Del vertedero al plato: el peligro invisible que acecha a los habaneros

Un basurero en una calle de La Habana. (REUTERS/Norlys Perez)

Sumario

  • Food Monitor Program alerta sobre los riesgos de la insalubridad para la alimentación en la capital cubana, donde decenas de calles se han convertido en basureros o zanjas pestilentes.
  • Moscas, cucarachas, ratas y otros vectores transportan patógenos y contaminan los alimentos, además de las bacterias presentes en las aguas albañales.

La crisis de saneamiento en La Habana se ha convertido en una amenaza directa para la salud pública y la seguridad alimentaria, con microvertederos, salideros de aguas albañales y alcantarillas colapsadas cerca de viviendas, cafeterías y mercados, advirtió Food Monitor Program en una investigación divulgada en la red social X.

La organización señaló que la acumulación de basura durante días o semanas en diferentes zonas de la capital cubana favorece la proliferación de moscas, cucarachas, ratas y otros vectores capaces de transportar microorganismos patógenos y contaminar alimentos, superficies y utensilios utilizados para su preparación.

Según la investigación, numerosos microvertederos permanecen junto a viviendas, establecimientos gastronómicos y mercados, aumentando la exposición de trabajadores y consumidores a condiciones insalubres.

A la acumulación de desechos se suman los vertimientos prolongados de aguas albañales en varios municipios de La Habana, que, de acuerdo con Food Monitor Program, evidencian el deterioro de los sistemas de saneamiento de la ciudad.

La organización advirtió que el problema tiene consecuencias directas sobre la cadena alimentaria debido a que el agua es indispensable para lavar alimentos, limpiar utensilios y cocinar. Su contaminación, señaló, incrementa el riesgo de enfermedades gastrointestinales.

Food Monitor Program cuestionó además la respuesta de las autoridades ante el deterioro de las condiciones sanitarias.

Según la investigación, los inspectores suelen responsabilizar a pequeños negocios privados, trabajadores por cuenta propia y vendedores ambulantes por incumplimientos de las normas sanitarias, pese a que desarrollan sus actividades en el mismo entorno contaminado por las deficiencias en la recogida de basura y el mantenimiento de los sistemas de alcantarillado.

Un trabajador gastronómico citado en la investigación aseguró que ha denunciado reiteradamente la existencia de un microvertedero junto a una cafetería sin obtener una solución.

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"Estoy cansado de denunciar el microvertedero que la gente ha hecho aquí al lado. Si saben que hay una cafetería aquí y les pedimos que no tiren basura, lo siguen haciendo, porque Comunales ya no la recoge y porque la policía lo permite", afirmó.

Ante la falta de respuesta de las instituciones responsables, algunas comunidades han comenzado a buscar soluciones por sus propios medios.

Food Monitor Program documentó que algunos vecinos pagan a trabajadores privados para retirar los microvertederos. Quienes no cuentan con recursos económicos para hacerlo recurren en ocasiones a quemar la basura acumulada, una práctica que también genera riesgos sanitarios y ambientales.

La organización describió este fenómeno como una "privatización de la higiene urbana", debido a que responsabilidades relacionadas con servicios públicos básicos están siendo trasladadas progresivamente a los ciudadanos.

Food Monitor Program vinculó esta situación con la creciente digitalización de la venta de alimentos en Cuba y sostuvo que ambos fenómenos constituyen respuestas forzadas ante la ausencia de políticas públicas capaces de garantizar servicios básicos para la población.

La organización alertó sobre el impacto de trasladar cada vez más responsabilidades a una población empobrecida y vulnerable, con dificultades para acceder a los recursos necesarios para garantizar condiciones adecuadas de higiene y seguridad alimentaria.

Food Monitor Program reclamó un sistema alimentario y sanitario funcional, especialmente durante los meses de verano, cuando aumentan los riesgos epidemiológicos asociados a las altas temperaturas, la acumulación de basura, las aguas contaminadas y la proliferación de vectores.

La organización pidió además a los ciudadanos documentar la presencia de microvertederos y salideros de aguas albañales próximos a mercados, cafeterías y otros puntos de venta de alimentos para continuar recopilando información sobre el impacto de la crisis de saneamiento en la población cubana.