Durante años, la identidad de los inversionistas asiáticos que adquirieron una parte del negocio internacional del tabaco cubano permaneció oculta detrás de una compleja estructura de sociedades. Ahora, uno de esos nombres coloca a Habanos S.A. en medio de un escándalo financiero y judicial internacional.
Se trata de Chen Zhi, también conocido como Vincent Chen, un empresario nacido en China que desarrolló buena parte de su imperio en Camboya. Chen fue fundador y presidente de Prince Holding Group, un conglomerado con intereses en la banca, los bienes raíces, los servicios financieros y otras actividades.
Según documentos corporativos e investigaciones periodísticas, Chen llegó a controlar indirectamente más del 28,55 % de Habanos S.A., la empresa mixta que mantiene el monopolio sobre la comercialización mundial de los tabacos cubanos.
Su participación convirtió al empresario en el mayor accionista privado individual conocido de Habanos S.A., solamente por detrás del Estado cubano, que controla la mitad de la compañía. El vínculo de Chen con Cuba comenzó a estructurarse en 2020, cuando la multinacional británica Imperial Brands vendió su negocio de tabacos elaborados a mano por aproximadamente 1.400 millones de dólares.
La operación incluyó Tabacalera USA, matriz de Altadis U.S.A. y JR Cigar, fábricas en República Dominicana y Honduras y la participación privada del 50 % en Habanos S.A. Esa mitad de la comercializadora cubana terminó bajo el control de Allied Cigar Corporation mediante Tabacalera S.L.U. El otro 50 % permaneció en manos del Estado cubano a través de Cubatabaco.
Los compradores fueron presentados inicialmente como un consorcio de inversionistas asiáticos, sin que sus identidades fueran reveladas públicamente. Documentos entregados posteriormente a reguladores europeos permitieron reconstruir una red de compañías registradas en Hong Kong, las Islas Caimán y las Islas Vírgenes Británicas. Esa estructura conducía hasta Chen Zhi.
Investigaciones periodísticas indican que Chen controlaba el 57,1 % de la sociedad vinculada con Allied Cigar Corporation. Como Allied poseía la mitad privada de Habanos S.A., la participación efectiva del empresario dentro de la compañía cubana equivalía aproximadamente al 28,55 %.
Esto no significa que Chen fuera dueño del 50 % de Habanos S.A. ni que controlara por sí solo toda la empresa. Sin embargo, sí lo colocaba como la figura dominante dentro del grupo de inversionistas privados que comparte el negocio con el régimen cubano.
China y el aumento de los precios
La llegada del capital asiático coincidió con una transformación de la estrategia comercial de Habanos S.A. La compañía aumentó significativamente los precios y reforzó el posicionamiento de Cohiba, y otras marcas como productos de lujo dirigidos a millonarios y coleccionistas.
China se convirtió en el principal mercado de Habanos S.A. por valor de ventas. En 2024, la compañía declaró ingresos récord de 827 millones de dólares, un 16 % más que el año anterior. Asia representaba cerca de una cuarta parte de sus operaciones mundiales.
Ese crecimiento, sin embargo, no estuvo acompañado por un aumento equivalente en la producción. Cuba exportó alrededor de 50 millones de tabacos en 2024, poco menos de la mitad de los 93,9 millones enviados al extranjero en el 2018.
La estrategia permitió elevar la facturación mediante precios más altos y productos exclusivos, aunque especialistas del sector sostienen que también alejó a consumidores tradicionales y abrió espacio para competidores de Nicaragua, República Dominicana y Honduras.
Durante el Festival del Habano de 2025, la presencia de compradores y empresarios chinos fue especialmente visible. El evento concluyó con una subasta millonaria donde estuvieron presentes Miguel Díaz-Canel y Manuel Marrero. En el evento un humidor de Cohiba Behike alcanzó una puja de 4,6 millones de euros.
Las acusaciones contra Chen Zhi
El imperio del empresario comenzó a desmoronarse en octubre de 2025, cuando Estados Unidos y Reino Unido anunciaron sanciones contra Chen, Prince Group y decenas de personas y compañías relacionadas.
La Fiscalía Federal para el Distrito Este de Nueva York acusó a Chen de dirigir una organización criminal dedicada a estafas de inversión con criptomonedas, conocidas como pig butchering o “matanza de cerdos”.
