Agua estancada, vidas en riesgo: el dilema de la población cubana para sobrevivir al dengue

La escasez de agua y los cortes de electricidad en La Habana complican la higiene en una ciudad asolada por enfermedades virales.

Sumario

  • Cuba enfrenta un fuerte repunte de dengue, agravado por la circulación simultánea de los cuatro serotipos del virus en todo el país.
  • La crisis energética, la acumulación de basura, los apagones, la escasez de combustible y plaguicidas, junto con lluvias y altas temperaturas, han favorecido la expansión del transmisor de la enfermedad, el mosquito Aedes aegypti.
  • Según reportes oficiales, se han registrado 7.133 casos hasta septiembre de este año, pero la cifra quedaría muy por debajo del número real de contagios.

Cuba enfrenta un alarmante repunte de dengue agravado por un entorno complejo: la circulación simultánea de los cuatro serotipos del virus en el territorio nacional.

La crisis energética, la paralización de la recogida de desechos y la desatención a las redes de saneamiento ambiental han creado el caldo de cultivo perfecto para la proliferación descontrolada del mosquito Aedes aegypti.

Del mismo modo, la escasez severa de combustible y plaguicidas ha paralizado las campañas de fumigación urbana, mientras que los constantes apagones obligan a la población a acumular agua en recipientes improvisados para subsistir.

Las intensas lluvias y las altas temperaturas completan un cuadro donde los criaderos se multiplican en cada esquina.

La crisis de agua potable contribuye a la propagación de virus y enfermedades bacteriales en Cuba.

Las estimaciones del Global Dengue Observatory, hasta septiembre de 2026, registran 7.133 casos en la isla. No obstante, las proyecciones más inquietantes apuntan a un subregistro considerable.

Mientras las autoridades del Ministerio de Salud Pública de Cuba (MINSAP) emiten alertas sanitarias con cifras conservadoras, fuentes médicas independientes y agencias internacionales advierten que la dimensión real del brote podría ascender a varias decenas de miles de contagios.

El impacto diario del virus se siente con fuerza en los barrios. Marlene Ricardo, residente del reparto San Francisco de Paula en La Habana, relató la vulnerabilidad con la que conviven sus vecinos.

"A mi nietecita la tuve dos semanas ingresada grave con dengue hemorrágico. Gracias a Dios ya la tengo en casa, pero aquí casi toda la población tiene dengue. Lo coge una persona y se contagia la cuadra entera", relató.

Ricardo denunció además la coexistencia de múltiples enfermedades virales: "Hay virus de catarro, de diarreas, de vómitos. Hay una falta de higiene enorme, salideros de agua por todas partes, tanto albañales como potable".

Basurero en Santa Emilia y Paz, Santos Suárez, La Habana

En la capital, la basura acumulada durante semanas se ha convertido en el principal vector de contaminación. La doctora Milagros González confirma que la falta de recolección de desechos sólidos afecta a todo el país:

"El nivel de basura que hay explica la proliferación no solo de mosquitos, sino de roedores y todo tipo de plagas. El dengue es ya prácticamente endémico, pero el alza actual se debe al churre en las calles. Las personas almacenan agua de lluvia o de la red en tanques y cubetas; al no haber productos para tratar esa agua, el mosquito se reproduce sin freno y no hay medicamentos para combatir la enfermedad".

La crisis sanitaria se ve agravada por la falta de sueros, medicamentos básicos y reactivos para diagnósticos especializados en la red hospitalaria, donde ya se reportan casos graves y fallecimientos.

Desde Songo la Maya, en Santiago de Cuba, el doctor Roberto Serrano describe una situación asistencial al límite:

"Aquí los casos son muchísimos. El dengue no se irá mientras persistan estas condiciones medioambientales. El hospital Ambrosio Grillo tuvo que ser adaptado como centro exclusivo para pacientes de dengue, es decir, ya no ingresan otras patologías ahí debido al alto volumen de enfermos".

El médico señala además la falta de capacidad diagnóstica en la atención primaria.

"Como no se están haciendo las pruebas especiales por falta de recursos, el diagnóstico se realiza prácticamente por la clínica y los síntomas. Además del dengue, todas las demás arbovirosis están afectando a la población al mismo tiempo. Han ocurrido muertes que las autoridades han tenido que notificar porque han sido casos de pacientes que ingresan directamente con cuadros hemorrágicos severos. La cifra real de fallecidos e infectados es indiscutiblemente mayor a la oficial", afirmó.

El escenario actual se torna aún más difícil debido a que el dengue no circula de forma aislada. Los servicios sanitarios de la isla se encuentran al borde del quiebre por la coexistencia de brotes severos del virus del oropouche, influenza y chikungunya, que comparten sintomatología similar y complican la atención de urgencia.

La crisis epidemiológica de Cuba ya proyecta sus efectos a nivel regional. La pasada semana se confirmó que el estado de Florida enfrenta su mayor brote de dengue adquirido localmente en décadas dentro del territorio continental de Estados Unidos.