Sumario
- Sometido a condiciones insalubres en la prisión Kilo 9, el manifestante enfrenta severas infecciones que le impiden caminar; su madre denuncia abandono total y tratos desprovisto de humanidad por parte de las autoridades penitenciarias.
El preso político Luis Emilio Cabrera Díaz enfrenta un agravamiento de su salud debido a la psoriasis que padece, una condición inmunológica que se ha tornado crítica tras más de cinco años en la cárcel bajo las duras condiciones de reclusión del sistema penitenciario cubano.
Cabrera Díaz, quien cumple una condena de 12 años de privación de libertad por manifestarse el 11 de julio de 2021, permanece en la prisión camagüeyana de máximo rigor Kilo 9, conocida como “La Disciplinaria”, en la que el hacinamiento, el estrés emocional y el ambiente insalubre han desencadenado severas infecciones en su piel que le provocan dolores intensos y le impiden caminar.
Tras años de gestiones, una reciente biopsia confirmó el avance descontrolado de la enfermedad. Su madre, Norma Díaz Hurtado, denunció en declaraciones a Martí Noticias el alarmante estado de las extremidades de su hijo, quien presenta profundas lesiones y pérdida de las uñas de los pies.
"De la rodilla para abajo tiene excoriaciones, los pies podridos, reventados, destilando humor", detalló.
"En cinco o seis ocasiones ha estado ingresado. En el tiempo que lo tienen en el hospital de la prisión, le suministran los medicamentos y ya después no. A hospitales civiles nunca lo han llevado".
La escasez institucional de fármacos obliga a que la supervivencia de los reos dependa íntegramente del esfuerzo familiar y del apoyo del exilio. Aunque la familia suministra los antibióticos y antialérgicos requeridos, el acceso real al tratamiento resulta inconstante dentro del penal.
Según denunció Díaz Hurtado, las medicinas entregadas al personal de salud de la cárcel solo se administran de manera irregular, supeditadas al olvido o descuido de las enfermeras de turno. Cada traslado fuera del hospital del presidio interrumpe los esquemas terapéuticos necesarios para estabilizar las infecciones cutáneas.
Ante el visible y progresivo deterioro físico del prisionero, el Observatorio Cubano de Libertad de Expresión (OCLE) calificó la situación como tortura y trato cruel, inhumano y degradante por parte de las autoridades estatales.
Sin voz frente a una administración penitenciaria indiferente, el preso político asiste al deterioro progresivo de su cuerpo, consciente de que las secuelas físicas que sufre se vuelven irreversibles ante la falta de una intervención oportuna.
“Totalmente cruel, inhumana la forma en que se comportan las autoridades de este país con los presos enfermos, que solo eso sucede en una dictadura como esta, la que tenemos en este país, que convierte el encarcelamiento en una condena doble: la privación de la libertad y el abandono total de su condición humana”, recalcó la mujer.