En este tipo de esquema, los responsables establecen durante semanas o meses una relación de confianza con las víctimas y después las convencen de transferir dinero a plataformas de inversión fraudulentas. Las autoridades estadounidenses alegan que la red operaba complejos en Camboya donde personas víctimas de trata eran obligadas a cometer fraudes en línea. También acusan a Chen de conspiración para cometer fraude electrónico y lavado de dinero.
Durante la investigación, el Gobierno estadounidense confiscó 127.271 bitcoins presuntamente vinculados con su organización. Los activos estaban valorados entonces en aproximadamente 14.700 millones de dólares. Prince Group ha rechazado las acusaciones y sostiene que ni Chen ni sus compañías participaron en las actividades criminales descritas por Estados Unidos.
Chen fue arrestado por las autoridades de Camboya y entregado a China en enero de 2026. Posteriormente, medios chinos informaron que fue acusado formalmente de causar lesiones intencionales mediante métodos crueles, un delito que puede ser castigado con penas que van desde diez años de prisión hasta la cadena perpetua o la muerte.
Tras su arresto, decenas de sociedades relacionadas con el empresario quedaron bajo sanciones y procedimientos de liquidación en varias jurisdicciones. La Corte Suprema del Caribe Oriental designó a Interpath Advisory como liquidador provisional de unas 30 compañías registradas en las Islas Vírgenes Británicas, incluida la sociedad mediante la cual Chen controlaba su participación en Allied Cigar.
Paralelamente, existen procesos en Nueva York y Hong Kong. Un tribunal hongkonés congeló activos por miles de millones vinculados con Chen y varios de sus asociados.
Hasta el momento, ninguna autoridad ha acusado a Habanos S.A., Tabacalera S.L.U. ni a las compañías tabacaleras relacionadas de participar en los delitos atribuidos a Chen. Sin embargo, su permanencia dentro de la estructura accionaria ha convertido el negocio en un riesgo para bancos, distribuidores y socios internacionales. Tabacalera busca separar a Chen de la propiedad de Habanos S.A., pero sus acciones están atrapadas en procesos judiciales en diferentes países. Cualquier venta requiere la autorización de los tribunales y la coordinación de los administradores encargados de preservar sus activos.
Restricciones en Europa
Las consecuencias ya alcanzaron uno de los principales mercados del tabaco cubano. Varios distribuidores europeos han enfrentado cierres o restricciones de cuentas bancarias como parte de revisiones relacionadas con sanciones y cumplimiento financiero.
Fifth Avenue Trading, distribuidor de Habanos en Alemania, Austria y Polonia, informó en septiembre que temporalmente no podía aceptar nuevos pedidos ni realizar envíos debido a restricciones en sus relaciones bancarias.
También se reportaron problemas para Laguito 1492, distribuidor de tabacos cubanos en los países del Benelux. Estas medidas no constituyen una prohibición general de los habanos en Europa. Reflejan una práctica conocida como de-risking, mediante la cual los bancos se alejan de negocios que puedan exponerlos a sanciones o investigaciones, aunque las empresas involucradas no estén acusadas directamente.
El caso llega en un momento difícil para la industria tabacalera cubana. Los productores todavía enfrentan las consecuencias de los huracanes que dañaron plantaciones y casas de curación en Pinar del Río. También padecen falta de combustible, fertilizantes, electricidad y materiales.
La crisis energética llevó a Habanos S.A. a posponer y finalmente cancelar el Festival del Habano de 2026, su principal vitrina comercial internacional. Hasta ahora, el régimen cubano no ha explicado públicamente cómo un empresario acusado de dirigir una organización criminal internacional llegó a controlar indirectamente casi el 30% de una de las empresas más importantes del país.
Tampoco ha precisado qué mecanismos utilizó para investigar el origen del capital, quién autorizó la operación ni qué sucederá con la participación vinculada a Chen.
Habanos S.A. continúa operando y China se mantiene como el principal mercado de la compañía. Pero el socio que contribuyó a orientar el negocio hacia los compradores asiáticos se encuentra ahora detenido, sus compañías están bajo administración judicial y algunos de los mayores distribuidores europeos comienzan a sufrir las consecuencias.
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