Avería en conductora principal en La Habana agrava la crisis de abasto de agua

Una anciana busca agua en La Habana.

Sumario

  • Una nueva avería en la Cuenca Sur agudizó la crisis de agua en La Habana y obligó a la población a buscar alternativas en medio de intensos calores y apagones.

Una nueva avería en el sistema hidráulico de La Habana dejó sin agua a miles de residentes en municipios como Plaza de la Revolución, Diez de Octubre, Cerro, Centro Habana, Habana Vieja y parte de Boyeros. Según Aguas de La Habana, la interrupción fue causada por la rotura de una conductora principal y varios salideros en la Cuenca Sur, lo que obligó a detener de emergencia el sistema de abasto.

Miembros de la sociedad civil entrevistados por Martí Noticias coincidieron en que el incidente es solo el más reciente de una crisis que se ha vuelto recurrente. La red hidráulica de la capital presenta un avanzado deterioro tras décadas de explotación y escasas inversiones, mientras que los frecuentes apagones dificultan el funcionamiento de las estaciones de bombeo y afectan la distribución del agua.

“Lo del agua no es noticia. Es sencillamente el agravamiento consecuente de lo que viene ocurriendo en Cuba con todo. Hace más de 20 años escribí un artículo sobre la situación del agua, comenzando por el deterioro de las tuberías albañales y el deterioro de las tuberías de agua fluviales, todas por debajo del nivel de la calle. Eso es un desastre que no se ha podido resolver y que se va empeorando. Lo mismo ocurre con esa gran tubería ahora que se ha roto y parado el abastecimiento a una gran parte de La Habana”, indicó Dimas Castellanos, desde Miramar.

Una anciana busca agua en La Habana.

Las consecuencias son cada vez más visibles en la vida cotidiana. Miles de familias deben almacenar agua durante días, depender de camiones cisterna o acudir al creciente mercado informal para adquirir un recurso esencial.

“Las tanquetas esas están carísimas. La gente que tiene dinero compra una pipa de agua que cuesta entre 30.000 y 40.000 pesos, pero eso no está al alcance de nadie. Sencillamente es una tragedia que yo no sé en qué va a parar, pero cada día es peor que el anterior”, agregó Castellanos.

En las redes sociales se promociona la venta a 250 CUP los 1500 mililitros de agua. La escasez también afecta la higiene, la preparación de alimentos y el funcionamiento de servicios públicos.

“La falta de agua acarrea mil cosas, por ejemplo, enfermedades, porque no puedes descargar los baños, no puedes fregar bien tus utensilios, no puedes asearte correctamente. El descontento es tan grande en la población cubana y es público el descontento. Se te quitan los deseos hasta de vivir”, señaló Belkis Domínguez, residente en Santo Suárez.

Mujeres cargando agua

“Parecemos abejas, se ve a las personas con porrones al hombro, cubos en las manos, en carretillas, de una zona a otra buscando donde encontrar un poquito de agua para subsistir”.

En los últimos años se han reportado protestas, denuncias vecinales y reclamos por la falta de soluciones duraderas. Muchos habaneros consideran que las reparaciones de emergencia alivian temporalmente el problema, pero no resuelven las causas estructurales.

El mandatario Miguel Díaz- Canel ha delegado en las estructuras locales la búsqueda de alternativas, insistiendo en que los reclamos ciudadanos se canalicen exclusivamente por las vías oficiales del Partido y el Gobierno.

La inoperancia del sistema ha obligado a la población a depender de soluciones temporales e insuficientes, en medio del calor extremo. Teresita Castellanos describe con crudeza el impacto de esta problemática en el Reparto Almendares:

“Es una situación grave porque el agua no se puede sustituir y lo que está llegando son pipas para esta zona. Las pipas no se parquean en todas las cuadras. Las personas mayores se le dificulta cargar el agua. Además, estamos en agosto, que es uno de los meses más calurosos que hay aquí en Cuba”.

“Cuando llega una pipa, todos los vecinos, que pueden, se trasladan con tanques, con cubos, con lo que tengan, con cualquier recipiente, para poder abastecerse de un poco de agua. Para las personas que tienen niños en su casa, ancianos encamados, la situación se hace más difícil aún”, enfatizó.

Para numerosos expertos, la crisis del agua en La Habana es reflejo de desafíos más profundos que enfrenta el país: infraestructura obsoleta, falta de inversión, problemas energéticos y limitaciones económicas. Mientras continúan las labores de reparación, miles de ciudadanos siguen enfrentando la incertidumbre de no saber cuándo volverá el servicio ni cuánto tardará en producirse la próxima avería.

“Tanto la electricidad como el agua son bienes básicos para vivir, para que funcione una sociedad. Este Estado no puede garantizarlo porque es un Estado inviable, un Estado ajeno a la naturaleza humana y que raya prácticamente en el genocidio y en la irresponsabilidad porque no es capaz de abandonar el poder y dejar que el pueblo busque una salida por otra vía”, recalcó Dimas Castellanos.