Economista aterriza el verdadero escenario más allá de los planes de la reforma bancaria en Cuba

Experto advierte que recuperar el CUP como reserva de valor exige tasas reales positivas y alguna predictibilidad cambiaria. (Ramón Espinosa/AP/Archivo)

Sumario

  • Cuba anunció nuevas transformaciones para el sector bancario, presentadas como una apuesta por recuperar funciones básicas del sistema y fortalecer al peso cubano.
  • El plan, que abarca apertura a capitales privados, más crédito, digitalización de pagos y control de remesas, fue recibido con escepticismo por el economista Elías Amor, que duda de su viabilidad en una economía marcada por la inflación, la falta de confianza y las limitaciones estructurales del país.

En medio de un caos bancario que incluye falta de efectivo, colas de madrugada de los jubilados para cobrar sus pensiones, transferencias de dinero que no acreditan o no son aceptadas y sectores laborales que llevan meses sin recibir sus salarios, se anunció en la oficialista Mesa Redonda de la televisión cubana la parte de las 176 transformaciones económicas aprobadas en junio que concierne al sector bancario, el eje temático número 11 de 23 que tiene el paquete.

El tono oficial es de “recuperar funciones básicas” del sistema bancario —crédito, pagos, ahorro y confianza— y devolver al peso cubano su papel como medio de pago, unidad de cuenta y reserva de valor.

En conversación con Martí Noticias el profesor de Economía de la Universidad de Valencia, Elías Amor Bravo, un experto en la economía cubana, recibió con escepticismo y como un “desiderátum” (tomar como realidad lo que se desea) el plan a desarrollar en cuatro frentes principales: apertura y capitalización; crédito, ahorro y financiamiento; innovación, pagos y canales digitales; y mercado cambiario y remesas.

Antes de abrir, poner orden

Sobre la apertura y capitalización, La Habana proyecta un sistema más amplio con bancos e instituciones financieras con capital estatal, privado nacional y extranjero, bajo licencia y supervisión del Banco Central de Cuba (BCC).

“Es de difícil cumplimentación en la economía cubana donde un sistema bancario absolutamente controlado por el Estado, con una extraordinaria rigidez y con muchísimos problemas para funcionar como funcionan los sistemas bancarios en todos los países del mundo. Por ejemplo, antes de crear instituciones especializadas, lo que hay que hacer es poner en orden el sistema bancario, porque si no, esas entidades especializadas, como por ejemplo ese Banco de Desarrollo y Fomento Agrícola, no van a tener el funcionamiento que cabría esperar”, comentó el economista hispano cubano, quien también publicó una análisis de estas medidas en su blog Cubaeconomía.

“En cuanto a la inversión, ahora dicen que la inversión no es solamente dinero o entrada de capital en las entidades sino también tecnología. Yo creo que la aportación de tecnología va asociada a la toma de capital. No va a entrar en el banco una entidad extranjera con una participación si no lleva sus propios procedimientos de gestión de tecnología. Creo que el sistema bancario cubano no está preparado para recibir esa aportación tecnológica”, opinó.

¿Crédito y financiamiento sin derecho a propiedad?

En lo concerniente al crédito, ahorro y financiamiento, se proponen más productos diferenciados por sector (sobre todo el agro), bancos como “asesores” y no solo prestamistas, y un mecanismo de tasas de interés “más financiero y menos administrativo”, con mayor autonomía de los bancos comerciales para competir por depósitos. Se mencionan créditos a personas naturales para fuentes renovables de energía y, más adelante, crédito al consumo. También se habla de ampliar garantías (dentro del marco constitucional) y de educación financiera.

“Sinceramente, lo veo como un desiderátum, más que una cuestión fácil de alcanzar cuando hay una cultura histórica determinada por parte del sector empresarial, y en este caso el sector estatal, de trabajar de una determinada manera. Captar recursos en la población, pues la verdad es que los cubanos no tienen capacidad de ahorro, más bien todo lo contrario, no sé de dónde pueden movilizar fondos para depositarlos en los bancos cuando luego esos fondos se deterioran por la inflación y por el paso del tiempo”, consideró Elías Amor.

El economista se refirió a las garantías de crédito como otro punto oscuro. "La garantía en la economía de mercado depende del título de propiedad que el dueño de una tierra, el dueño de un negocio, de una empresa, de un edificio presenta al banco y esa garantía o aval es lo que permite que el banco movilice los recursos con los cuales se va a desarrollar la actividad económica. Yo creo que esto falla en la economía cubana porque no existen los derechos de propiedad de los factores de producción y por tanto nadie puede pensar que se vayan a alterar los mecanismos de la garantía".

En este sentido apuntó que "si se cambiaran esos mecanismos y la garantía se estableciera en base a otros criterios, que no son los derechos de propiedad, el derrumbe del sistema económico podría tener dimensiones realmente espectaculares”.

¿Digitalización o efectivo?

En lo relativo a la innovación, los pagos y los canales digitales, el énfasis no es construir más sucursales, sino sacar trámites del mostrador: tecnologías financieras con regulación diferenciada, actualización del marco de criptomonedas, proyectos de inteligencia artificial y más uso de cuentas y canales móviles para reducir colas y presencialidad.

