La economía nicaragüense, que el régimen sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo presenta en sus datos oficiales como una bonanza excepcional, muestra preocupantes señales de deterioro, sobre todo para los hogares más pobres, según indican los informes de coyuntura de la Fundación Sin Límites.
De acuerdo con esta organización de ámbito centroamericano con sede en Costa Rica “la inflación alcanzó el 3.98 % en junio manteniendo la trayectoria ascendente observada durante este año y regresando a los niveles registrados a finales de 2024. Este repunte contrasta con la tendencia descendente observada entre finales de 2022 y mediados de 2025”.
Los boletines publicados por la Fundación Sin Límites sobre la situación de la economía de Nicaragua en el primer semestre de 2026 también revelan que “los incrementos al promedio del salario mínimo se han mantenido prácticamente invariantes desde abril de 2025 hasta la fecha, a pesar de las fluctuaciones en el Índice de Precios al Consumidor, de modo que el poder adquisitivo de los trabajadores se está viendo disminuido”.
El repunte de la inflación observado durante 2026 ha sido generalizado, aunque con mayor intensidad en alimentos y bebidas no alcohólicas, restaurantes y hoteles, y educación donde el incremento de los precios alcanza un 6.70%.
Los autores del informe explicaron a Martí Noticias que “dado que los alimentos representan el principal componente de la canasta de consumo de los hogares, este comportamiento incrementa el riesgo de deterioro del poder adquisitivo, particularmente entre los hogares de menores ingresos”.
“Una estructura laboral sistemáticamente precaria”
La Fundación Sin Límites advierte que “la combinación de una desaceleración del crecimiento económico con un repunte gradual de la inflación constituye un riesgo para el poder adquisitivo de los hogares y para la generación de empleo formal”.
“La persistencia de la informalidad y la concentración del empleo formal en sectores de baja remuneración reflejan una estructura laboral sistemáticamente precaria, con escasa protección social y baja calidad del empleo, lo que perpetúa la vulnerabilidad ante el deterioro del poder adquisitivo”, advierte el texto.
Los autores del análisis explicaron a Martí Noticias que “la desaceleración y el deterioro del poder adquisitivo en los últimos años han coincidido con una profundización de la concentración de poder, incluyendo las reformas constitucionales y las restricciones al ejercicio de derechos”.
El crecimiento se concentra en sectores extractivos
El último boletín emitido en agosto, sin embargo, detecta un repunte importante a lo largo de 2026 en el sector de minas, canteras y el de la construcción privada.
“Durante el primer trimestre, el sector construcción fue el segundo con mayor crecimiento interanual (16.7%), superado únicamente por el crecimiento de 24% en Minas y Canteras. Este crecimiento ha sido impulsado principalmente por la construcción privada, cuya inversión aumentó 26.4% en el trimestre, comparado a un crecimiento de solo 6.1% de la inversión pública en el sector”, señala el análisis.
Desde la Fundación Sin Límites explicaron a Martí Noticias que “el crecimiento se concentra en sectores extractivos, reflejado en las concesiones mineras a gran escala otorgadas a empresas chinas, sin que eso se traduzca necesariamente en mejores salarios o empleo formal. En 2026 documentamos, por ejemplo, que los salarios reales del sector minero crecieron muy por debajo de las exportaciones de oro”.
Al respecto, el análisis indica que “entre junio de 2025 y junio de 2026, la afiliación al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) en el sector construcción creció solo un 5.3%, mientras que el salario promedio del sector aumentó solamente 0.7% nominal, lo que supone una reducción real aproximada de 3.2 %”.
Sobre este último dato, los autores del informe explicaron a Martí Noticias que la serie de datos que publica el Banco Central de Nicaragua (BCN) sobre los salarios promedios utiliza el valor monetario en córdobas, sin tomar en cuenta el impacto en el poder adquisitivo por la inflación.
“Para saber si hay un incremento en el poder adquisitivo de las personas, se debe tomar en cuenta el valor real del salario, es decir, tomando en cuenta la inflación. En este caso, entre junio 2025 y junio 2026, el BCN reportó una inflación acumulada de aproximadamente 3.9%, mientras que el salario promedio del sector construcción aumentó solamente un 0.7%, por lo que, al descontar la inflación del aumento salarial, se obtiene una reducción real del poder adquisitivo de aproximadamente 3.2%”, explicaron los expertos que pidieron anonimato para hablar libremente sobre el tema.
La opacidad de los datos es un síntoma institucional
Finalmente, desde Fundación Sin Límites lamentaron que “la limitada disponibilidad de estadísticas laborales actualizadas continúa siendo un obstáculo para evaluar la evolución del mercado de trabajo, obligando a recurrir a estimaciones y aproximaciones para analizar indicadores como la cobertura del empleo formal”.
“La opacidad de datos es un síntoma institucional. La falta de estadísticas desagregadas y actualizadas, por ejemplo, en empleo, pobreza, remesas, hasta información censal, que documentamos refleja el cierre del espacio cívico que impide verificar independientemente la economía más allá de las cifras oficiales”, apuntan.
Finalmente, los especialistas de esa organización lamentaron que “la ausencia de institucionalidad democrática limita nuestra capacidad de medir con precisión el impacto real de estas dinámicas económicas sobre los hogares nicaragüenses” pese a ello ofrecen de manera mensual un boletín con información que esperan sea útil para el análisis de la situación dentro de Nicaragua.
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