Sumario
- En abril de 2026, el Observatorio Cubano de Conflictos registró 1.133 protestas y expresiones de descontento, pese al aumento de la represión y el control estatal.
- Las manifestaciones incluyeron 305 desafíos directos al Estado policial y 14 protestas presenciales, principalmente por falta de electricidad y agua, además de acciones simbólicas como la del “Spider-Man cubano”.
Cuba registró al menos 1.133 protestas, denuncias y expresiones de descontento en abril de 2026, en un contexto marcado por el aumento de la represión, tensiones políticas y el deterioro de las condiciones de vida, de acuerdo con el más reciente informe del Observatorio Cubano de Conflictos (OCC).
El periodista e investigador del OCC, Rolando Cartaya, describió el período como uno de fuerte control estatal en las calles y creciente presión sobre la población.
“Abril fue un mes donde hubo un virtual toque de queda… patrullas y un reforzamiento de la represión en medio de las tensiones con Estados Unidos, y esta campaña tratando de comprometer a todos los cubanos”, dijo Cartaya en declaraciones a Martí Noticias.
Pese a ese escenario, el experto subrayó que el descontento ciudadano se mantuvo elevado. “Aun así, hubo 1.133 protestas, y de ellas 305 fueron desafíos al Estado policial”, afirmó.
El informe del OCC precisa que estas expresiones de inconformidad se registraron en todo el país y abarcaron tanto reclamos sociales como denuncias políticas, en un ambiente descrito por expertos como de “excepcionalidad” sin una declaración formal de estado de emergencia.
Entre las manifestaciones más visibles se contabilizaron al menos 14 protestas presenciales, principalmente motivadas por la falta de electricidad y agua, dos de los problemas más persistentes que enfrentan los cubanos en medio de prolongados apagones y fallas en los servicios básicos.
Una de las acciones más llamativas fue la protagonizada por el atleta Javier Ernesto Martín Gutiérrez, conocido como el “Spider-Man cubano", quien durante varios días denunció a gritos desde el balcón de su vivienda en Marianao los abusos del gobierno, antes de ser detenido por las autoridades.
No obstante, la mayoría de las protestas y denuncias se canalizaron a través de redes sociales y medios independientes, lo que refleja tanto el alcance de las plataformas digitales como las limitaciones para la movilización en espacios públicos bajo vigilancia estatal.
Uno de los elementos más preocupantes señalados en el informe es el aumento de la inseguridad ciudadana, que pasó a ocupar el segundo lugar entre las categorías registradas por el OCC.
“Algo sumamente preocupante fue el salto de la categoría de inseguridad ciudadana… con 185 entradas comparadas con 85 en marzo”, indicó Cartaya.
Según los datos recopilados, al menos 41 personas murieron en abril como consecuencia de la violencia criminal, social, de género e intrafamiliar, mientras se reportaron 21 asaltos en distintas zonas del país.
El informe también destaca el agravamiento de la crisis económica y social, con un aumento de las denuncias relacionadas con la escasez de alimentos, la inflación y el deterioro de la calidad de vida.
En ese sentido, Cartaya describió un panorama marcado por la precariedad y la falta de acceso a recursos básicos.
“Hubo imágenes desgarradoras como la de hombres comiendo de la basura, niños tocando puertas para pedir algo de comer y ancianos que pasan hasta tres días sin ingerir alimentos”, señaló.
El apartado de alimentación, inflación y agricultura acumuló 130 denuncias en abril, en un contexto de creciente dependencia de donaciones internacionales, reducción de la canasta básica subsidiada y altos precios de los alimentos tanto en el sector privado como en las tiendas en divisas.
El OCC advierte además sobre el deterioro de otros sectores clave, como la salud pública, la vivienda y los servicios básicos, donde persisten problemas estructurales como la escasez de medicamentos, el colapso del sistema hospitalario y el déficit habitacional.
En paralelo, el informe documenta un incremento de la respuesta represiva por parte del Estado, con detenciones arbitrarias, interrogatorios, amenazas y restricciones a activistas, opositores y ciudadanos en general.
En este contexto, Cartaya señaló que el descontento político también se ha hecho más visible entre la población.
“Los cubanos no ocultaron sus deseos de que la administración Trump cumpla con la promesa de cambiar el régimen que los tiene en esta crisis humanitaria”, afirmó.
El informe concluye que, a pesar del endurecimiento del control estatal, el malestar social continúa manifestándose en toda la isla, impulsado por una crisis multidimensional que combina dificultades económicas, deterioro institucional y restricciones a las libertades civiles.