“Las innovaciones que se plantean no van a contribuir a la necesaria modernización de la banca, porque como ellos mismos dicen, la mejora del sistema no consiste en construir más sucursales sino desarrollar más y mejores servicios que permitan a las personas por ejemplo reducir esa presencialidad en los bancos, realizar muchas operaciones de carácter digital", opinó el académico.

Amor llamó la atención a que "contrariamente a ese objetivo de banca digital, emiten billetes con un valor nominal muy elevado (10.000 y 20.000 CUP) para fomentar de nuevo el efectivo en manos del público. Es decir, que es un conjunto de medidas que no están dominadas por una orientación estratégica, sino que van dando saltos de un lado para otro sin acabar de definir una estrategia clara".

Remesas y casas de cambio

Otro objetivo es controlar los flujos que hoy circulan fuera del sistema bancario como el cambio informal y las remesas. La Habana confirmó que ya opera una casa de cambio privada en Santa Clara y que hay más solicitudes para abrir este tipo de negocio. Además, anunció soluciones digitales para las remesas, con menores costos y tiempos, y una plataforma digital de subasta de divisas, por fases y con programas pilotos.

“En Cuba hay tres tipos de cambio en este momento y claro, eso no existe en ningún otro país del mundo, hay que mover desde luego el mercado de las divisas y crear un sistema que permita una claridad y una transparencia en los cambios, si no, eso no va a funcionar. Las casas de cambio privadas, que se han anunciado como una medida espectacular, tampoco van a resultar especialmente útiles, sobre todo si se establecen en puntos muy concretos del territorio y no van a tener competencia entre ellas”, evaluó el economista.

“En cuanto a las remesas, es verdad que lo que van a buscar estas transformaciones es que se utilicen más los procedimientos digitales, pero de la misma forma que la banca digital en Cuba está condicionada por los avances tecnológicos, que son muy lentos y que además no se corresponden con lo que se necesita, pues yo creo que muchas de estas remesas van a seguir llegando a Cuba por los canales informales que el régimen no controla”, advirtió.

Del dicho al hecho

Cuba dice que, de lo anunciado, ya están en marcha la primera casa de cambio privada operativa y otras en trámite; un banco agrícola especializado casi listo; flexibilización de cuentas en moneda extranjera para mipymes y cuentapropistas; nuevos billetes de alta denominación y créditos existentes para energías renovables, que se pretenden agilizar.

Lo demás —banca privada de pleno derecho, crédito al consumo masivo, tecnologías financieras licenciadas, criptomoneda regulada, subasta digital de divisas, tasas libres entre bancos— está en “cronograma gradual”, “propuesta en fase final” o “los detalles se informarán después”.

Otros obstáculos estructurales

Credibilidad y moneda. Recuperar el CUP como reserva de valor exige tasas reales positivas y alguna predictibilidad cambiaria. Si la inflación sigue erosionando depósitos, la autonomía para fijar tasas no atraerá ahorro; solo encarecerá el crédito. Comentarios en el propio Cubadebate reclamaban MLC depositados hace años. Eso resume el problema de credibilidad.

Liquidez y capitalización. Abrir el sistema a privados no capitaliza solo: hay que ver quién pone el capital, en qué moneda y con qué derecho a repatriar utilidades. El embargo estadounidense y el riesgo-país limitan a bancos internacionales serios. Lo más probable a corto plazo son instituciones pequeñas, mixtas o de capital de la diáspora o países aliados, no una banca corporativa profunda. Los sucesivos corralitos financieros impuestos por el régimen conspiran contra la confianza de los inversores.

La propuesta “Cuba Transformación” de cinco destacados economistas cubanos recomienda transferir al Banco Central las reservas internacionales que permanecen bajo el control del conglomerado militar Gaesa para fortalecer su capacidad de intervención y respaldo a la política monetaria y cambiaria.

Infraestructura digital. Digitalizar pagos choca con apagones, radiobases fuera de servicio y transferencias que fallan. El monopolio de telecomunicaciones Etecsa ha reconocido que su red no aguanta más de 24 horas sin electricidad; reportes recientes describen comercios paralizados porque las transferencias no se acreditan. Sin energía y conectividad estables, “menos sucursales, más teléfono” puede empeorar el servicio, no mejorarlo.

Garantías y riesgo crediticio. Sin registro de garantías mobiliarias y procedimientos de cobro/insolvencia, el crédito al consumo y a mipymes tenderá a ser racionado o a generar mora.

Disyuntiva cambiaria: Se quiere formalizar divisas y remesas y fortalecer el CUP. Si la subasta y las casas de cambio cotizan cerca del mercado informal, se gana transparencia; si se impone un tipo oficial desconectado, el flujo seguirá fuera.

El indicador útil de la marcha de la reforma bancaria no será el número de apps o de licencias expedidas, sino si aumenta el crédito productivo, si bajan tiempo y costo de pagar, si las remesas y el efectivo en divisas entran al circuito formal y si los depósitos en CUP dejan de ser un impuesto implícito por el impacto de la inflación, advirtió el economista. Hasta que eso se vea en la ventanilla y en el teléfono inteligente —no solo en la Mesa Redonda— la reforma bancaria seguirá siendo, como dice el título oficial, una proyección.