Drones kamikaze iraníes o rusos en Cuba: ¿Clear and present danger?

Un residente observa un dron kamikaze ruso-iraní Shahed-136 (Geran-2) en una exhibición en Kyiv. (REUTERS/Valentyn Ogirenko)

Sumario

  • El canal ruso Rybar ha difundido escenarios hipotéticos de ataques con drones Shahed-136/Geran-2 contra objetivos en EEUU, destacando su alcance de más de 1.500 millas y bajo costo, lo que refuerza su potencial disruptivo en una guerra asimétrica.
  • La combinación de proximidad geográfica, la presencia de asesores iraníes y discusiones internas sobre objetivos podrían ser considerados por Washington como una amenaza estratégica.

En un contexto de crecientes tensiones geopolíticas en el hemisferio occidental, la presencia de más de 300 drones de ataque de origen iraní y/o ruso en Cuba ha elevado las alarmas en Washington. En su informe exclusivo del 17 de mayo de 2026, basado en inteligencia clasificada estadounidense, Axios ha puesto en el centro del debate una cuestión que evoca ecos de la Crisis de los Misiles de 1962, pero actualizada al siglo XXI con tecnologías de bajo costo y alto impacto.

Según las fuentes citadas por Axios, Cuba ha acumulado drones de “capacidades variadas” desde 2023, almacenándolos en ubicaciones estratégicas de la isla. Funcionarios militares cubanos habrían discutido internamente su empleo contra la base naval de Guantánamo, buques estadounidenses en el Caribe y, potencialmente, objetivos en Key West, Florida, a solo 90 millas de La Habana.

La presencia de asesores militares iraníes en la capital cubana y las solicitudes recientes de más equipo a Rusia completan un panorama que, para analistas estadounidenses, representa una amenaza creciente.

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Cuba rechaza categóricamente estas acusaciones. El canciller Bruno Rodríguez las ha calificado como un “caso fraudulento” fabricado para justificar nuevas sanciones o incluso acciones militares. El régimen de Miguel Díaz-Canel insiste en que cualquier capacidad militar que posea tiene “carácter estrictamente defensivo”, enmarcado en la legítima protección ante lo que describe como décadas de hostilidad y bloqueo económico por parte de Estados Unidos.

La publicación de asuntos cubanos elTOQUE ha rebatido esta afirmación, señalando que se trata de sistemas diseñados para destruir objetivos, no para proteger tropas o población civil, y que la adquisición de sistemas de armas implica fases que se suceden durante años para llegar a la de operatividad. “Si las FAR disponen de drones armados en alguna fase de operatividad, ese proceso comenzó varios años antes de las medidas de la Administración Trump. De ahí que presentarlos como respuesta a presiones recientes es cronológicamente insostenible”, afirma elTOQUE.

El análisis especulativo de Rybar

A fines de enero de 2026, el canal ruso Rybar —conocido por su alineación con narrativas pro-Kremlin y su actividad en Telegram— publicó un análisis hipotético (acompañado de un escalofriante mapa) titulado “¿Y si se lanzaran drones Geran desde Cuba?”. El texto exploraba escenarios en los que drones Shahed-136 iraníes (Geran-2 en la vesión rusa) serían empleados como respuesta asimétrica ante una eventual acción militar estadounidense contra el régimen de la isla.

Rybar, considerado parte del ecosistema de “minibloggers” rusos, planteaba que “la cuestión principal no es si EEUU atacará Cuba, sino cuándo y cómo”.

El artículo destacaba objetivos potenciales dentro del radio de acción de los drones: Mar-a-Lago (residencia del presidente Donald Trump en Florida); la Casa Blanca; el Centro Espacial Kennedy; bases aéreas de bombarderos avanzados como Dyess; Whiteman y Barksdale; refinerías en el Golfo de México y data centers críticos. Con un alcance efectivo de hasta 2.000 km desde La Habana, estos sistemas, según Rybar, podrían impactar el centro y noreste de Estados Unidos.

Aunque especulativo y con claros tintes de propaganda, el análisis de Rybar anticipaba el debate actual y subrayaba el potencial disruptivo de esta tecnología en el “patio trasero” estadounidense.

Características de los Drones Shahed-136 y Geran-2

Los drones en cuestión pertenecen principalmente a la familia Shahed iraní. El Shahed-136 (Geran-2 en su versión rusa) es un dron kamikaze o munición merodeadora de ala delta, impulsado por un motor de pistón de 50 HP. Mide unos 3,5 metros de largo, con envergadura de 2,5 metros y un peso aproximado de 200 kg. Lleva una ojiva de 40-50 kg (hasta 90 kg en variantes rusas mejoradas) y vuela a una velocidad de crucero de alrededor de 185 km/h. Su alcance se estima entre 1.500 y 2.500 km, dependiendo de la carga.

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Sus fortalezas radican en la asimetría: bajo costo (entre 20.000 y 50.000 dólares por unidad), capacidad de lanzamiento en enjambres para saturar defensas, vuelo a baja altitud (60-4.000 metros) y navegación por GNSS/INS, con mejoras en resistencia a interferencias electrónicas. Rusia ha incorporado lecciones de Ucrania para producir versiones locales más robustas, mientras Irán las ha refinado en conflictos regionales.

