Cuba promete farmacias privadas, pero el Estado decidirá cómo se abastecen

Una farmacia en La Habana

Sumario

  • Tres proyectos están en proceso de constitución y otros 14 recibieron el aval para continuar los trámites. Ninguna farmacia privada ha comenzado todavía a prestar servicios.
  • El Estado seguirá controlando las licencias, los medicamentos y todas las importaciones de estos negocios.

El régimen cubano avanza en la creación de las primeras farmacias gestionadas por negocios privados en más de cinco décadas, en medio de una prolongada escasez de medicamentos que ha dejado vacíos numerosos establecimientos estatales y ha obligado a muchas familias a buscar tratamientos en el mercado informal.

El Ministerio de Salud Pública, MINSAP, informó que evalúa 36 proyectos presentados por formas de gestión no estatal. De ellos, tres se encuentran en proceso de constitución y otros 14 recibieron un aval inicial para continuar los trámites.

Sin embargo, hasta el momento ninguna farmacia privada ha abierto sus puertas ni comenzó a prestar servicios al público, aclaró Cristina Lara Bastanzuri, directora nacional de Medicamentos y Tecnologías Médicas del MINSAP.

La precisión resulta importante porque el avance de los tres primeros proyectos no significa que las farmacias hayan recibido todas las licencias necesarias para operar. Las autoridades tampoco han divulgado los nombres de sus propietarios, las provincias donde funcionarán ni una fecha estimada para su apertura.

Una apertura después de décadas de control estatal

La participación privada en los servicios farmacéuticos fue autorizada mediante el Decreto 160 de 2026, publicado el 28 de julio en la Gaceta Oficial de Cuba y vigente desde el 4 de agosto.

La disposición clasifica los servicios farmacéuticos como una actividad “autorizable o condicionada”. Esto permite que empresas privadas, micro, pequeñas y medianas empresas y cooperativas no agropecuarias administren farmacias y comercialicen medicamentos y otros productos para la salud.

La autorización no se extiende expresamente a trabajadores por cuenta propia que pretendan ejercer la actividad de manera individual. En el caso de la fabricación de productos farmacéuticos, el decreto exige además la asociación o el encadenamiento con la industria estatal.

Se trata de la primera apertura formal de este sector a negocios privados desde la llamada Ofensiva Revolucionaria de 1968, cuando el régimen de Fidel Castro eliminó prácticamente todos los pequeños negocios que permanecían en manos particulares.

Las autoridades cubanas, sin embargo, insisten en que la medida no representa una privatización del sistema sanitario, sino la incorporación de formas no estatales como complemento de la red pública.

Qué medicamentos podrán vender

Las nuevas farmacias podrán crear su propia cartera de medicamentos, insumos médicos y otros productos para la salud, pero deberán hacerlo dentro de los límites establecidos por el MINSAP. No podrán comercializar medicamentos destinados exclusivamente al uso hospitalario, productos clasificados como drogas ni aquellos incluidos en otros listados nacionales sujetos a restricciones.

Todo medicamento deberá contar con la autorización de la autoridad reguladora cubana. El MINSAP permitirá inicialmente el uso de un registro sanitario temporal con una vigencia de dos años. Durante ese periodo se evaluará el comportamiento del producto antes de decidir si recibe un registro definitivo.

Las farmacias también necesitarán locales que cumplan las condiciones de temperatura, humedad, almacenamiento y conservación requeridas para los medicamentos. Cada establecimiento deberá disponer de personal farmacéutico calificado y de un profesional responsable de la actividad técnica.

Además, quedarán sometidas a licencias, inspecciones y controles sanitarios. El MINSAP indicó que elaboró un listado orientativo para los negocios futuros con medicamentos muy solicitados por la población, algunos de los cuales no mantienen una disponibilidad estable en las farmacias estatales.

Importaciones privadas a través de empresas estatales

Aunque las farmacias serán administradas por negocios no estatales, no podrán importar libremente los medicamentos que pretendan comercializar.

“Todas las importaciones tienen que transitar por las dos importadoras que tenemos, que son Medicuba, del MINSAP, y Farmacuba, de la industria farmacéutica cubana”, declaró Lara Bastanzuri, según publicó la prensa cubana.

Medicuba y Farmacuba ofrecerán servicios a las mipymes durante la identificación de proveedores y los trámites de importación. También estará disponible Emcomed, comercializadora estatal que posee licencia sanitaria, almacenes, transporte y personal para distribuir medicamentos.

El modelo deja en manos del Estado varios puntos decisivos de la cadena: la autorización del negocio, el registro sanitario de los productos, la importación y, cuando se contraten sus servicios, el almacenamiento y la distribución.

Esta intermediación también podría influir en el precio final de los medicamentos, aunque las autoridades todavía no han explicado cuánto cobrarán las empresas estatales por sus servicios ni qué mecanismos se utilizarán para evitar precios inaccesibles para la mayoría de la población.

Las farmacias estatales no serán entregadas a particulares

El MINSAP aclaró que no arrendará a los nuevos actores privados los locales donde funcionan actualmente las farmacias comunitarias estatales. Esos establecimientos continuarán bajo administración pública y, según el discurso oficial, mantendrán la venta de medicamentos subsidiados y los servicios correspondientes a la población.

Las nuevas farmacias, por tanto, deberán establecerse en otros locales que cumplan los requisitos sanitarios. Las autoridades han descartado el uso de portales de viviendas o espacios improvisados que no garanticen la conservación adecuada de los productos.

La apertura ocurre después de años de desabastecimiento en la red estatal. En julio de 2025, el propio MINSAP reconoció ante la Asamblea Nacional que Cuba solo tenía disponible aproximadamente el 30 % de su cuadro básico de medicamentos, de acuerdo con datos recogidos por Periodismo de Barrio.

La falta de antibióticos, analgésicos, medicamentos para enfermedades crónicas y otros productos esenciales ha impulsado un mercado informal en las calles y las redes sociales. Muchos de esos medicamentos llegan desde el extranjero a través de viajeros o envíos familiares y se venden sin garantías sobre su origen, conservación o autenticidad.

Las farmacias privadas podrían ampliar la disponibilidad de algunos medicamentos y ofrecer una alternativa legal al mercado informal. Pero la medida también plantea interrogantes sobre quiénes podrán pagar los productos importados en un país donde los salarios y las pensiones estatales han perdido gran parte de su poder adquisitivo.

Su principal limitación está en el control estatal

Para el economista cubano Elías Amor, la principal limitación de las futuras farmacias privadas no está en las regulaciones sanitarias, habituales en cualquier país, sino en el control estatal sobre la importación de medicamentos. Aunque los establecimientos serán gestionados por actores no estatales, todos sus productos tendrán que entrar a través de Medicuba o Farmacuba.

Amor considera que esta intermediación impide hablar de verdadera libertad empresarial, porque las farmacias no podrán importar ni abastecerse directamente. También podrán depender de Emcomed para el almacenamiento, transporte y distribución, lo que mantendría al Estado presente en prácticamente toda la cadena comercial.

El economista advierte que esa burocracia podría terminar reproduciendo en los establecimientos privados el mismo desabastecimiento que existe en la red estatal. A su juicio, el régimen permite que los privados administren las farmacias, pero conserva intacta su capacidad para controlar las licencias, el origen de los medicamentos y su entrada al país.

Por ahora, la anunciada apertura sigue sin materializarse frente al público. Existen 36 proyectos bajo evaluación, pero solo tres avanzaron hasta la etapa de constitución.