800 millones de dólares con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA).
Estados Unidos reiteró que continúa siendo el mayor donante humanitario del mundo y exhortó a otros gobiernos y al sector privado a sumarse a un modelo de asistencia internacional que, según afirmó, sea más ágil, eficiente, responsable y orientado al impacto local.