Guerra Asimétrica en el Caribe

Estos sistemas representan un ejemplo clásico de guerra asimétrica. Países con capacidades convencionales limitadas, como Cuba, pueden proyectar amenaza a bajo costo, obligando al adversario superior —en este caso EEUU— a invertir recursos desproporcionados en defensa.

La experiencia en Ucrania y en el conflicto con Irán en 2026 demuestra que, aunque las tasas de interceptación son altas (80-90% en muchos casos), los drones que logran penetrar causan daños significativos y generan un desgaste económico: interceptores como Patriot cuestan millones, mientras un Shahed vale decenas de miles.

La congresista cubanoamericana por la Florida María Elvira Salazar publicó en X la siguiente reacción:

“El mundo ya ha visto lo que los regímenes hostiles pueden hacer con drones, y esas capacidades en manos del régimen cubano, a solo 90 millas de Florida, deberían preocupar a todos los estadounidenses.”

“Una dictadura alineada con los adversarios de EEUU que opera tan cerca de nuestras costas no es solo un problema regional. Es una amenaza directa a nuestra seguridad nacional.”

El régimen cubano asegura que se trata de una medida defensiva ante presiones crecientes. Sin embargo, para Washington, la combinación de proximidad geográfica, asesores iraníes y discusiones internas sobre objetivos estadounidenses podría calificar como un “clear and present danger” (amenaza clara e inminente), doctrina que históricamente ha justificado acciones preventivas.

Algunos analistas coinciden en que no existe evidencia de un ataque inminente, sino de una capacidad emergente que genera preocupación estratégica, más que una amenaza operativa inmediata. Esto complica la justificación de acciones militares directas, aunque sí podría respaldar sanciones adicionales, mayor vigilancia o despliegues disuasorios.

El Nimitz en el Caribe, ¿respuesta estadounidense?

En este escenario, el despliegue del portaaviones USS Nimitz y su grupo de combate en el Caribe, confirmado a finales de mayo de 2026 como parte del ejercicio Southern Seas, adquiere un significado particular. Aunque oficialmente rutinario, su oportunidad coincide con las revelaciones de Axios y el aumento de tensiones entre Washington y La Habana.

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El Nimitz representa una respuesta robusta a la amenaza asimétrica. Su ala aérea (F/A-18, F-35C y EA-18G Growler) permite interceptaciones más económicas que misiles tierra-aire. Los destructores escolta con sistemas Aegis, combinados con guerra electrónica, radares avanzados, misiles ESSM, RAM, Phalanx CIWS y soluciones emergentes como láseres y drones interceptores baratos, configuran una defensa multicapa optimizada precisamente contra enjambres de drones lentos y de baja altitud. Lecciones aprendidas en Ucrania e Irán han acelerado esta adaptación.

La presencia naval envía un mensaje claro de disuasión: cualquier intento de ataque sería enfrentado con superioridad abrumadora. De lo que no se habla hasta ahora es de cuán abrumador sería un contraataque.

Implicaciones y Perspectivas

Este episodio ilustra cómo la proliferación de drones baratos democratiza la capacidad de daño, transformando cálculos estratégicos. El gobierno de Cuba, aliado con Rusia e Irán, parece creer que será una herramienta disuasiva eficaz en medio de una crisis interna profunda y la decisión de la administración Trump de no permitir que la isla siga abierta a albergar bases de escucha rusas y chinas.

En junio de 2018 Martí Noticias informó sobre la construcción de un domo para ocultar una nueva y poderosa antena en la base de escucha china de Bejucal, al sur de La Habana, claramente visible en imágenes satelitales sucesivas.

Para EEUU, la presencia de los drones representa un desafío híbrido en su esfera de influencia, que obliga a equilibrar contención, diplomacia y disposición militar.

¿Es un “clear and present danger” justificante de acciones militares? Se decía de los ejércitos que invadieron Rusia -como el de Napoleón en el siglo XIX y la Wehrmacht alemana en el siglo XX- que tenían que enfrentar a tres generales rusos: el General Nieve, el General Frío y el General Distancia. Si en Rusia eran las distancias largas, en este caso es la distancia corta -la proximidad entre ambos países- más la intención discutida detectada por la inteligencia estadounidense, y la capacidad probada en combate de estos medios, sugieren un alto riesgo. Por ahora, Washington maneja respuestas calibradas: sanciones, inteligencia y demostraciones de fuerza como la del Nimitz, pero sin dejar de prever medidas unos pasos más allá.

Mientras el Caribe se convierte en un nuevo tablero de ajedrez asimétrico, la distancia de 90 millas entre La Habana y Florida se mide ya no solo en kilómetros, sino en minutos de vuelo de un dron kamikaze. En un mundo multipolar, las tecnologías accesibles están redefiniendo qué significa “amenaza” y cómo se responde a cada una de ellas.